José María Aguilar fue el guitarrista sobreviviente de el desastre de Medellín que le costó la vida al gran cantor argentino. En nuestra nota de hoy le rendimos este sencillo homenaje, recordando a un músico que merece figurar junto a el nombre de Carlos Gardel
Juan de la Esquina
Lograr un estilo y una personalidad inconfundible, dentro de una modalidad musical muy simple, no deja de tener un gran mérito. Es el caso de Rodolfo Biagi, que había nacido en el porteño barrio de San Telmo.
El reconocido investigador del Tango Néstor Pinsón en uno de sus ensayos sobre el tema, nos proporciona una lista muy interesante de los que han quedado como testimonio de la ingerencia política en el dos por cuatro, o viceversa.
Alguno de esos ejemplos son los que detallamos hoy en nuestra página.
Juan de la Esquina
Su historia comienza en 1929, cuando la mayoría de los jóvenes de Buenos Aires conocían las letras de los tangos en boga y, a escondidas o entre amigos, los cantaban albergando sueños de triunfo.
Las heroínas están presentes en muchos títulos y letras de tangos. Algunas fueron personajes reales y otras producto de la imaginación que luego se convirtieron en mitos populares.
La semana pasada, en Buenos Aires donde había residido desde muchos años atrás. Falleció a los 93 años de edad, la gran cantante de tangos Carmen Duval.
Imposible resulta para quienes la hemos admirado sin retaceos como a una de las magníficas intérpretes femeninas de la canción urbana pasar por alto esta circunstancia sin dedicarle el homenaje de nuestra página.
La falta de material discográfico - el que existe en 76 rpm se halla en manos de coleccionistas- impide al gran público actual deleitarse con aquellas inolvidables
Interpretaciones de quien fue la esposa de otro grande del tango, Horacio Salgán. Sólo nos queda un último aplauso para esta mujer que descolló en la época de las "grandes" para dejar su impronta en la historia del Tango.
J de la E.
Antonio Rodríguez Lesende
En viejas grabaciones de la década del treinta se pueden detectar algunos de sus estribillos, y también viejos tangueros suelen traernos el recuerdo de su voz, su fraseo y su afinación, aparte del buen gusto que tenía el "decir" tanguero de Antonio Rodríguez Lesende.
No deja de ser una curiosidad la presencia de Pichuco en el cine y en el teatro, pues desde sus 11 años de edad, lo suyo fueron las presentaciones en público.
Sus veleidades de poeta y autor las inició escribiendo para las murgas de su barrio de Boedo y en 1922 da a conocer su primera canción, "¿Por qué no me besas?", a la que le pone música de vals Francisco Caso, grabándolo Ignacio Corsini.

