La economía sustentable de Francisco y Stiglitz

Análisis internacional | Por Gonzalo Fiore

 

El papa Francisco anunció su convocatoria a economistas de todo el planeta de cara a 2020. Intentará impulsar un pacto mundial para transformar el modelo la economía internacional. La mega cumbre será en la ciudad italiana de Asís en marzo del próximo año, no es casualidad la elección: fue allí donde nació el Santo de quien Francisco utiliza su nombre y es sinónimo de compromiso con los pobres dentro de la iglesia católica. El Sumo Pontífice no está solo en su iniciativa, lo acompaña nada más y nada menos que el profesor y economista Joseph Stiglitz. El estadounidense ganó el Premio Nobel de su disciplina en 2001. Es conocido internacionalmente por su abierto rechazo a lo que llama los “fundamentalistas del libre mercado”. Un discurso que no deja de estar en consonancia con el que Francisco viene sosteniendo incluso desde sus tiempos como Jorge Bergoglio. Sus ejes centrales son el rechazo a la “dictadura del dinero”, y al “sistema que mata y excluye”. En los primeros días de junio, se presentará al respecto un documento en New York, en el marco del V Congreso de Scholas, fundación argentina cercana al papa, y cuyo titular estuvo presente en la reunión con Stiglitz.

Otra gran preocupación de Francisco es la cuestión concerniente al medio ambiente. Esto ya fue abordado ampliamente en su encíclica Laudato Si, pero volverá a serlo durante la cumbre. El Obispo de Roma ya ha declarado que todo está íntimamente conectado y que la protección del medio ambiente no puede separarse de la justicia para los pobres y de la solución de los problemas estructurales de la economía mundial”. Claramente, la problemática de la contaminación afecta a todos, pero especialmente a aquellos más desfavorecidos, provenientes de los otrora cordones industriales o de los lugares del interior, aquejados por el uso de los agroquímicos. Stiglitz también se ha referido tanto en sus trabajos académicos como en sus columnas para distintos medios, acerca del cambio tecnológico y de quienes quedarán afuera del mundo del trabajo. Algo que le preocupa particularmente al papa Francisco, quien está convencido que un desarrollo tecnológico “sin ética” podría dejar al ser humano al servicio de la tecnología y no viceversa.

No es la primera vez que titular del Vaticano participa activamente en cuestiones políticas o que toma partido dentro de las arenas laicas. Juan Pablo II apoyó al sindicato de su natal Polonia, Solidaridad, liderado por quien sería presidente del país, Lech Walessa, en su lucha contra el comunismo soviético que por aquel entonces gobernaba la región. También se enfrentó duramente al sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal por haber apoyado como funcionario la Revolución Sandinista, sancionándolo con la quita de sus potestades pastorales. No obstante, también fue Juan Pablo II el primer papa en visitar Cuba tras la revolución de 1959, reuniéndose con Fidel Castro. Su entonces secretario de Estado, Jean Louis Touran, rechazó abiertamente la aplicación de la ley Helms-Burton que endurecía el embargo de Estados Unidos hacía la isla. Si bien su antecesor, el papa Emérito Benedicto XVI, tuvo una labor mucho más intelectual y limitada hacia adentro de los claustros eclesiásticos, no debería sorprender a nadie que un papa trate problemáticas tan sensibles como la economía, la crisis de los refugiados, o el medio ambiente.

Desde el momento cero de su pontificado, con la elección de su nombre, el argentino ha venido demostrando donde se encuentra ubicado dentro del tablero internacional. Los refugiados y migrantes forzosos, los excluidos de las economías de mercado, los pobres, y los trabajadores, han ocupado un lugar central en su discurso. Al impulsar este nuevo pacto mundial junto a Joseph Stiglitz, ha demostrado nuevamente sus preferencias. Un modelo productivo donde entren todos por sobre una economía financiera que beneficia a unos pocos. Trabajando, a su vez, como declaró el Premio Nobel luego del encuentro, en la educación, para de esta manera “desarrollar programas y estudios alrededor del concepto de economía circular, que contribuyan a una educación consciente de la sostenibilidad ambiental que requiere devolverle al ambiente lo que se le quita”. No es menor el rol que Francisco les asigna a los jóvenes al respecto. Por tal razón, el rol que desempeñará la fundación Scholas Ocurrentes, dedicada especialmente al trabajo educativo.

El modelo económico que vienen proponiendo tiene que ver con lo que algunos han descrito como una “tercera vía entre el socialismo y el capitalismo”. Otros lo denominan el “capitalismo del Rin”, ya que es implementado especialmente por países como Francia o Alemania. Denominada Economía Social de Mercado, plantea un modelo productivo con desarrollo privado pero apoyado por el Estado. Sin monopolios, con libre competencia, y cuyo eje central es la protección del interés público. Desde la caída del Muro de Berlín que ya prácticamente nadie discute realmente el capitalismo como único modelo económico posible. Por ello, Francisco y Stiglitz se han mostrado de acuerdo en comenzar a trabajar en la construcción de un sistema alternativo que no tenga como principal objetivo el de “idolatrar al Dios dinero”. Que no considere al ser humanos como simples números que solo valen por su capacidad de producción o de consumo. En un mundo donde el 82% de las riquezas se encuentran en manos del 1% más rico, lograr alcanzar un modelo que priorice al ser humano por sobre el capital es imprescindible. Caso contrario, como bien ha dicho el papa Francisco, la humanidad se encamina directamente hacía el suicidio.

16 Mayo 2019
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