El gobierno británico sigue intensificando sus embestidas contra Argentina por la disputa diplomática por Malvinas, y su secretario de Defensa, Gerald Howarth, salió a acusar ayer a nuestro país de "belicosidad", y advertir que Gran Bretaña tiene suficiente "fuerza disuasoria" en las islas. El funcionario dio esas definiciones al responder a un diputado que le preguntó en la Cámara de los Comunes de Inglaterra si los drásticos recortes en materia de Defensa en su país comprometían la capacidad para defender las Islas Malvinas, 30 años después de la guerra entre los dos países.
"Usted plantea preocupaciones que están extendidas por todo el país, en particular a la luz de la belicosidad de Argentina", señaló Howarth al legislador, pero aclaró que de acuerdo a la información que posee el Reino Unido "los argentinos no tienen ni la capacidad ni la intención de repetir la locura de 1982 y que la fuerza disuasoria que tenemos está a la altura de lo requerido". Londres, que ha rechazado hasta ahora cualquier diálogo, tiene según la prensa británica "planes de contingencia" para aumentar rápidamente la presencia militar en el archipiélago en caso de que sea necesario.
Lo cierto es que las declaraciones de Howarth revelan que el Reino Unido sigue manteniendo una visión militarista para solucionar el conflicto, con al hipótesis de guerra latente. Resulta significativo que estos dichos tengan lugar luego de la reaparición de la presidenta Cristina Fernández, quien criticó la posición británica pero ratificó el rumbo de la pelea diplomática para solucionar el conflicto: "No esperen gritos destemplados ni gestos xenófobos", sostuvo Cristina, para responder las declaraciones del premier David Cameron.
El que repudió a las acusaciones de "colonialismo" hacia Argentina vino del Senado de la Nación, que a través de un Proyecto de Declaración que contó con el apoyo de todos los partidos políticos, ayer condenó además todos los actos de "exploración o explotación de recursos naturales renovables y no renovables" en los territorios de Malvinas, Sandwichs, Georgias y su espacio marítimo circundante.
Allí, en el recinto, el canciller Héctor Timerman manifestó que "Argentina tiene cercenado parte de su territorio por una potencia colonial", y enfatizó que "no hay ningún motivo para que Gran Bretaña aduzca que tiene algún tipo de derecho sobre las Malvinas". También, acusó a Gran Bretaña por "utilizar, explotar y beneficiarse con los recursos naturales renovables y no renovables que existen en el territorio ocupado", y alertó sobre la posibilidad de que el transporte de esos productos hacia Londres implique "un severo riesgo ambiental".
Gran Bretaña advirtió que tiene “fuerza disuasoria” en Malvinas
El Secretaria inglés acusó a Argentina de tener una posición “belicista”
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