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Dom, Abril 2017 15:04
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La suba generalizada de precios pone en evidencia que el mal de la espiral inflacionaria está lejos de haberse domado en la Argentina 

CASI TODO ES OTRA COSA

Ernesto Kaplan

@ernestkaplan

De nuestra Redacción

En la presente columna no voy a hacer mención a los enfrentamientos políticos, las manifestaciones callejeras, los eufemismos utilizados para edulcorar las agresiones con garrotes, el odio de clase, las razones de los paros, ni los argumentos gastronómicos banales para medir la correlación de fuerzas entre los anti y los pro choripanes. Hoy tampoco me voy a referir a los intereses sectoriales del macrismo, los radicales, el peronismo y sus derivados, la izquierda, el socialismo, y los movimientos transversales. En esta nota, me voy a centrar en los datos duros y concretos del escenario económico actual en Córdoba con el objetivo de que cada uno de ustedes saque sus propias conclusiones, antes que la campaña electoral comience a distorsionar la realidad.

Para empezar, les quiero preguntar si, por casualidad, se percataron acerca de la gran cantidad de locales comerciales vacíos que hay en el centro de nuestra ciudad. La postal de las vidrieras con el cartel “Alquila” o la leyenda “Liquidación por cierre” se replica en la peatonal y galerías de esta capital, como señal inequívoca de que algo no está bien. El Consejo Profesional de Ciencias Económicas (CPCE) de Córdoba ya había advertido en marzo pasado que la tan ansiada reactivación pronosticada por los especialistas de la Casa Rosada tardaría en llegar. La Comisión Asesora de Economía de dicha entidad evaluó que las expectativas de los cordobeses “no son positivas”, ya que la principal razón para que no haya un salto en el consumo “es la pérdida de poder adquisitivo”. “Con la pretensión de que las paritarias cierren por debajo de 20% y una inflación que seguramente no será del 17%, en el mejor de los casos se podría sostener la brecha del año pasado”, explicó Mary Acosta, integrante del CPCE, quien a su vez, confirmó una merma del poder del salario de entre 12 y 15 puntos. Además, precisó que los despidos del sector formal durante 2016 fueron de 433.609 trabajadores, según los pagos de las contribuciones de los empresarios. 

En esa línea, la Cámara de Industrias del Calzado de Córdoba denunció que en los últimos cuatro meses registró una caída del 50 por ciento en las ventas, lo que se viene traduciendo en una pérdida de 4.000 puestos de trabajo, a razón de 1.000 empleos por mes, como consecuencia directa del boom importador. El presidente de este organismo, Hugo Albado, indicó que “están entrando zapatos de cuero a 250 pesos, un producto cuyo costo de producción no baja de 700 pesos”. En este rubro, quienes dedicaban un 80 por ciento de su actividad a la producción y el 20 restante al comercio, se dieron cuenta que importar es más barato. Los dirigentes del sector también se quejan del rol que desempeña la Aduana, que habilita el ingreso “descontrolado” de mercadería por las fronteras. En este sentido, la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom) realizó el mes anterior una encuesta entre sus asociados, en la que constató que el 33 por ciento de los comerciantes manifestó que las ventas se han visto afectadas por el aprovechamiento que hacen los cordobeses de viajes (en instancias de vacaciones o mini turismo) para la realización de compras, principalmente en rubros como el textil, calzado, informática y electrodomésticos. También atribuyen el bajo nivel de consumo a la elevada presión impositiva y a los altos costos de los servicios en general. Otra de las razones por las que no se estaría produciendo un repunte tiene que ver con una cuestión macro, que el académico cordobés y consultor de empresas, Enrique Camussi, vincula con “la escasez de ahorros e inversiones y un aparato productivo que no genera valor agregado”. Al mismo tiempo, observa un “error” de la administración nacional, consistente en “tratar de forzar el consumo con paliativos coyunturales, como los planes Ahora 18 o Precios Transparentes, cuando la gente no tiene plata en el bolsillo”.

Pero hay más elementos a tener en cuenta para comprender el cuadro general de situación. Uno de ellos es el de los tarifazos. El ejemplo más evidente es el de las boletas de gas natural, que este mes exhiben un aumento promedio del 35 por ciento, con escalas que varían de acuerdo a la categoría de cada usuario. Este ajuste de la firma Ecogas regirá por los próximos seis meses, ya que habrá otras dos actualizaciones: la primera se implementará en noviembre del presente año, y la siguiente en abril de 2018, de acuerdo a lo previsto por el ministerio de Energía de la Nación. En relación al gas, hay un plus que se estaría facturando de manera irregular, lo que fue advertido por la agrupación Ciudadanos contra el Tarifazo. Se trata de ítems que no correspondería cobrar, entre ellos el impuesto previsto en la Ley 25.413 y el Impuesto a los Ingresos Brutos sobre transporte y distribución. Bastante similar es el caso de la Epec, que puso en marcha un incremento tarifario de 29,4%, que se instrumentó en tres tramos: 14% en diciembre; el siete en febrero y otro 6,15% en abril. Lo curioso es que en marzo la prestataria estatal sumó un aumento adicional del 2,68%, en concepto de ‘mayores costos’, que no pasó por audiencia pública. Así es como la progresiva quita de subsidios en las tarifas de los servicios públicos no da respiro y promete ser un enorme dolor de cabeza en el invierno, con especial énfasis en los clientes de Ecogas. 

Por otra parte, hay que hacer mención a la suba generalizada de precios, que pone en evidencia que el mal de la espiral inflacionaria está lejos de haberse domado en la Argentina. El denominado IPC Congreso, que miden los diputados del arco opositor, constató esta semana un aumento de 2,2% en marzo y de 6,1% en el primer trimestre. Para el Indec, el incremento fue de 2,4% en marzo, y de 6,3% en el período enero-marzo. Sobre el particular, la Dirección de Estadística y Censos de la Provincia sorprendió en la víspera al anunciar que el IPC Córdoba de marzo llegó al 3,4%, y el salto interanual fue de 31,72%. Todas estas cifras muestran una coincidencia inquietante. Si se las proyecta a lo largo del año en curso, se puede corroborar que será de muy difícil cumplimiento la meta inflacionaria del 17%. Por eso es que, a esta altura, es un despropósito pensar en la posibilidad de cerrar acuerdos paritarios por debajo de un 20%, como pretenden en los círculos cercanos al poder. Finalmente, se debería analizar otro inconveniente que ya empezó a golpear a las familias cordobesas. Ocurre que las subas salariales que se van acordando en nuestra provincia, comenzaron a neutralizar los efectos de las mejoras en el Impuesto a las Ganancias aplicadas desde enero último, no sólo en el mínimo no imponible sino también en las escalas. 

Esta fotografía de la economía doméstica genera suma preocupación entre los trabajadores, que siguen remando contra la corriente en defensa de sus derechos, y de una dignidad que pretende ser doblegada a fuerza de descalificaciones mediáticas y garrotes. Mientras tanto, los gobernantes deberían tener un acto de grandeza y reconocer que la falta de resultados del modelo vigente requiere urgentes correcciones, que no impliquen mayores ajustes y desigualdad. La sociedad se cansó de las promesas de un bienestar general que, por ahora, saborean unos pocos. 

 

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