Proponen combatir el cambio climático una dieta vegana

Nuestro sistema alimentario actual genera el 20% de los gases de efecto invernadero

Un informe del Instituto de Investigación de Impacto del Cambio Climático (IIICC), respaldado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), advierte que si la humanidad desea preservar las condiciones climáticas para las generaciones venideras, se debe adoptar con urgencia y de forma masiva una dieta saludable basada en la ingesta de plantas para detener el cambio climático.

“Deberíamos adoptar una dieta saludable basada en plantas, reducir el desperdicio de alimentos e invertir en tecnologías que reduzcan el impacto medioambiental”, dijo Johan Rockstrom, exdirector del IIICC. De acuerdo con el documento, nuestro sistema alimenticio actual, basado en gran parte en el consumo de carnes de pollo, cerdo y vaca genera entre el 25 y el 30 % de los gases de efecto invernadero.

Asimismo, el informe detalla que para alimentar los 9.800 millones de personas que se estima que habrá en la Tierra para el año 2050, será necesario producir un 56% de alimentos más que lo que se logró producir en 2010. El estudio también indica que si el nivel de consumo de carne y lácteos aumenta según los hábitos alimenticios actuales, seis millones de kilómetros cuadrados de bosques —una superficie que duplica el área de la India— tendrían que convertirse en tierras para pastos y cultivos.

No obstante, la opción de realizar una “gran transformación alimenticia” choca con otros esquemas para combatir las emisiones de gases de efecto invernadero. Un informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés) propone convertir grandes extensiones de terreno en cultivos de biocombustible o árboles que absorban el dióxido de carbono.

La cantidad de bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS) requerida en las próximas décadas dependerá de la rapidez con la que dejemos de lado los combustibles fósiles y reduzcamos nuestras huellas de carbono. De hecho, para limitar el calentamiento global en 1,5 ºC sería necesario transformar 7,6 millones de kilómetros cuadrados en BECCS o ser “neutrales en carbono” durante tres décadas.

La temperatura de la superficie de la Tierra ya aumentó un grado Celsius por encima de los niveles preindustriales, lo suficiente como para provocar un clima extremo mortal y un aumento del nivel del mar que podría hundir las grandes ciudades costeras para el año 2100. Para colmo, en 2018 se agregaron a la atmósfera terrestre 41.500 millones de toneladas de dióxido de carbono, un preocupante 2% más que el año 2017.

07 Agosto 2019
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