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Vie, Agosto 2017 08:39 PM
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Con la recesión correspondiente a los años 1999 y 2002, la desocupación alcanzó en este último año un índice verdaderamente catastrófico del 17,8 por ciento respecto del total de la población económicamente activa

Leer más: El preocupante escenario de la desocupación y subocupación
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ECONOMÍA NACIONAL

Salvador Treber

Especial para HDC 

La sensible variable “consumo” vuelve a exhibir en los meses de junio y julio una baja récord y las ventas minoristas acompañaron esa preocupante tendencia sin que se atisbe para este año algún indicio de posible reacción.

La acostumbrada actividad del Indec todavía no puede considerarse totalmente normalizada pues dejó de operar desde diciembre de 2015, arguyendo que estaba “vaciado” y que los nuevos técnicos incorporados necesitaban cierto tiempo para proporcionar estadísticas confiables. El primer aporte sólo fue el índice del comercio minorista desde el mes de mayo, mientras en el área pública quedaron como sustitutos provisorios los datos mensuales emanados de los organismos especializados de la Capital Federal y de la provincia de San Luis sin coincidencias en los resultados.

El indicador más preocupante es el que mide los niveles de la variable “consumo” que desde enero inclusive muestra preocupantes signos de deterioro y en junio pasado alcanzó -9,8% mientras que para el acumulado del semestre la retracción fue de -6,4% según la Confederación de la Mediana Empresa (Came). De acuerdo a la sustitución de ciertos artículos y la no adquisición de otros, resulta evidente que los consumidores están defendiendo su empobrecido bolsillo.

Dicha institución señalaba ya en junio,  que “es el sexto mes consecutivo en que las ventas se retraen agravando la situación de las empresas que, con poco margen de liquidez, deben afrontar las fuertes subas en los costos de la actividad”. Situación que se repite en julio con una caída de un 8,1% interanual. Además, las caídas más significativas en junio y julio se registraron en Electrodomésticos y artículos eléctricos (junio -19,2%; julio 18,1%); Materiales de construcción (junio -13,6%; julio 12,7%) y Ferreterías (junio -13,2%; julio -12,2%). En el informe de junio, advierten que “a pesar del panorama desalentador muchos empresarios prefieren olvidar los últimos meses y poner la expectativa en el segundo semestre donde se espera algún repunte”. El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfredo Prat Gay, que originalmente prometió justamente eso, ante la profundidad de la recesión ha preferido diferir sus anteriores expectativas al año próximo sin más precisiones.

Como excepción, aparecen sólo las ventas de las farmacias (+1,9%), en su cotejo interanual, debido a que el severo clima impulsó el consumo de medicamentos, presumiblemente ante la epidemia de enfermedades respiratorias estacionales.

 

Un preocupante caso especial

La rama automotriz, ante la suspensión de compras por parte de Brasil, con quien rige un régimen de complementación que no está cumpliendo; generó en junio una caída en nuestra demanda y producción internas de nada menos que un 20%, que trajo como consecuencia suspensiones de personal, pago parcial de sus respectivas remuneraciones, e incluso el peligro que si se prolonga la caída, se pueda llegar a despidos masivos.

Según un informe de la consultora P.y E. Consult, en junio el consumo cayó -11,5%, siendo el segundo trimestre -0,4% menor que el del primero y el mes de mayo el de mas severa baja global (-11,8%). 

A todo ello se sumó la extensión de las negociaciones paritarias en las que los empresarios se resisten a formalizar incrementos anuales por encima del 32%; mientras que el Banco Central resta diariamente liquidez al mercado y automáticamente recorta las posibilidades de obtener créditos en el sistema, factores que agravan la situación general, especialmente para las pequeñas y medianas empresas. Las numerosas reuniones con empresarios del ministro Prat Gay no han logrado destrabar las negociaciones y se han limitado a vaticinar que en 2017 el incremento de los precios no superaría los 17 puntos.

Cabe advertir que las marcas mensuales de suba del índice de precios al consumidor tuvieron, dentro del primer semestre, su punto culminante en el mes de abril ya que, según el órgano estadístico oficial de la Capital Federal, ascendió a +6,5%. El Indec recién reapareció para dar a conocer su estimación para el mes de mayo pero los elevados incrementos mensuales se verifican en todo el transcurso del presente año. Por ejemplo, en la Capital Federal el incremento en el servicio eléctrico domiciliario llegó ya en febrero a +253% en su cotejo interanual mientras el consumo de gas y agua hicieron lo propio en 195 y 300%, respectivamente, convirtiéndose en factores gravitantes para que la suba media del lapso enero/junio tenga un incremento acumulado de +83%.

 

Otra faceta vital inadecuadamente atendida

No menos grave es la caída en la variable “inversión”, sustento básico indispensable de todo proceso de crecimiento. El índice previsto como adecuado por el Banco Mundial para Argentina asciende al 24% del PBI lo cual significa que debió haberse elevado a no menos de 120.000 millones de dólares, pero los analistas coinciden que este año no superarán la suma de 49.000 millones de dólares; es decir, apenas un 11,8% del mismo. Lo que significa que ni siquiera se cubrió la parte identificada como de reposición; es decir la consumida, agotada o destruida por cualquier causa en el curso de este año, con lo que resulta evidente que nuestra economía se ha descapitalizado. 

