Noticias de opinión

Comunicaciones, por Enrique Carrier (Director Carrier y Asoc.)

Finalmente, y tal como se venía especulando en las últimas semanas, este jueves el ENACOM aprobó por unanimidad la operación de fusión entre Cablevisión y Telecom Argentina. Como se descontaba, la misma contiene algunas condiciones.

Como se dijo de entrada, la fusión en sí no era conflictiva, a no ser por dos elementos: el excedente en la acumulación de espectro de ambas compañías (por encima del límite establecido o cap) y la concentración en banda ancha en algunas zonas geográficas del país donde no quedaría competiendo una tercera red alternativa.

En materia de espectro, se optó por la devolución del excedente por encima de los 140 MHz. Este requisito es el mismo que tuvo en su momento Telefónica luego de la fusión de Unifón con Movicom (aunque en aquel entonces, el cap era más bajo). Dentro del cálculo se deja fuera del cap al espectro utilizado por el servicio de trunking de Nextel. O sea que solamente se contabilizará el espectro para servicios celulares. En este aspecto, es lógico esperar que la devolución tenga lugar en un tiempo menor al de aquel caso, ya que mucho de este excedente no está en uso por haber sido recientemente asignado. O sea, no hay mucho refarming que hacer.

Más complejo era el tema de la concentración en banda ancha. Si bien existían alternativas técnicas, eran poco atractivas desde el punto de vista real. La opción de vender una de las redes (que por razones de actualización tecnológica sería la de Telecom) no era atractiva para nadie. Difícilmente hubieran encontrado un comprador. Exigir la desagregación de la red de cable es algo también técnicamente posible, pero de difícil implementación (por las diferencias entre una red de cable y una de telefonía) y administración. Así, se optó por permitir el uso de la infraestructura pasiva de las redes de forma tal de facilitar el despliegue de redes alternativas. Esta condición estaría vigente por 2 años y sería renovable en la medida en que la empresa fusionada tenga una participación de mercado superior al 80%. Adicionalmente, se le exige a la fusionada tener en esas zonas los mismos precios (incluyendo promociones y descuentos) que en el AMBA. De esta forma, se asegura que el servicio cueste lo mismo que en un mercado con competencia.

Más allá de esto, la fusión generaba una incógnita. Ya se había establecido que la convergencia arrancaría el 1° de enero de 2018, pero sólo en los centros urbanos de Buenos Aires, Córdoba y Rosario. En otras palabras, que las telcos podrían dar servicios de TV sólo en estas zonas. Con la fusión, que quedará bajo el paraguas de Telecom, se creaba una zona de conflicto, ya que Cablevisión sí da servicios de TV fuera de estas plazas. Por tal motivo, se decidió que la empresa fusionada no esté habilitada para paquetizar productos (ej.: Vender TV de Cablevisión con celulares de Personal) sino hasta 2019, donde la convergencia llegaría a toda localidad de más de 80 mil habitantes.

Con esta decisión del ENACOM, se cierra la segunda etapa de aprobaciones de la fusión que comenzó con la CNV (Comisión Nacional de Valores). Resta ahora ver qué decide la CNDC (Comisión Nacional de Defensa de la Competencia). Muchos estiman que será sólo un trámite, pero está el antecedente de PRISMA, empresa que es propiedad de Visa y de 14 bancos importantes de Argentina, a quienes se les exigió desinvertir por tener posición dominante. El de hoy fue un paso muy importante, pero todavía queda el último.

 

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