Vivir en el arte

Teatro, por Martín Iparraguirre (De nuestra Redacción)

Cipriano Argüello Pitt y Gabriela Halac hablan de la sala DocumentA/Escénicas, que hoy celebra sus 15 años de existencia

La agitada vida cultural de Córdoba esconde historias de grandes épicas invisibles, esfuerzos quijotescos de artistas y hacedores culturales que, arriesgándolo todo, consiguieron abrir salas de teatro o centros de producción para nutrir, cada semana, una cartelera cuya variedad de oferta todos hemos naturalizado. La prensa no se fija en sus historias: destacará las obras y muestras que se estrenan, los nuevos shows que llegan el fin de semana, pero el inmenso esfuerzo que los hace posible queda en fuera de campo.
Por una vez, esta semana será la excepción con Cipriano Argüello Pitt y Gabriela Halac, responsables de DocumentA/Escénicas, la sala de teatro, centro de producción y editorial que hoy celebrará sus 15 años de existencia, un verdadero hito para un espacio independiente. El festejo contará con la presentación de "El viaje inútil", flamante libro de Camila Sosa Villada que forma parte de la colección "Escribir", dirigida por Demián Orosz en Ediciones DocumentA/Escénicas, con apoyo del Fondo Nacional de las Artes.
Pero nadie mejor como ellos para dar una dimensión de la historia que se esconde detrás de este presente venturoso, aunque tan complejo como siempre. "Cuando iniciamos Documenta fue un momento muy complicado para nosotros y para el país, porque abrimos el 23 de mayo de 2003. Es decir, era un momento tremendo, donde estaba todo incendiado, nosotros mismos estábamos en una situación laboral, económica y familiar muy compleja. Teníamos un hijo muy pequeño de dos años y medio y venía una niña en camino, mientras que nuestros trabajos eran bastante inestables y económicamente estábamos muy complicados. En ese contexto, apareció la posibilidad de recuperar esta casa, que era de la familia de los padres de Gaby, y transformarla en un teatro. Era una quijoteada dentro del panorama de crisis general que vivíamos: era inventar algo en base a lo que veníamos haciendo, que estaba vinculado a la crítica, a la universidad, a la reflexión sobre el teatro y a la producción artística. Fue medio una locura hacerlo, pero también creo que en esos momentos de crisis surgen estas ideas que van a todo o nada... porque peor no nos podía ir", recuerda Argüello Pitt en entrevista con Hoy Día Córdoba, que a continuación reproducimos.

HDC: ¿Cómo fue mutando esa idea original a lo largo del tiempo?
CAP: Yo creo en realidad que no ha mutado demasiado, porque aquello que nosotros imaginábamos como un espacio para la formación, la producción y el pensamiento, siguió existiendo en esencia. Nosotros en ese momento pensábamos en un centro de Documentación, por eso se llama Documenta, pero el proyecto duró tres o cuatro años porque tuvimos que dejarlo ante la falta de recursos y posibilidades, aunque la editorial tomó su lugar. La editorial se hizo cargo de documentar la actividad, reflejar lo que estábamos haciendo en base a la idea de pensar que la documentación es algo activo, presente, y no algo del pasado: no es papeles que se guardan en un cajón (ver...). Otra cosa que cambió es la red de relaciones, porque a lo largo de 15 años nuestra relación con Iberoamérica ha sido inmensa, a través del vínculo con gestores y artistas de todos lados que ha permitido que nuestra red de trabajo se amplíe fuertemente. Hoy estamos trabajando con gente de México, España, Bolivia, Chile y Brasil. Estamos todo el tiempo vinculados con actividades tanto de formación, porque han venido mucho maestros a dar clases a Documenta, como con proyectos de producción, porque produjimos dos obras con México a lo largo de estos años. La verdad es que más que cambiar en sus fundamentos, el proyecto ha ido creciendo, se ha ido expandiendo, porque lo que pensamos al inicio sigue exactamente igual.

HDC: Vos sos docentes de la UNC, ¿cómo unís tu pedagogía en la Facultad de Artes con tu trabajo en Documenta?
CAP: Cuando inicie Documenta, la relación entre la teoría y la práctica estaban como escindida. Por un lado, estaban los teóricos que hablaban de los espectáculos como algo analítico, desde afuera, sin mover el cuerpo, y por otro los actores y directores que en general no escribían sobre sus trabajos. Si bien esto ha cambiado en parte a lo largo de los años, en ese momento era importante tratar de integrar esas dos situaciones. Mi trabajo en la universidad me obliga a hacerlo y mi trabajo en Documenta también. En la universidad yo pienso todo el tiempo que la gente que está trabajando conmigo después trabajará en teatro independiente, mientras que la gente del teatro independiente siempre tiene algún vínculo con la docencia, la investigación y la dramaturgia. Entonces, no son campos que deben estar escindidos, sino que se integran naturalmente en nuestro trabajo porque además uno es uno, no puede andar diciendo "acá soy académico" y "acá soy artista".

