Una iglesia reacia a reconocer la corresponsabilidad de la mujer

El venezolano Arturo Sosa SJ profundizó en la línea del papa Francisco sobre la economía, la justicia social y la ecología

¿Qué lugar ocupan las mujeres entre los desafíos prioritarios de un mundo que las margina o excluye y una iglesia reacia a reconocer su corresponsabilidad en la dirección de la comunidad de los seguidores y seguidoras de Jesús?, se preguntó el padre general de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa SJ, durante la inauguración del Congreso de Apostolado Social, que conmemoró este mes de noviembre en Roma los 50 años del Secretariado para la Justicia Social y la Ecología.
La vida de quienes, en el contexto de la Compañía de Jesús y en colaboración con ella, se dedican al apostolado social, es una manera muy concreta de seguir a Dios acompañando al pueblo. Este fue el tema del discurso inaugural del P. Arturo Sosa con motivo del Congreso de Apostolado Social, celebrado en la Curia General de la Compañía, en Roma.

EL AIRE FRESCO DEL CONCILIO

De entrada, el General subrayó que, al invitar a los más comprometidos en la acción social de la Compañía, quería que las celebraciones del 50 aniversario de la creación del SJES fueran un momento propicio, un “kairós”, para dar gracias, discernir las orientaciones a seguir y, quizás más aún, para tomar decisiones, identificando llamadas nuevas o renovadas del Señor.

El aire fresco traído por el Concilio Vaticano II, y luego por los avances ofrecidos por las Conferencias de Obispos latinoamericanos, nos permitió ser llevados por el Espíritu Santo. Nos hemos definido como «compañeros en una misión de reconciliación y justicia». Estas pocas palabras determinan un entero programa de oración y compromiso.
El Padre Sosa resaltó la importancia de recordar y dar gracias. Tenía en mente, entre otros, al Padre Arrupe, a los Secretarios del SJES, “pero también a tantas personas, laicas, religiosas y religiosos, que formaron parte con nosotros, los jesuitas, de un mismo cuerpo para la misión, la de Cristo.

Damos gracias por figuras como Dom Helder Cámara, san Oscar Arnulfo Romero, Rutilio Grande, Franz van Der Lugt, Christophe Munzihirwa, A. T. Thomas, Richard Fernando, Thomas Gafney, o Pedro Arrupe, fundador e inspirador del SJES”, señaló el general de los jesuitas, quien anunció la convocatoria de un “año ignaciano” para “dejarnos nuevamente conmover por Ignacio de Loyola, herido en Pamplona en 1521 y transformado por la acción de Dios en Manresa para convertirse en el peregrino que inicio este camino que también nosotros hemos elegido recorrer al servicio de Jesucristo y su iglesia”.

Luego deseó que el Congreso fuera una oportunidad para la renovación en el espíritu del papa Francisco, “que siempre nos invita a profundizar nuestra relación con Dios, la única manera de poner verdaderamente en práctica las Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía”.

DIEZ PUNTOS PARA LA REFLEXIÓN

Ya en ruta para la cumbre sobre economía social convocada por el papa Francisco para marzo del año próximo, el general de los jesuitas ofreció diez puntos para la reflexión y el examen, tanto para el congreso como para quienes participen en la cumbre convocada junto al santo de Asís. Estos son:

1) La dimensión espiritual de nuestro compromiso con la justicia social y la ecología integral: ¿qué tanto nos acerca a Dios y muestra el camino hacia Él nuestro compromiso social personal y el de nuestras obras?

2) El puesto del discernimiento personal y grupal en nuestra vida-misión: ¿qué tanto estamos discerniendo personal e institucionalmente la misión a la que nos invita el Espíritu que actúa en la historia?

3) La colaboración entre jesuitas, laicos, laicas, otras personas e instituciones: ¿qué tanto ponemos la colaboración con otras partes del cuerpo como algo normal, por necesario, en nuestro trabajo?, ¿En qué grado establecemos una relación fraterna, horizontal, entre todos y todas?

4) El lugar de las mujeres en nuestras instituciones y prioridades sociales: ¿qué lugar ocupan las mujeres en los procesos de discernimiento, toma de decisiones de nuestra vida-misión?, ¿Qué lugar ocupan entre los desafíos prioritarios de un mundo que las margina o excluye y una iglesia reacia a reconocer su corresponsabilidad en la dirección de la comunidad de los seguidores y seguidoras del Señor Jesús?

5) El trabajo en Red: ¿qué tanto estamos trabajando en red entre nosotros y con las demás obras apostólicas de la Compañía y con otras instituciones que desde su identidad contribuyen al crecimiento del reinado del Señor?

6) La cercanía a los pobres como dimensión constitutiva del camino redentor abierto por el Jesús de Nazaret: ¿qué tan cercanos de los pobres y excluidos estamos? ¿Cuánto estamos efectivamente dispuestos a movernos en esa dirección en nuestra vida y estilos de trabajo?, ¿Cómo determina la cercanía con los pobres nuestra mirada al mundo y nuestra sensibilidad ante las situaciones que vivimos?

7) Nuestro trabajo intelectual. La Compañía de Jesús nace asociando la profundidad espiritual, la cercanía a los pobres y la comprensión intelectual de los procesos humanos. El discernimiento que lleva a escoger las acciones a realizar necesita de profundad intelectual. ¿Estamos acompañando nuestros trabajos sociales con la suficiente reflexión e investigación que exigen la complejidad del mundo global que tenemos por delante?

8) El fortalecimiento del liderazgo de los pobres y excluidos: ¿qué lugar ocupan los grupos más excluidos (migrantes, mujeres, jóvenes, personas más vulnerables de nuestras sociedades) en nuestros planes sociales?, ¿Son solo objetos de nuestra misión o por el contrario estamos abriendo espacios para que sean sujetos y tengan el liderazgo de los procesos de liberación?

9) La incidencia local y global: ¿estamos preocupando por ir más allá del servicio directo para desarrollar procesos de incidencia que afecten las estructuras de exclusión, y produzcan un bien mayor y más universal?

10) El compromiso con la erradicación de los abusos dentro y fuera de la iglesia como dimensión necesaria de la transformación de las estructuras injustas de la sociedad. ¿Hasta dónde ha crecido nuestra sensibilidad ante los abusos sexuales, de conciencia y de poder dentro de nuestras instituciones, dentro de la iglesia y en el conjunto de las estructuras sociales?, ¿Hemos elaborado estrategias apropiadas para detectar, reaccionar y evitar toda clase de abusos?, ¿Qué puesto ocupa la promoción de una “cultura de la salvaguarda” en nuestra lucha por la justicia social?

© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar