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Vie, Abril 2018 03:19 PM

Policiales

Fue durante la primera jornada del juicio que se realiza en tribunales de Bahía Blanca

El juicio por la muerte de Micaela Ortega (12) comenzó ayer a medida mañana en los tribunales de Bahía Blanca. Jonathan Luna (27), único imputado, llegó escoltado por ocho agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense y prefirió guardar silencio ante el Tribunal Criminal Nº 2, integrado por Claudia Fortunati, María Elena Baquedano y Eugenio Casas.

La primera en prestar testimonio fue la mamá de la víctima, Mónica Cid, quien consideró que el crimen de su hija fue un “claro femicidio”. En este marco, pidió para Luna la mayor pena posible. “Si es perpetua, voy a luchar para que sea efectiva”, adelantó. En la misma línea, mencionó las fallas y trabas con las que se encontró durante los 35 días que duró la búsqueda de Micaela. “Nada estaba preparado para la búsqueda de una niña. La falta de recursos fue nefasta. No había ni presupuesto para hacer fotocopias color de la foto para difundirla”, recordó. Luego, en su declaración ante los jueces, Cid se quebró al recordar a Micaela y al relatar cómo fue que se sucedieron los hechos que terminaron con su vida. “Mi hija nada pudo decidir. No le alcanzaron las fuerzas para defenderse del ataque, de quien la golpeó salvajemente y la ahorcó con su remera. Luego la ató de pies y manos, intentó abusarla, le robó y la dejó tirada en el campo. Allí, Micaela, solo esperaba ser reencontrada”, relató entre llantos la mujer. Antes de salir, Luna, a través de su abogado, pidió no volver a estar en las audiencias hasta que llegue el momento de los alegatos.

Micaela fue hallada el 28 de mayo del año pasado, asfixiada en un descampado de difícil acceso en las afueras de la ciudad, al que se llegó por datos aportados por el propio Luna. La niña desapareció el sábado 23 de abril para encontrarse, supuestamente, con una chica de su edad, amiga de Facebook, que al final resultó ser Luna. El proceso se reanudará hoy por la mañana. Se espera que declaren un testigo de identidad reservada y María Espinosa, la concubina de Luna. Durante la instrucción, la mujer, 30 años mayor que el acusado, aportó indicios clave que llevaron a su imputación. Entre otras cosas, recordó que un día en el que llegó todo mojado y embarrado y no le quiso explicar qué había ocurrido y que luego realizó un comentario incriminatorio, al ver que por televisión difundían el caso de la desaparición de Micaela.

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