HDC: ¿Cómo ves el presente de Documenta?
CAP: Por un lado, la situación política, social y económica es muy compleja, si bien no es 2002 o 2003 sigue siendo igual de crítica. La dificultad de conseguir apoyos económicos para el espacio es permanente, mientras que las demandas de las instituciones del Estado son enormes todo el tiempo, porque para estar en norma y por ejemplo conseguir las habilitaciones es muy complejo. Pero al mismo tiempo se ha abierto una red de relaciones muy intensa y muy linda que hace que el trabajo se sostenga. Económicamente siempre es muy difícil, muy complejo como todo espacio independiente, porque es autogestivo. Y la verdad es que estamos sobreviviendo en el día a día. Pero en lo artístico y en lo humano son muy grandes las ventanas que se han abierto y hay un montón de grupos y de gente trabajando con nosotros armando proyectos tanto en la parte editorial como en la parte teatral o en la de formación. Eso es una cantera inmensa y una sinergia maravillosa.

HDC: ¿Podrás comentar algún proyecto que los entusiasme?
CAP: Bueno, ahora son varios. En septiembre se va a estrenar una obra de Gonzalo Marull, un texto que voy a dirigir y debería llamarse "El elogio del amor como el libro de Badiou", que es una obra preciosa sobre el amor y el desamor, así como también una reflexión profunda sobre el capitalismo. A mí me entusiasma mucho porque con Gonzalo tenemos una larga historia, de hecho Documenta fue inaugurada con una obra de él, entonces poder estrenar esta obra en septiembre me parece algo hermoso. En julio, vamos a hacer un ciclo que se llama "Lecturas de invierno", sobre distintos textos que se han hecho en Documenta y otros nuevos, con la idea de recuperar el lugar de la lectura. Y en la editorial se acaba de terminar una residencia muy importante que se llama "La fruta del Dragón", con artistas españoles, y de eso se está haciendo un libro performance que se llamará "El libro agotado". Pero además, se va a editar un libro de Rodrigo Fierro que se titula "Ojo de agua" en junio. Y seguimos trabajando con muchos otros proyectos.

La edición como una forma artística


La dimensión de la editorial de DocumentA/Escénicas ha ido creciendo aceleradamente en los últimos tiempos, al punto que la celebración de hoy se presentará el tercer libro de la colección "Escribir", nada menos que un texto de la artista Camila Sosa Villada sobre el oficio de la escritura. Gabriela Halac es la directora y curadora de la editorial, y cuya filosofía de trabajo define como "una práctica artística contemporánea". "Los proyectos que surgen están vinculados a una serie de artistas con los que nosotros desarrollamos trabajos y estamos en constante diálogo", explica Halac, quien precisa que "la editorial no está seleccionando textos que existen previamente, no traducimos textos ya elaborados ni compramos derechos, sino que nosotros estamos en diálogo permanente con autores que incluso escriben textos a pedido de la editorial, como en el caso de la colección 'Escribir'". "Otras veces, la editorial parte de una obra preexistente como puede ser una obra de teatro y una obra visual, y genera una propuesta de lectura de esa obra para pensar cómo puede tener existencia en el formato de un libro", amplía.
Respecto al libro de Camila Sosa Villada, sostiene que "me parece que es un libro muy valioso por su contenido, por la calidad de la escritura que ella desarrolla y donde muestra una gran madurez literaria. Me parece que Camila es una figura que muestra esos dos costados de Documenta: su lado escénico pero también su lado más vinculado a la escritura". Pero además, "'El viaje inútil' es también un libro muy representativo de la colección 'Escribir', por la contundencia de la historia que cuenta y por su contemporaneidad, ya que no sólo narra cómo llega Camila a la escritura sino también todo lo que significa la escritura en su biografía. El libro hace un recorrido desde el aprendizaje de la escritura como primer gesto de travestismo, de cómo la escritura se transforma en un refugio y también una forma de supervivencia", completa Gabriela, quien sostiene que "es un libro muy valioso que va a conmover a lectores de un muy amplio espectro, porque es un libro que cualquiera puede leer pero también tiene perlitas muy preciosas para aquellos que son más aficionados a la literatura".

Esta noche, a las 20, se celebrarán los 15 años de DocumentA/Escénicas (Lima 364) con la presentación de "El viaje inútil", de Camila Sosa Villada. Habrá música en vivo. Entrada libre y gratuita.

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