La potencia y el legado de las voces con años

Club de la Porota

A veces siento que el mundo no me pertenece, que soy de otro planeta… Que no existo. Camino por la calle y lo único que observo es gente joven. Recorro las veredas de mi infancia, adolescencia, juventud, madurez… Cierro los ojos y trato de hallarme habitando cada una de esas etapas. En ocasiones, el reencuentro con mis muertos me produce tristeza.

La vidriera me refleja. Muestra quién soy. Por momentos, una mujer con la que me cuesta identificarme. Mi cuerpo ha cambiado. Yo he cambiado. Soy todas esas etapas que se grabaron en la silenciosa historia de mi ciudad. Soy la testigo fiel de mi envejecimiento. Un envejecimiento que cuesta abrazar. La mirada viejista, por momentos, me gana. Pierdo perspectiva y percibo la realidad teñida solo de juventudes.

Soy la Porota que milita por hacer visibles las vejeces que nos rodean. Las vejeces dignas, activas, potentes, idealistas, resilientes. Las vejeces colmadas de pasiones, sueños, emprendimientos y ganas de habitar el presente. Un presente que también es de los viejos, de las viejas, de las personas mayores de 60, 70, 80, 90, 100.

Soy una mujer vieja. Soy una mujer deseante, erotizada, enamorada. Soy una mujer que intenta habitar los años haciéndome visible con amorosidad, respeto y sin enojos.

Duele ser invisible. Duele no existir para los envejecientes de otras edades, para los viejos y viejas del futuro.

Por eso surge AÑOS CON VOZ, este nuevo espacio de “El CLUB DE LA POROTA”. Quizá estemos necesitando personas mayores de carne y hueso, reales, asequibles, con las cuales poder identificarnos, y desde allí hacernos visibles. El cambio es colectivo, incluye a todos quienes nos sabemos y sentimos personas mayores. Si no comenzamos a contagiar historias reales, a divulgarlas, multiplicarlas, difundirlas, difícilmente nos hallemos en la calle. Nuestros anteojos seguirán pintando juventudes eternas y desdibujando la vida misma atravesada por un permanente envejecer.

AÑOS CON VOZ es una humilde invitación a contrarrestar los estereotipos desempoderantes con los que miramos a las personas mayores que nos rodean, en este mundo atormentado por imágenes, mensajes e información. AÑOS CON VOZ es un modo de darnos voz, confianza y fuerza para demostrarnos a nosotros mismos, las personas mayores del milenio, que esta también es nuestra época, nuestro tiempo, y nuestra generación. AÑOS CON VOZ son Susana, Alejandra, Edgar y Adriana. Cuatro grandes referentes de la vida comunitaria y pública de Córdoba y del país. Son la VOZ de los años que dejan huella, que legan, que siembran. Son esas vejeces semillas en las que seguramente vos también descubrirás tu voz.

Te comparto sus voces, sus testimonios, su amoroso modo de comunicar. Si querés escucharlos podés acceder a nuestro canal de YouTube (@porotavida) y disfrutarlos también desde allí.

¡GRACIAS!

POROTA.

Porota sos vos, soy yo, somos todas las personas envejecientes

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Susana Carranza

72 años / Vieja idealista / La reinvención generacional

Me gustaría ser recordada -simplemente- como la Susy Carranza, la que no puede estar quieta, la que le importa lo que pasa con el otro.

Yo creo que la vejez es una cosa que viene desde que nos engendran hasta que nos vamos. Todos los días vamos envejeciendo. Que lo reconozcamos (O NO) es otra cosa.

La gente les tiene mucho miedo a las palabras “vieja” y “viejo”, que las empezamos a poner en el tapete ahora.

Cuando yo digo que soy una mujer vieja y milito por una vejez activa, me dicen: “está loca, es vieja”.

Sí, pero vejez es eso, es ir a Fuerza Mayor, el Círculo de Tambores conformado por personas mayores. Es ir al Encuentro Nacional de Mujeres y compartir con 200 mil mujeres -jóvenes y viejas- montones de talleres; es jugar con mi nieto que tiene 20 años; comprarme un ukelele y aprender a tocarlo.

Hablar de vejez y de ser vieja es hablar de que la vida está permanentemente en actividad, y así va a ser siempre hasta que diga: “me voy”.

Mi nieto es mi compañero, mi amigo. Con él trotamos, vamos a las marchas. ¡Con él estoy aprendiendo a tocar el ukelele! Y me da mucha gracia porque me indica: “Keka, los deditos así, Keka”. Me recuerda cuando yo le decía a él: “Tomás, la comida se come de esta manera”. Entonces, es este ida y vuelta, que son las cosas más lindas que tengo ¿no?. Mi marido, compañero y amigo; y todo el resto de la familia: mis dos hijas, mis yernos que me cuidan. Me siento muy cuidada. Eso, por ahí, me da tristeza porque pienso en las otras mujeres, y en los otros hombres de mi edad que necesitan ser cuidados. Que necesitan que los amen, que los protejan. Eso es muy importante para la vejez, para las viejas y los viejos, que no somos un voto, es importante que nos cuiden. No somos sólo jubilados, somos personas mayores, hombres y mujeres que vamos envejeciendo. ¡Y no hay que tenerle miedo a la palabra vejez! porque es lo que nos viene acompañando desde siempre... La primera palabra que dijo mi nieto fue “keka”, y “keka” quería decir “vieja”. ¿Te imaginás el amor que le tengo a esa palabra?

