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Dom, Febrero 2018 04:45 AM

Córdoba

La cultura rock en sus facetas más amables y comerciables se despliegan en las nueve héctareas del aeródromo de Santa María de Punilla donde el Cosquín Rock ha hallado su sede más firme en 18 ediciones.

Juegos, deportes, barberías y hasta un stand de tatuajes se esparcen por la generosa planicie enmarcada por un soñado paisaje de sierras verdes y majestuosas.

Tampoco faltan los puestos de comida, la oferta de fernet -esa bebida cordobesa por definición-y hasta lugares de esparcimiento y descanso en medio y alrededor de los seis escenarios dispuestos.

Los dos tablados principales ocupan los extremos del predio, siendo más portentoso el escenario 1, mientras que el otro es el temático que hoy recibe al reggae y mañana albergará al heavy metal.

En un acogedor galpón funciona el Quilmes, a la vuelta está La casita del blues y yendo hacia el temático está la carpa Geiser y cerca de aquel el dedicado a los artistas locales bajo la denominación Córdoba Rockea.

La primera afluencia importante de público de la jornada inuagural se dio a partir de las 16.35 con la presencia de la poderosa apuesta del cuarteto platense Sueño de Pescado.

Con cinco años de vida y tres discos publicados, el conjunto exhibió sus filos directos con un repertorio de nueve canciones (entre ellas "Mil pasos", "Carcelero", "Los años ligeros" y "Buscan") que aglutinó a los espectadores con sus banderas.

Trapos de Goya, Quilmes Oeste, Concepción (Tucumán), Villa Novoa (San Juan), General Rodríguez, Hurlingham, Podestá, Mendoza, Loma Hermosa, Salta, Bahía Blanca, Moreno, San Carlos y hasta una enseña paraguaya y otra con la leyenda Pato Fontanet proveniente de Don Torcuato, se hicieron notar.

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