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Dom, Diciembre 2017 08:39 AM

Noticias de opinión

La Editorial de Hoy Día Córdoba de este lunes 17 de abril 

Este año los argentinos debemos elegir diputados y senadores para renovar ambas Cámaras del Congreso Nacional. En particular, los cordobeses votaremos solamente diputados nacionales para renovar la mitad de la representación de nuestra provincia en la Cámara Baja del Parlamento. 

La inmensa mayoría de los cordobeses y de los argentinos en general desconoce que en agosto habrá elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (las Paso) y en octubre habrá elecciones generales. Este es el tema que desvive a los oficialistas y opositores de turno pero no a los hombres y mujeres de a pie.

Para los ciudadanos, los problemas no son las listas de candidatos que presentarán los partidos o alianzas. Para quienes trabajan –o buscan trabajo- para ganarse el sustento, los problemas son la inflación y la consiguiente pérdida del poder adquisitivo del salario, la inseguridad, el desempleo y la pobreza.

La dirigencia política parece desentendida de esta realidad cotidiana. Frenéticamente, la clase política teje y desteje acuerdos para conformar las listas. Todo es electoral. En ese marco, con una llamativa irresponsabilidad, el gobierno que preside Mauricio Macri ha optado por la confrontación con el kirchnerismo como estrategia electoral.

Tal vez esa sea la única opción para retener la mayor cantidad de votos posibles. Ante la casi inexistente alternativa de mostrar algunos éxitos de la gestión, la estrategia es recrear el escenario previo a la segunda vuelta electoral. El Gobierno pedirá el voto para que no vuelva el kirchnerismo así como antes lo pidió para que no siguiera.

Por supuesto que los dirigentes del Frente para la Victoria confrontan con el Gobierno, sin hacer ninguna autocrítica. El peronismo se debate en un interminable conflicto de identidad. Demasiado rápido pasó del ultrakirchnerismo al antikirchnerismo. Ahora no sabe si enfrentarlo o seguirlo.

Del Frente para la Victoria no se puede esperar otra cosa. Fueron y son confrontativos, por ideología y por método de construcción política. Pero de Cambiemos y, en particular del Pro, sí se esperaba algo diferente. Otro estilo de gobierno, más abierto al diálogo y menos confrontativo. 

El presidente Macri llegó al gobierno prometiendo “unir a los argentinos”. La confrontación con el kirchnerismo va en contra de aquella promesa. El discurso beligerante de sus funcionarios está provocando un sentimiento antiperonista propio de otros tiempos. Nadie sabe si dará resultados electorales. Pero seguramente profundizará los odios políticos.

 

 

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