Adriana Torriglia

63 años / ¡Vieja activa! / La diversidad en la piel

La experiencia de “Desafiarte” (festival de teatro que promueve la inclusión de personas con discapacidad en el arte y la vida cultural de Córdoba) crece a lo largo de los años. Con los festivales fueron apareciendo las personas mayores y adultos mayores con discapacidad. Están en los Centros de Día. Son personas que cantan, bailan, se encuentran, conviven. De ahí la palabra “convideo” que implica “convivir con”... con el otro. Superador del “no puedo”, del “no tengo potencialidad”, “no sé”, “me da vergüenza”, “tal vez mañana”. Y aparece lo mustio, ese bloqueo interno colmado de muchos “no”, mucha tristeza y muchas soledades.

Hay un concepto inhabilitante. Lo que aprendemos con la discapacidad es a ponderar lo habilitante de lo que tengo, y de lo que voy perdiendo cómo lo habilito.

No estamos entrenados para habilitar lo que tengo. Va a depender mucho del entusiasmo y del colectivo. Hay algo del deseo. Del deseo de no quedarme sentado tejiendo, viendo la novela solo, sola. A lo mejor degustando de una película o de un libro en soledad. Entonces, hay que impulsar el encuentro que tiene que ver con los espacios culturales motivantes.

El arte activa lo bello del entusiasmo, de la alegría, de la emoción. De los ojos... ¡te emocionas y te brillan! Y, sí: “me impactó, me conmovió”. Aceptemos esa parte hermosa del vivir.

En “Desafiarte” soñamos con esas multitudes. Nos importa que puedan degustar del mundo sensible, conectivo con uno mismo y con el otro. Y esto que aparece en todos nosotros quienes estamos haciendo. La transformación social es posible.

Alejandra Torres 

58 años (en la puerta de la vejez) / ¡Vieja abuela! / El abuelazgo como elección

Para mí la vejez es vivir la vida y aceptar que uno, desde el momento siguiente al día del nacimiento, empieza a envejecer.

Creo que es un prejuicio de un paradigma pasado; que uno ve al abuelazgo como si fuera esa abuela que está en la plaza sentada, poco activa, que para lo único que sirve es para mirar a los nietos. A mí me gusta pensar que mi abuelazgo se da con mucha actividad, desafíos, con ganas de hacer cosas. Te diría que hasta tengo más tiempo libre para dedicarme a lo laboral, porque antes, las responsabilidades familiares, me llevaban muchísimo más tiempo. El equilibrio era un desgaste. Equilibrar la profesión y la familia no es un tema fácil.

He disfrutado cada uno de mis años y de mis décadas. De cada una, saco algo positivo, algo también que quizás sea negativo. Pero sí entiendo que me gustó un consejo que me dio una amiga: “hay que prepararse para la vejez”. Creo que estoy haciendo eso, me estoy preparando para la vejez, para disfrutar del tiempo, del ocio. Estoy preparándome para disfrutar la creatividad nueva que me da el paso de los años. Estoy preparándome para disfrutar que no me apure el tiempo para disfrutar de mis nietos y de mis hijos, de mi casa, de mis plantas, y de mi vida laboral, cualquiera sea lo que vaya a hacer en ese momento. Así que estoy muy bien, muy feliz.

Edgar Wildfeuer

95 años / Viejo resiliente / El perdón y la tolerancia

Cuando me liberaron de Auschwitz tenía 20 años. O sea, la guerra empezó cuando tenía 15 años, terminó cuando tenía 21. De mi familia no quedó nadie.

No me veo como elegido, simplemente tuve suerte de quedar vivo, nada más. Es cuestión de azar, de suerte, digo yo. Trataba de no caer en depresión porque mucha gente se deprimía y ahí terminaba nomás [en referencia al campo de concentración]. Quería sobrevivir.

Yo estoy hablando a todos los chicos de las escuelas de que todo el mundo debe ser tolerante. Que todos somos iguales; negros, blancos, rubios, o como sea; que no hay diferencia en cada uno, todos tenemos el mismo ADN. De que los problemas, cuando aparecen, hay que resolverlos, y para eso hay que unirse. Tratar de aflojar cada uno un poco, y así se soluciona el problema. Cuento lo que he vivido para que algo parecido no suceda nunca más.

La vejez es. Así de simple.

Agenda Mayor

Charla: “Diseño sustentable y su compromiso con el ambiente” en Museo Evita Palacio Ferreyra

¿Sabías que aproximadamente el 80% del impacto ambiental de un producto se define al pensar su diseño? Por esta razón nació el concepto de “Diseño Sustentable” como método global no perjudicial para el medio ambiente, socialmente equitativo y económicamente viable. El Ensamble Creativo, colectivo de personas mayores del Museo, nos invita a profundizar sobre el paradigma del cuidado en una charla abierta y gratuita. La cita es el próximo viernes 15 de noviembre a las 17hs, en el auditorio del Museo. Participarán las fundaciones Formación y Educación Integral para el Desarrollo Sostenible y Fundación ProEco San Miguel.

Gerontología Feminista

El Colegio de Profesionales de Servicio Social de la Provincia de Córdoba, la Facultad de Ciencias Sociales y la Universidad Nacional de Córdoba nos invitan a participar de la presentación del libro “La gerontología será feminista” a cargo de una de las compiladoras, Dra. Paula Danel. ¿Cuándo? el miércoles 20 de noviembre a las 17:30 en Jujuy 330. Entrada libre y gratuita.

 

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