Los tapabocas descartables son un peligro para los animales

Los más de 1.500 millones de barbijos que terminaron en los océanos en el 2020 están haciendo estragos

Los tapabocas quirúrgicos, esos que en Argentina usan principalmente trabajadores de la salud y  que salvaron miles de vidas durante la pandemia de coronavirus, se han convertido, casi desde el inicio de la enfermedad de Covid-19, en un peligro mortal para los animales, que pueden quedar atrapados o asfixiarse con los tapabocas abandonados en la naturaleza.

Esto se debe a que las mascarillas descartables se tiran luego de unos pocos usos y su tratamiento como residuo no es el indicado. Por esta razón, se han encontrado millones de ellas en aceras, ríos y playas de todos los continentes desde que se han vuelto obligatorias en los espacios públicos de muchos países para frenar la propagación del coronavirus.

Las mascarillas, fabricadas con poliéster y polipropileno, pueden tardar cientos de años en descomponerse. A la par, pueden ser foco de importantes infecciones. Esto determina que el peligro que acarrean sea doble.

“Las mascarillas no desaparecerán pronto, y cuando las tiramos, pueden amenazar el medio ambiente y los animales que comparten nuestro planeta”, dijo Ashley Fruno, de la asociación de defensa de los animales PETA en Asia.

Igual que sucede con los sorbetes y muchos otros elementos descartables de plástico, exactamente eso se repite con los cubrebocas, los guantes desechables y los animales.

Así fue que se ha visto a macacos masticando los elásticos de mascarillas usadas en las colinas que rodean la capital de Malasia, Kuala Lumpur, corriendo el riesgo de asfixiarse.

También pasa esto en el otro lado del mundo. Por ejemplo, en Inglaterra la organización de protección de los pájaros RSPCA rescató a una gaviota cuyas patas quedaron encadenadas en una mascarilla durante casi una semana en Chemsford.

La asociación fue alertada por un transeúnte que la encontró viva pero inmóvil y la llevó a una clínica veterinaria. El ave, que llevaba así varios días, estaba con mucho dolar. “Las correas elásticas se habían apretado alrededor de sus patas y sus articulaciones estaban hinchadas y doloridas”, afirmó el inspector del RSCPA Adam Jones. 

Una pandemia también en el mar

Si hay algo que caracteriza a la especie humana es arrojar sus desechos al mar. Es como si con esta práctica, el ser humano se convenciera que su basura no existe más, que por arte de magia desapareció.

Sin embargo, esto no es así. Y los más perjudicados siempre es la fauna que habita esas aguas. En este caso, la situación no será distinta.  Tal es así que los investigadores consideran que los más perjudicados por estos desechos médicos producidos por la pandemia podrían ser los animales marinos.

Al respecto, los grupos ecologistas han dado la voz de alarma después de observar un número creciente de guantes de látex y otros equipos de protección en ríos y mares. Las cifras son aterradoras: más de 1.500 millones de mascarillas acabaron en los océanos el año pasado, es decir 6.200 toneladas de desechos plásticos adicionales, según la organización medioambiental OceansAsia.

Por supuesto, ya existen indicios de que estos nuevos residuos amenazan la vida marina. En Brasil, una asociación de protección del medio ambiente encontró mascarillas en el estómago de un pingüino cuyo cuerpo fue arrastrado a una playa. En las costas de Miami, por su parte, se encontró un pez globo atrapado en una mascarilla.

La asociación francesa Operación Mar Limpio encontró un cangrejo muerto, atrapado en una mascarilla en la laguna de Berre, cerca de Marsella, en septiembre.

Las mascarillas y los guantes de plástico “son muy problemáticos” para las criaturas marinas, subraya George Leonard, director científico de la ONG estadounidense Ocean Conservancy. “Cuando estos plásticos se descomponen en la naturaleza, se convierten en partículas cada vez más pequeñas”, explicó. Al ser diminutas, estas partículas pueden entrar en la cadena alimentaria y tener un impacto en los ecosistemas, añadió.

Como una forma de frenar estos riesgos, la ONG OceansAsia ha pedido a los gobiernos que aumenten las multas contra quienes echen basura a la naturaleza y fomente el uso de mascarillas reutilizables. Por su parte, Greenpeace lanzó un llamamiento contra las mascarillas y guantes desechables para proteger al medioambiente de su contaminación. Esta reconocida ONG internacional dio cifras concretas que permiten dimensionar cuán grande es esa “avalancha de residuos”: cada mes se usan hasta 129.000 millones de mascarillas y 65.000 millones de guantes de un solo uso.

Es evidente que hay que revisar de manera urgente nuestros hábitos. Si no lo hacemos, quizás atravesemos la pandemia del Covid-19 pero habrá que ver si podremos sortear el daño irreversible que le causamos al planeta.

 
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