Las restricciones introducidas por el sector privado mientras manejaban la empresa YPF explican la pérdida del autoabastecimiento energético hasta el punto de tener que importar un equivalente a la cuarta parte del consumo. Recuperada la conducción estatal, la producción volvió a reactivarse, pero para dejar totalmente de importarlo se requiere seguir avanzando a similar ritmo por un trienio más. En el presente año se detuvo la inversión, lo que significa que el período requerido para lograr ese autoabastecimiento se extiende aún más.

 

Estudios privados y sus conclusiones

Según el Instituto de Investigaciones Económicas de la CGT, en el primer semestre hubo un incremento acumulado del nivel de precios minoristas del 24,3%. Mediante dichos datos se arriba a la conclusión que una familia tipo requiere disponer como mínimo de 12.389,45 pesos para no caer en la zona de pobreza. Por lo tanto, se hace lógica la advertencia que “los salarios que hemos acordado en las paritarias se quedaron cortos y necesariamente deberán corregirse con la herramienta que cada gremio considere”. Se estima que sólo en el primer semestre la perdida salarial fue, en promedio, de un 12%; lo cual incide directamente en la caída del consumo de toda la población.

El equipo del analista Orlando Ferreres estimó que los precios al consumidor tuvieron en el primer semestre un incremento interanual de +29,2 y del 46,2% en los últimos doce meses hasta junio pasado inclusive. Son numerosos los analistas que suponen que a fines de diciembre se acerquen o hasta superen un incremento interanual superior al 50%.

No se han publicado informes sobre la marcha en el cumplimiento de todas las obligaciones que corresponden a la Tesorería General de la Nación, pero el hecho que el directorio del Banco Central resolviera girarle sin obligación de retorno el 75% de las supuestas ganancias del ejercicio anterior (110.000 millones de pesos) es un indicio de la magnitud que asume el desequilibrio acumulado de la administración central.

A ello se debe sumar que el equipo técnico del Fondo Monetario Internacional ha elaborado un informe que, por el momento, no elimina la “moción de censura” que pesa sobre nuestro país. En resumen, la opinión es muy poco optimista y trascendió que dejaron consejos ante las múltiples inquietudes que prevalecen en Brasil y las grandes limitaciones en general, en materia de exportaciones.

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El aumento de 10 por ciento aplicado desde el domingo pasado en los precios de los combustibles líquidos en Córdoba provocará un nuevo dolor de cabeza para los padres en el presente ciclo lectivo como consecuencia de que la tarifa en el servicio de transporte escolar sufrirá el mes próximo un ajuste del 10%. Esta suba se sumará al incremento promedio de 37% aplicado en febrero pasado en la canasta de útiles escolares. 

Alejandro Cela, de la Unión de Transportistas Escolares, explicó que “en la actualidad, la tarifa mensual para movilizar a un sólo niño está entre los 900 y 1.100 pesos, dependiendo de las distancias”. “Esto quiere decir que la suba significará unos 100 pesos promedio para el bolsillo de los padres”, precisó. En tanto, advirtió que con el cuadro inflacionario que presenta la Argentina, tiene previsto autorizar un segundo ajuste de 15 por ciento en el mes de septiembre venidero. Cela admitió que en 2016 han tenido una disminución en la cantidad de pasajeros. “Está complicada la situación ya que se nos han bajado chicos. Quizás estamos trabajando con la misma recaudación del año pasado pero con menos cantidad de chicos”, indicó. 
Por su parte, las firmas del autotransporte de cargas de nuestra provincia aumentarán sus tarifas en los próximos días debido al último incremento de precios de los combustibles. Sucede que, según la Federación de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), tan sólo este insumo representa entre 35 y 40 por ciento de la estructura de costos de las empresas del sector. Los empresarios del sector trasladarán directamente al menos 12 puntos (del 30% acumulado por el combustible) a las tarifas.
Cabe agregar que el reciente aumento de los combustibles disparó también los costos de las multas que aplica la Policía Caminera en toda la provincia y, en particular, las que sanciona el nuevo Código de Convivencia en la Municipalidad de Córdoba. Esto, a raíz de que los montos de esas sanciones se establecen a través de un cálculo basado en el precio de la nafta. En el caso del municipio, el valor de la Unidad Económica Municipal (UEM) equivale al precio de ocho litros de nafta súper de YPF, con lo cual la UEM pasó de valer 139 pesos a 153 pesos. 
Finalmente, tras la normalización del suministro, las estaciones de servicio aprovecharon en las últimas horas para retocar los valores del Gas Natural Comprimido (GNC), que roza los 12 pesos. De esta forma, el precio del metro cúbico se ha duplicado en apenas dos meses, ya que en marzo estaba a 6 pesos.
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