Buscan retrasar la muerte humana entre 30 y 50 años

Es a partir de una técnica denominada “reprogramación epigenética del cuerpo”

Juan Carlos Izpisúa Belmonte es español y trabaja en el Laboratorio de Expresión Génica en el Instituto Salk de Estudios Biológicos de San Diego, Estados Unidos. Es un experto en epigenética, una disciplina que estudia los cambios heredables en la expresión de los genes sin cambios en la secuencia del ADN. Funcionan como un registro del entorno: son la memoria del medio ambiente al que estuvieron expuestos.

Entre sus estudios, Izpisúa Belmonte experimenta con ratones que sufren progeria, una enfermedad de envejecimiento acelerado, causada por una mutación genética, que tiene una sobrevida de solo tres meses. Pero después de un tratamiento en su laboratorio, el mismo ratón enfermo terminal cambia a un estado totalmente saludable. “Se rejuvenece por completo. Todos los órganos, todas las células son más jóvenes”, relata el científico.

Sin embargo, pocos días después el ratón muere, cuando su funcionamiento celular comienza a deteriorarse repentinamente. La poderosa técnica aplicada sobre el ratón se llama “reprogramación”. Es una forma de restablecer las llamadas marcas epigenéticas del cuerpo: interruptores químicos en una célula que determinan cuáles de sus genes están activados y cuáles están desactivados.

Actualmente, la técnica es utilizada por distintos laboratorios para fabricar células madre. Pero Izpisúa Belmonte desea aplicar la reprogramación a animales enteros y, una vez que logre controlarlo con precisión, a los cuerpos humanos. Él cree que la reprogramación epigenética puede ser un “elixir” que extenderá significativamente la vida humana. “Envejecer no es más que aberraciones moleculares que ocurren a nivel celular”, afirma el experto español.

Igualmente, cada generación ofrece nuevas posibilidades, ya que el epigenoma se restablece durante la reproducción cuando se forma un nuevo embrión. También la clonación aprovecha la reprogramación: un ternero clonado de un toro adulto contiene el mismo ADN que el padre, recién actualizado.

En ambos casos, la descendencia nace sin las “aberraciones” acumuladas. Por eso, lo que propone el especialista es revertir estas aberraciones relacionadas con el envejecimiento sin tener que crear un nuevo individuo. La acumulación de ellas hace que las células funcionen de manera menos eficiente a medida que envejecemos, y algunos científicos, incluido Izpisúa Belmonte, piensan que podrían ser parte de por qué envejecemos en primer lugar.

Si es así, revertir estos cambios epigenéticos a través de la reprogramación puede permitirnos revertir el envejecimiento mismo. Izpisúa Belmonte advierte que los ajustes epigenéticos no “te harán vivir para siempre”, pero podrían retrasar tu fecha de vencimiento.

Como él lo ve, no hay razón para pensar que no podemos extender la vida humana por otros 30 a 50 años, al menos. “Creo que el niño que vivirá hasta 130 años ya está con nosotros”, dice Izpisúa Belmonte. “Él ya ha nacido. Estoy convencido.”

20 Agosto 2019
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