Sociedad

Dos pequeños pacientes reciben tratamiento médico para la cólera en un hospital de Sanaá, la capital de Yemen. 

NUEVA YORK.- El Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (Unicef) aseguró, mediante un informe publicado ayer, que los actuales conflictos del mundo afectaron de manera desmedida a los niños en 2017. Este año fue, en diversos escenarios, un año desolador para los más pequeños porque fueron “víctimas de ataques en lugares donde debían haber estado a salvo”, afirmó Unicef. De esta manera, el organismo se refirió a los hogares, escuelas, hospitales y patios de recreo atacados y destruidos. “Los niños han sido el objetivo en muchos conflictos: los han utilizado como escudos humanos, los han matado, mutilado, secuestrado y reclutado para combatir. Otros millones de niños han sufrido también la peor parte de las enfermedades derivadas de guerras destructivas”, añadió Unicef.

De acuerdo a los datos recopilados por Unicef este año, 700 niños fueron asesinados en el conflicto de Afganistán en los primeros nueve meses del año, mientras que en Irak y Siria fueron regularmente utilizados como escudos humanos, víctimas de asedio armado, blanco de francotiradores. 

En Yemen, los datos que pudieron ser verificados indican que 5.000 niños murieron o fueron en los 1.000 días del conflicto armado entre una coalición militar dirigida por Arabia Saudita y los rebeldes de la comunidad chiíta de los hutíes. Sin embargo, se teme que la verdadera cifra de menores yemeníes afectados sea mucho más alta. El conflicto en Yemen causó una grave crisis alimentaria, que hace que 1,8 millones de niños se encuentren malnutridos, de los que cerca de 400.000 están gravemente desnutridos y deben recibir tratamiento si se quiere que sobrevivan. Uno de los mayores conflictos humanitarios de 2017 tuvo como escenario Myanmar. Allí, los niños de la minoría musulmana rohingya sufrieron en los últimos meses violencia generalizada y fueron testigos de la destrucción de sus aldeas. Además, los forzaron a abandonar sus comunidades y desplazarse, la mayoría hacia campamentos de refugiados en Bangladesh.  

Los “aberrantes” números de África y Europa

En tanto, en África, la extensión del conflicto interno en República Democrática del Congo (RDC) a la región central de las Kasai causó el desplazamiento forzado de 850.000 niños. Asimismo, en el noreste de Nigeria y en Camerún, el grupo yihadista Boko Haram obligó este año por lo menos a 135 niños a efectuar atentados suicidas, cinco veces más que el año pasado. Por su parte, en Sudán del Sur, donde el conflicto interno y el consiguiente derrumbe de la economía llevaron a una situación de hambruna en varias partes del país, más de 19.000 niños fueron reclutados por la fuerza para participar en los combates y más de 2.300 acabaron muertos desde que los combates empezaron hace cuatro años. Finalmente, en Europa, concretamente en el este de Ucrania, 220.000 niños viven bajo la permanente amenaza de las minas antipersonales y de los dispositivos explosivos abandonados en cualquier parte. 

0
0
0
s2sdefault