Polideportivo

Gimnasia Rítmica Atenas sumó la mayor cosecha de medallas en el Nacional de Clubes de Gimnasia Rítmica en La Plata. El esfuerzo de los padres fue vital

por Viviana Di Campli (de nuestra Redacción)

Hace unos días, desde el 16 hasta el 19 de este mes, se llevó a cabo el Nacional de Clubes de La Plata, en el Club Estudiantes, organizado por la Federación bonaerense de Gimnasia y la Confederación Argentina de Gimnasia. Allá fueron las ilusiones de 56 pequeñas gimnastas de nuestra ciudad que pertenecen al Club Atenas, distribuidas en las tres categorías: Élite, B y C y en todas las modalidades: Individual y Conjunto, junto a sus entrenadoras. ¿El resultado?: ¡medallas en todas las categorías! La colecta indicó un total de 7 Oros, 11 Platas, 14 Bronces y 21 menciones del 4to a 6to puesto. En total, en el torneo participaron 668 gimnastas, de las cuales el histórico club de barrio General Bustos fue el que consiguió la mejor cosecha.

HDC conversó con una de sus entrenadoras, Daniela Pensa, quien nos contó un panorama sobre el porqué del crecimiento de esta disciplina en un espacio históricamente “copado” por deportistas varones. 

HDC: ¿Desde cuándo es importante Gimnasia Rítmica en el Club Atenas? 

Daniela Pensa: La disciplina se da hace 9 años. Antes existía, pero aisladamente. Se consolidó a partir de 2011 y ahora es una realidad. Como es una actividad exclusivamente femenina al principio fue complicado, costó arrancar, tener espacios, horarios y reconocimiento, pero cuando se empezaron a notar los resultados todo fue mejorando. Más que nada hace dos o tres años atrás. 

HDC: ¿Qué edades tienen las chicas y cuánto tiempo entrenan?

D.P.: Van desde los siete años en la Categoría mini y hasta 18 las más grandes. No hay nadie con más edad por ahora. Las que están como Elite hace ocho o cinco años que empezaron. Entrenan de lunes a sábados, las federadas A y B 4 horas por día y nivel C y C 2 algunos días menos, pero en sesiones de tres horas. También hay prácticas de sólo dos días a la semana, para aprender.

HDC: ¿Cómo es la parte social, en qué medida afectan la cuota o el trabajo de los padres? 

D.P.: Es un club privado, hay una cuota pero no mayor que la de otras instituciones. Se formó una sub comisión de padres que apoyan a sus hijas con rifas, búsqueda de auspicantes etc. Eso le dio mucha fuerza al proyecto de nuestro grupo. Hay una sub comisión de eventos, con papás que se encargan de los viajes. Son como diez o quince, ellos coordinan todo. A veces son los clubes los que deciden si los padres pueden participar activamente o no. En este caso, que los padres estén implicados hace todo mucho más fácil.

HDC: ¿Y cómo se lleva el grupo? ¿Cómo fue el viaje?

D.P.: ¡Bien!, son grupos muy humanos, unidos, han crecido juntas. Las más grandes asisten a las más chicas, las ayudan a pintarse, vestirse, van transmitiendo sus experiencias. Y nosotras, las entrenadoras, también tenemos una relación muy familiar, nos conocemos hace mucho, tres éramos del mismo club. Un clima muy familiar. Costó mucho encontrar hoteles donde alojaran a todas, no había alojamiento porque necesitaban muchas plazas: ¡56! 

 

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