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Jue, Octubre 2017 07:04 PM
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Casi todo es otra cosa

Por más que los alfiles del PJ cuiden sus palabras, es casi un hecho que el exgobernador será quien finalmente encabece la nómina de candidatos a diputados

 

CASI TODO ES OTRA COSA

Ernesto Kaplan

@ernestkaplan

De nuestra Redacción

La posibilidad de que Córdoba lleve adelante este año una campaña electoral de “baja intensidad” está prácticamente descartada. Al menos, eso es lo que reflejan hasta el momento las discusiones que giran en torno a asuntos tales como las recientes inundaciones, la actualización de la Ley de Ordenamiento Territorial del Bosque Nativo y la instrumentación del juego instantáneo “Quiniela Ya”. En todos los casos, oficialistas y opositores aprovechan para mostrarse los dientes y marcar diferencias, con acusaciones cruzadas de alto voltaje, dignas de un culebrón veraniego. Mientras tanto, los posibles postulantes hacen sus propias apuestas con el objetivo de posicionarse para los comicios legislativos, cuya primera fase será en las primarias de agosto. En ese sentido, hay algunos interrogantes por dilucidar. Por ejemplo, en el peronismo todos se están preguntando qué va a hacer José Manuel de la Sota. Si se confirma su candidatura a diputado nacional, surge otra duda aún mayor. El exgobernador, ¿respetará el pacto de no agresión que vienen cultivando el actual mandatario provincial, Juan Schiaretti, con el presidente Mauricio Macri? 

Para conocer lo que piensa De la Sota, quien por ahora se autoimpuso un silencio de probada eficacia en períodos anteriores, lo más aconsejable es prestar atención a lo que dicen sus delfines. El legislador provincial Daniel Passerini, uno de los principales aspirantes a integrar la boleta de Unión por Córdoba para la cámara baja, es uno de ellos. El también exministro de Desarrollo Social celebró el 6 de febrero pasado que se haya recuperado el “diálogo institucional” con la Nación. Sin embargo, negó un “trato especial”. Por el contrario, se quejó de que los actuales inquilinos de la Casa Rosada favorecen “por decreto” a los gobiernos comandados por la alianza Cambiemos. En tanto, al hacer un balance sobre el primer año de gestión del macrismo, afirmó tajante: “no es nada bueno”. Al respecto, cuestionó la intención del poder central de “construir un nuevo relato alejado de la realidad”. “Un gobierno que se relata a sí mismo como dialoguista, lo primero que debe hacer es escuchar más a los trabajadores”, aseguró Passerini. Otro referente delasotista que la semana pasada dejó mensajes entrelíneas fue el senador nacional Carlos Caserio. Por ser además el titular del PJ cordobés, sus palabras valen por partida doble. Caserio coincidió con Passerini en que el Justicialismo tiene que garantizar la gobernabilidad. Esa declaración se ubicó en sintonía con lo manifestado por Schiaretti en su discurso de apertura de sesiones de la Legislatura del 1º de febrero último, cuando sostuvo que “la principal tarea de la dirigencia en esta hora es evitar las crisis del país garantizando la gobernabilidad”. De todos modos, el senador fue más allá y dejó en claro que “en lo personal, no me verán trabajando para Macri”. “Soy peronista y estoy lejos del pensamiento del Pro”, resumió para ir despejando la cancha. Luego, al ser consultado sobre el futuro del exmandamás cordobés, consideró que “De la Sota es el dirigente que todo el peronismo quiere como candidato”. De tal manera, Caserio dejó la mesa servida para poner en marcha el operativo clamor al que históricamente suele recurrir el pejota con el objetivo de que sus líderes recuperen exposición y legitimidad. 

Por más que los alfiles del PJ cuiden sus palabras, es casi un hecho que el exgobernador será quien finalmente encabece la nómina de candidatos en las legislativas del año en curso. El “Gallego” saldrá a jugar con todo, marcando fuertes contrastes con Macri, sobre todo en términos económicos y sociales, que son algunos de los flancos débiles de la administración nacional. Inflación, desempleo, tarifazos, pobreza y paritarias libres se convertirán en la punta de lanza de De la Sota, a los efectos de desnudar las flaquezas de Cambiemos. En ese marco, Schiaretti tendrá que hacer malabares cuando se crucen las necesidades financieras de la Provincia con las proselitistas de su partido. Eso sí, no hay que confundir el rol que cada uno tendrá en este estratégico tablero y las desconfianzas mutuas de sus militantes, con una eventual ruptura de la sociedad política más exitosa desde el retorno de la democracia. Por lo demás, resta definir quiénes completarán la lista. Para secundar a De la Sota, era hasta hace poco un número puesto Alejandra Vigo, la secretaria de Equidad y Empleo provincial y esposa del actual timonel del Centro Cívico. De todas maneras, en las últimas semanas empezó a cobrar fuerza la idea de que esa casilla sea completada con una extrapartidaria. ¿Habrá que esperar entonces la irrupción de una figura pública, como ocurrió años atrás con la locutora de Cadena 3, Blanca Rossi? El tiempo dirá. Para la tercera ubicación no habría que descartar otra sorpresa, llamada Miguel Siciliano. El exconcejal capitalino y titular de la Fundación Pensando Córdoba, viene trabajando seriamente para ser Intendente en 2019. Con el propósito de despejar posibles obstáculos, tomó cierta distancia de su suegra y mentora, Olga Riutort, a la vez que se propuso aportar su granito de arena, en el marco de una apuesta a largo plazo: promover la unidad de todas las vertientes internas del peronismo en esta capital. Este plan tendría el guiño de Vigo, quien ya blanqueó su pretensión de disputarle la Municipalidad de Córdoba al radicalismo.  

Más adelante voy a trazar un panorama acerca de cómo se están tejiendo los acuerdos para cerrar las candidaturas en Cambiemos, en el Frente de Izquierda, y en otros espacios. Por ahora, les dejo una tarea para quienes tengan tiempo libre y deseos de repasar la danza de nombres que circula en nuestra provincia. En un rápido ejercicio, podrán comprobar que, al menos en principio, la renovación de cargos legislativos no aportará grandes cambios de nombres ni de estilos de construcción política en Córdoba. A fin de cuentas, la esencia del bipartidismo es preservar el statu quo.

En la capital nacional del cuarteto, sería conveniente que asome una tercera vía, es decir, una alternativa progresista que incomode con sus pasos al establishment. Para que ponga en evidencia a su cuidada maquinaria de complicidades que, cada tanto, suele quedar expuesta cuando hay que aprobar leyes clave, o “premiar” con ascensos a funcionarios judiciales que se ganan el pan de cada día cajoneando denuncias judiciales por caminos sinuosos y licitaciones de obras ligadas a multinacionales sospechadas de corrupción.  

 

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