“FaceApp” reavivó la polémica sobre la privacidad de los datos

La aplicación para envejecer el rostro recolectó millones de imágenes de rostros

FaceApp es la app del momento, la más bajada en la Argentina y en más de cincuenta países. Sin embargo, en las últimas horas empezaron a surgir dudas sobre la seguridad que esta aplicación ofrece a sus usuarios.

La misma fue creada por el ruso Yaroslav Goncharov y emplea redes neuronales para escanear caras y hacerlas más viejas, jóvenes, agregarles distintos tipos de barbas o incluso cambiarles el género. Para los defensores de la privacidad, con estas acciones se le otorga demasiada información a la empresa sin saber qué harán con ella. “Todo este modelo de negocios está recogiendo cantidades masivas de datos personales sin ninguna idea de cómo podría ser utilizado en el futuro”, señaló el comentarista de tecnología Stilgherrian.

Pero las sospechas no sólo recaen sobre sobre FaceApp. Distintas empresas e investigadores están recopilando decenas de bases de datos con rostros de personas, muchas veces sin que estas lo sepan. Además, muchas de las imágenes después se comparten en todo el mundo en lo que se ha convertido en un enorme ecosistema que fomenta la propagación de la tecnología de reconocimiento facial.

Las bases de datos se construyen con imágenes de redes sociales, sitios web de fotografías, servicios de citas y cámaras de vigilancia. Los activistas en materia de privacidad han señalado repositorios que fueron construidos por Microsoft, la Universidad de Stanford y otros. Uno de ellos cuenta con más de diez millones de imágenes, mientras que otro tenía más de dos millones.

Las recopilaciones faciales están siendo impulsadas por la contienda para crear sistemas de reconocimiento facial de avanzada. Esta tecnología aprende a identificar a la gente analizando tantas imágenes digitales como sea posible mediante las redes neuronales, las cuales son sistemas matemáticos complejos que requieren grandes cantidades de datos para generar el reconocimiento por patrones.

Lo más probable es que gigantes de la tecnología como Facebook y Google hayan amasado los conjuntos de datos faciales más grandes, los cuales no distribuyen, de acuerdo con artículos de investigación. Sin embargo, otras compañías y universidades han compartido de manera generalizada sus colecciones de imágenes con investigadores, gobiernos y empresas privadas en Australia, China, India, Singapur y Suiza para entrenar sistemas de inteligencia artificial.

La gente a menudo no sabe que sus rostros se encuentran en una base de datos. A partir de estos reservorios, los individuos pueden ser reconocidos fácilmente.

17 Julio 2019
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