El mensaje de las urnas cordobesas

La Ciudad Hora Cero | Por J. Emilio Graglia

El domingo de la semana pasada, la gran mayoría de los cordobeses eligió a Juan Schiaretti para que continuara gobernando los destinos de nuestra provincia hasta el 10 de diciembre de 2023. De esa manera, el justicialismo cordobés completará 24 años ininterrumpidos al frente del poder ejecutivo provincial.

Los resultados fueron históricos. Con el 57,3 por ciento de los votos, el actual mandatario se consagró como el gobernador más votado de la historia. No es poco, considerando que esta fue la décima elección consecutiva de ese cargo, desde la recuperación de la democracia representativa, casi 36 años atrás.

Hasta ahora, solamente dos gobernadores habían superado el 50 por ciento de los sufragios al momento de ser elegidos o reelegidos. Primero, el radical Eduardo César Angeloz, en 1983 y 1991 (55,8 y 52 por ciento, respectivamente). Luego, el justicialista José Manuel de la Sota, en 2003 (51,8 por ciento).

Vale destacar que en sus dos postulaciones anteriores, Juan Schiaretti había ganado con el 37,2 por ciento (en 2007) y el 40 por ciento (en 2015). Paradójicamente, esas fueron las dos elecciones con menor cantidad de votos a favor del ganador. Así, pasó de ser el mandatario menos votado al más votado.

Otro récord fue la diferencia con los restantes postulantes. El candidato de Córdoba Cambia, Mario Negri, obtuvo el 18,9 por ciento. Por lo tanto, entre el primero y el segundo hubo una diferencia de 38,4 puntos porcentuales. El candidato de Hacemos por Córdoba triplicó al candidato de la Casa Rosada.

Hasta ahora, la máxima diferencia era la de Angeloz sobre Raúl Bercovich Rodríguez, en 1983, con 16,58 puntos porcentuales. Paradójicamente, la menor fue la de Schiaretti sobre Luis Juez, en 2007. Así, el reelecto gobernador pasó de ser el ganador con menos diferencia al ganador con más diferencia de la historia.

Vale destacar que la ventaja récord se mantiene si se suman las dos listas que emergieron de la fractura de Cambiemos. Sumados los votos de Córdoba Cambia y la UCR (11,6 por ciento), los referentes de Cambiemos alcanzaron el 30,5 por ciento. Es decir, 26,8 puntos porcentuales por abajo del ganador, poco más de la mitad.

Sin dudas, el triunfo de Juan Schiaretti y de los candidatos de Hacemos por Córdoba fue histórico, como lo demuestran los datos. Las causas son varias y diversas. Más allá de las evaluaciones que se han hecho y se seguirán haciendo, es importante analizar las consecuencias. ¿Qué expresaron los cordobeses a través de su voto?

Moderación mata grieta

La noche del mismo domingo 12 de mayo, el gran ganador de las elecciones cordobesas dio un discurso memorable. En medio de los esperables festejos frente a semejante resultado electoral, Juan Schiaretti dio un ejemplar mensaje de moderación política, dirigido a los cordobeses y, en general, a los argentinos.

Sin el ánimo triunfalista que suele embargar a los ganadores de una votación, sus palabras interpretaron fielmente el sentido y alcance del voto de los cordobeses. Porque el voto cordobés fue más allá de la elección de gobernador, vice y legisladores provinciales. Fue un voto a favor de una forma de gobernar y de hacer política.

En las urnas, la enorme mayoría de los cordobeses premió a los gobernantes que resuelven problemas de la gente común, a los que honran las promesas de las campañas y no fallan los pronósticos en la gestión. Una notoria diferencia en comparación con el gobierno nacional que encabeza el presidente de la Nación, Mauricio Macri.

La enorme mayoría de los cordobeses también castigó a los dirigentes políticos que pelean por sus intereses individuales, alejados de las urgentes y graves necesidades que sufren sus pretendidos representados. Sin dudas, el voto cordobés fue un repudio a la indecorosa y obstinada interna de Cambiemos.

La puja personal entre dos dirigentes radicales y sus ocasionales seguidores, produjo la ruptura de la principal fuerza opositora al oficialismo. Es poco creíble que se predique el diálogo y el consenso hacia afuera cuando no se practica hacia adentro. La mayoría del voto cordobés sancionó esa irresponsabilidad.

Durante la semana, mientras los perdedores la elección del 12 de mayo se criticaron unos a otros, el reelecto gobernador siguió reiterado el mismo mensaje de mesura, ampliando y profundizando lo dicho aquella noche triunfal. Además, lo hizo a través de los medios de comunicación de Córdoba. No es un detalle menor.

De acuerdo con el diseño institucional previsto en la Constitución provincial, a partir del 10 de diciembre de este año, Hacemos por Córdoba tendrá más de esos tercios de las bancas en la Legislatura provincial. Nunca antes el titular del poder ejecutivo tuvo semejante respaldo en el poder legislativo.

En ese marco, llama positivamente la atención que el gobernador llame al diálogo político e intersectorial como mecanismo en la búsqueda de consensos para seguir progresando. En la Argentina de la grieta, las urnas cordobesas dijeron que la moderación es el puente para superarla. Los ganadores lo entendieron.

 

 

19 Mayo 2019
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