No somos una isla

La Ciudad Hora Cero | Por J. Emilio Graglia

Muchas veces se ha dicho y se sigue repitiendo que “Córdoba es una isla”. Es muy paradójico que una provincia tan mediterránea como la nuestra, pueda ser identificada mediante una metáfora política tan rara. Sin embargo, la historia y, en particular, la actualidad demuestran todo lo contrario. Muy lejos estamos de ser una isla.

Las proyecciones presidenciales que intentaron los gobernadores cordobeses Eduardo César Angeloz, primero, y José Manuel de la Sota, después, no alcanzan para explicar aquella equivocada referencia alegórica. Más allá de sus respectivos discursos políticos y electorales, ninguno de ellos gobernó bajo esa premisa.

El gobernador radical tuvo sus discrepancias con su correligionario Raúl Alfonsín, a quien trató de suceder en la presidencia en 1989. Más adelante, las tuvo con Carlos Saúl Menem y, sobre todo, con el todopoderoso Ministro de Economía y Finanzas, Domingo Cavallo, partícipe necesario de su renuncia anticipada al cargo en 1995.

El gobernador peronista también tuvo sus divergencias con el radical Fernando de la Rúa y, a continuación, con sus compañeros Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde. Más tarde, durante su tercer mandato, las discordancias se agigantaron durante los últimos años de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Según los tiempos, cada uno de ellos supo plantarse frente al poder nacional como un defensor del bienestar de los cordobeses, por encima de los intereses personales o de sus partidos. La inadecuada interpretación de algunos de esos posicionamientos fue generando un inconducente chauvinismo provinciano que algunos siguen replicando.

Sin embargo, Córdoba nunca estuvo aislada ni mucho menos. Las crisis nacionales de 1989 y de 2001, por ejemplo, la impactaron muy negativamente. Las buenas gestiones de los gobiernos provinciales y las capacidades de sus sectores empresariales y sindicales, fueron capaces de mitigar los perjuicios pero no pudieron evitarlos.

Durante los últimos años, las buenas relaciones personales y, sobre todo, institucionales entre el Gobernador Juan Schiaretti y el Presidente Mauricio Macri, merecen ser destacadas. No obstante, porque no somos una isla, no han impedido los perniciosos efectos de las políticas económicas y sociales del gobierno de Cambiemos.

Nuestra provincia es una de las tres provincias más importantes del país, junto con Buenos Aires y Santa Fe. Como tal, sufre en carne propia todas y cada una de las consecuencias negativas de la crisis económica y social que el macrismo no supo evitar y mucho menos resolver: recesión con inflación, desempleo, pobreza y desigualdad.

Macri contra el federalismo

En las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias – PASO del 11 de agosto, el Presidente Macri, sufrió una contundente derrota electoral. Sorprendido y muy enojado, el primer mandatario exigió una autocrítica a los ganadores de las elecciones primarias y recriminó a los votantes. A las pocas horas, debió disculparse.

Sin consultar nada a nadie, el primer mandatario anunció medidas económicas de evidente corte electoralista. Entre ellas, como un “alivio” según sus dichos, la eliminación del Impuesto al Valor Agregado – IVA a algunos productos de la Canasta Básica Alimentaria y la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias.

Sin dudas, las medidas afectan los recursos que las provincias reciben por la coparticipación, en virtud de la Constitución Nacional. Por ende, el gobierno nacional no puede cercenarlos y menos a solas. Al hacerlo, el Presidente Macri ha desvirtuado uno de sus pocos logros: el refinanciamiento de las provincias.  

La reacción no se hizo esperar: 19 gobiernos provinciales se reunieron en el Consejo Federal de Inversiones - CFI y repudiaron en durísimos términos los inconsultos anuncios. Más allá de los dudosos beneficios de las medidas, los gobernadores reclamaron una justa compensación y advirtieron sobre la paz social en peligro.   

En la reunión que se hizo en el CFI, estuvieron presentes todos los gobernadores que apoyan la candidatura presidencial de Alberto Fernández. Sin embargo, dicha reunión no fue un acto partidario del frente opositor triunfante en las PASO. Los gobernadores presentes  demostraron la prudencia que el macrismo ha perdido hace tiempo.  

También estuvieron el Gobernador de la Provincia de Salta, Juan Manuel Urtubey, candidato a Vicepresidente por Consenso Federal, y el Gobernador de Santa Fe, el socialista Miguel Lifschitz, integrante de la misma agrupación política. También dijeron presente los mandatarios de Misiones y de Neuquén y Río Negro.   

Del otro lado, solamente quedaron los distritos gobernados por Cambiemos (la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las provincias Buenos Aires, Jujuy, Mendoza y Corrientes). Sus mandatarios tendrán que explicar a sus representados por qué se dejan quitar lo que les corresponde, convalidando una desesperada estrategia electoral.

El Gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, no estuvo presente en la reunión. Es reconocida su posición política de prescindencia electoral en relación con la elección presidencial. Sin embargo, fue el Ministro de Economía y Finanzas, Osvaldo Giordano, y firmó. Una clara y terminante muestra de lo dicho: Córdoba no es una isla.

 

25 Agosto 2019
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