Tiempo “bisagra" en Israel

Análisis internacional | Por Gonzalo Fiore

En medio de la campaña para las elecciones legislativas en Israel, la política parece estar radicalizándose cada vez más hacía la derecha. El partido conservador Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu está siendo superado en la mayoría de las encuestas por Azul y Blanco, una coalición de centro. Por ello, el premier endurece su discurso contra la principal minoría en Israel: los ciudadanos árabes. Tras sus últimas declaraciones se puso en evidencia lo que para muchos ya era un hecho: en Israel existen ciudadanos de primera y de segunda. “Sólo es el Estado-Nación del pueblo judío. Los demás pueblos, nacionalidades y minorías ya tienen representación nacional en otros Estados”, dijo Bibi Netanyahu.

El giro israelí hacía un tono mucho más religioso comenzó a producirse durante los años ´70. Particularmente polémica fue la sanción, en julio pasado, de una ley aprobada por la Knesset (asamblea en hebreo, equivalente al parlamento) que consagró a Israel como un “Estado-Nación judío”, y dejó establecido el hebreo como única lengua oficial. Durante la tumultuosa sesión, los parlamentarios árabes se fueron exclamando “¡apartheid!”. Incluso algunas voces dentro del Likud alertaron sobre la posibilidad de que este tipo de leyes pudieran aumentar el nacionalismo de extrema derecha en el país. Netanyahu festejó la sanción como una gran victoria política. Lo cierto es que, tras su promulgación, pasó a integrar las leyes básicas: las máximas normas del Estado (que carece de una Constitución formal). Son doce leyes que sólo son susceptibles de modificación por una norma del mismo rango y no pueden ser derogadas por decreto.

La ley, además, tiene varios puntos que confrontan con los acuerdos logrados en el conflicto con Palestina. Por ejemplo, el de establecer como capital del Estado de Israel a la ciudad de Jerusalén. Además, deja al idioma árabe con un “estatus especial” pero no como una lengua oficial. Lo cierto es que cuando Israel fue fundado, en 1948, había 150.000 árabes dentro de sus fronteras. Hoy, el 20% de la población israelí está formada por sus descendientes, que conforman un total de 1.300.000 personas. Es por ello que los críticos de la ley y de las políticas de Netanyahu, dicen que están quedando en un segundo plano el 20% de los ciudadanos del país. Es importante entender, a la hora de analizar tanto los países de Medio Oriente en general como especialmente el caso de Israel, que lo político, lo étnico y lo religioso muchas veces se mezcla de una manera totalmente diferente a lo que sucede en occidente.

Muchas cosas parecen indicar que el final de Bibi Netanyahu no está lejos. No obstante, es un líder político que ha demostrado una habilidad que pocos dirigentes mundiales están en condiciones de ostentar. El actual primer ministro comenzó su carrera cuando, en 1967, se alistó en las Fuerzas de Defensa de Israel y participó en la Guerra de los Seis Días, que enfrentó a su país con la República Árabe Unida (actualmente Egipto, entonces presidido por Nasser). Ascendió rápidamente a Jefe de Fuerzas Especiales y comandó un batallón durante la Guerra de Yom Kippur, en 1973, también contra Egipto y Siria. Ambos conflictos resultaron en contundentes victorias militares y fueron fundamentales a la hora de consolidar la posición internacional, política y diplomática del Estado de Israel. En 1996 se convirtió en el premier más joven de la historia del Estado hebreo. Aunque perdió las elecciones en 1999, volvió a convertirse en premier en 2009.

El proceso de negociación de paz con Palestina se encuentra desde hace algunos años en un “impasse”. Esto no sería visto con buenos ojos por altos jefes militares. Algunos ex comandantes del Ejército, incluso, han llegado a criticar abiertamente la ocupación militar en Cisjordania. El gobierno, además, viene de sortear una crisis cuyas consecuencias aún no están claras: en noviembre renunció el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, por diferencias respecto de un operativo para evitar lanzamientos de misiles por parte de Hamas desde la Franja de Gaza. En Israel, a diferencia de las democracias occidentales, el control civil sobre el Ejército es mucho más difuso, y el saldo de víctimas es extremadamente desigual: desde el año 2000 han muerto 9.460 palestinos, mientras que los israelíes sufrieron solo 73 bajas.

Si completa su mandato, se convertiría en el mandatario israelí que más tiempo estuvo en su cargo. Actualmente sólo es superado por el histórico estadista David Ben Gurión. Su fuerte liderazgo, comparado en muchas ocasiones con el de su amigo ruso, Vladimir Putin, puede llegar en el futuro próximo a su fin.

Israel tuvo la primera presidenta mujer del planeta, Golda Meir, quien supo decir: “Nuestra generación reclamó la tierra, nuestros hijos lucharon en las guerras, y nuestros nietos deberían disfrutar de la paz”. El Estado de Israel, en medio de un conflicto interminable, pero con un desarrollo económico, tecnológico y militar envidiable por cualquiera que los mire, se encuentra en un momento de bisagra. El país está rodeado por Estados enemigos y el conflicto no parece tener solución.

14 Marzo 2019
Whatsapp
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar