Por primera vez, la UNC elige autoridades de forma directa

Más de 240.000 electores están habilitados para votar entre tres fórmulas; Juri arranca como favorito para ser reelecto, pero Chiabrando y Altamirano quieren dar pelea 

Por Juana Amagi
Especial para HDC

Pase lo que pase, la Universidad Nacional de Córdoba vivirá hoy un día histórico: por primera vez, todas las comunidades académicas, profesionales, y laborales que la integran elegirán a sus autoridades en forma directa. Será también la primera universidad pública argentina que aplique este sistema, lo cual habla de la dimensión que tiene el comicio. Si bien carga con la polémica Asamblea Universitaria que en 2015 aprobó el método de votación (ver Un sistema…), ciertamente volverá a poner a la UNC a la vanguardia de los avances institucionales en la universidad pública argentina.

Habrá tres fórmulas que competirán para el Rectorado: la oficial integrada por Hugo Juri y Pedro Yanzi Ferreyra, que van por su reelección bajo el nuevo sello “Somos”, y las opositoras “Vamos”, que postula a Gustavo Chiabrando y Ana Falú, y “Avanzar”, que candidatea a Patricia Altamirano y Jorge Martínez como rector/a o vicerrector/a, respectivamente. Hay, por fin, más de 240.000 electores habilitados para votar de los cuatro claustros: docentes, estudiantes, egresados, y no docentes.

Cada postulante tiene sus fortalezas y debilidades. Juri llega como favorito para la reelección no sólo por tener el gobierno de la universidad, que siempre es una ventaja, sino porque cuenta además con un sistema de votación que lo favorece ostensiblemente y ha hecho algunos méritos. Uno de ellos fue su capacidad para contener a la alianza de Gobierno: el viejo líder radical consiguió sofocar la amenaza de ruptura de su compañero Yanzi Ferreyra, nexo directo con el peronismo cordobés, que pretendía lanzar su propia lista para disputar el Rectorado. Llega por tanto a las elecciones con el respaldo de los ocho decanatos que lo acompañaron desde 2016: Medicina, Derecho, Exactas, Economía, Arquitectura, Ciencias Agropecuarias, Odontología y Lenguas. Sólo las primeras cuatro facultades concentran el 47% del caudal electoral. Pero Juri cuenta, además, con el respaldo de Franja Morada, el aparato estudiantil más fuerte de la UNC, que comanda la Federación Universitaria (FUC), el organismo que representa a todos los estudiantes.

Fortalezas y debilidades

Claro que en sus fortalezas están también sus debilidades. Si bien Juri supo despegarse hábilmente del gobierno de Mauricio Macri desde su gestión al frente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), a nadie escapa su filiación a Cambiemos, cuyas políticas hacia la educación pública han generado un rechazo masivo en la comunidad universitaria, especialmente en los docentes, cuyos votos tienen más peso en la ponderación por claustro. Los electores informados saben también que algunas de las medidas centrales de su gestión, como el cuestionado sistema de créditos académicos, responden a las políticas de Cambiemos para las universidades públicas.

Tiene por fin el antecedente aún candente de la peor derrota del radicalismo cordobés en las elecciones provinciales del domingo: una caída de Juri sería una noticia catastrófica para el centenario partido, con resonancias nacionales. Su campaña de baja exposición pública pero con asesoramiento profesional, bastante recorrido por aulas, creación de eventos para la prensa, y una presencia masiva con cartelerías en la Ciudad Universitaria, buscó saldar estos déficits.

“Vamos”, por su parte, apostó por una campaña más artesanal de difusión por redes y medios de comunicación, con un alto trajín de sus candidatos: Chiabrando y Falú fueron quienes más se movieron por la Ciudad Universitaria y sus alrededores. Fueron también los únicos que lograron crear actos masivos como el encuentro feminista realizado con Rita Segato, o el festival de cierre de campaña del martes, que reunió a más de 1.000 personas y consiguió crear “mística” entre sus seguidores.

Tuvieron además el mérito de polarizar con la gestión de Juri a través de sus propuestas, centradas en una mayor democratización de la universidad, la defensa de la educación pública y las reivindicaciones de género, sin enfatizar su pertenencia al espacio progresista de Carolina Scotto y Francisco Tamarit (algo que puede jugarles tanto a favor como en contra). Falú fue, además, la única candidata al Vicerrectorado que tuvo una presencia destacada en la campaña: sus antecedentes en la lucha feminista la perfilan como favorita para ese electorado. Cuentan con el respaldo de Ciencias Químicas, Matemáticas, Astronomía y Física (Famaf), Filosofía, Arte, y Ciencias Sociales, que reúnen alrededor del 24% del caudal electoral; además de la adscripción de La Bisagra y La Mella, entre otras agrupaciones estudiantiles. Su principal debilidad está en la falta de conocimiento masivo de Chiabrando, aunque hoy se verá si la campaña logró suplir este déficit.

Fiel a sus tradiciones políticas, ligadas a Libres del Sur y Barrios de Pie, “Avanzar” intentó jugar por la ancha avenida del medio, que en la realidad se vuelve cada vez más estrecha. Altamirano también se movió mucho por las distintas facultades y supo contener a los militantes de Sur, su bastión estudiantil. Se mostró versátil en los debates públicos con los otros postulantes y creó algún evento que le dio presencia mediática como el acta de acuerdos básicos que ofreció firmar a sus contrincantes, aunque la foto final la mostró únicamente con Juri.

Si bien “Avanzar” se presenta como “una alternativa a dos grupos que ya son tradicionales”, lo cierto es que su principal debilidad se encuentra en su cercanía al oficialismo: está muy fresco en la memoria colectiva la abstención de sus consejeros en la Asamblea Universitaria de 2015, que facilitó la llegada de Juri al Rectorado. No obstante, también hizo una campaña interesante con propuestas centradas en la desburocratización de la universidad y la apertura de espacios a egresados, y retuvo el respaldo de Mumala Córdoba (Mujeres de la Matria Latinoamericana). Cuenta con el apoyo de Psicología y Geología, y apuesta a sumar a Comunicaciones (en el mejor de los casos, sumaría el 10% del caudal electoral). Salir segundos sería un gran triunfo para “Avanzar”. Pero nada está dicho en una elección directa: todos los escenarios son posibles hasta que no se cuente el último voto. Para ganar en primera vuelta, el postulante debe superar la cifra del 40% del caudal electoral. Si ninguno alcanzara ese porcentaje, habrá segunda vuelta entre las dos fórmulas más votadas.

Un sistema que favorece a las facultades grandes
El amanecer del nuevo sistema de elección de las autoridades de la UNC no fue nada auspicioso. Resistido por la mitad de la universidad, el oficialismo impuso el sistema de elección directa mediante una Asamblea Universitaria realizada a espaldas de la comunidad en el Predio Feriar Córdoba: apenas seis minutos tomó la votación, que se produjo sin que se leyera siquiera el proyecto que se ponía a consideración de los consejeros, que entraron custodiados por fuerzas de seguridad para evitar el cerco que la oposición había montado alrededor del predio. La razón de tanta resistencia se encuentra en la ponderación por claustro que establece el nuevo sistema, que concentra el mayor caudal electoral en las facultades más grandes, dominadas por el oficialismo.

Esto es: sólo Medicina, Ciencias Exactas, Derecho y Economía reúnen el 47% del caudal electoral total. Ocurre porque el sistema de simple ponderación otorga un peso diferente al voto de cada claustro: los docentes reúnen alrededor del 50% del peso electoral, mientras que los estudiantes alcanzan el 33%, los graduados el 11% y el 6% para los no docentes. Aquellas facultades que tienen más estudiantes y profesores son también entonces las que tienen mayor influencia en el desenlace del comicio. Antes, aún con la elección directa (donde se elegían a 300 congresales que luego definían a las autoridades), el sistema de doble ponderación resguardaba el equilibrio entre cada facultad, de suerte que cada casa de estudio tenía una incidencia igualitaria del 6,66% en la decisión final, independientemente de la cantidad de integrantes que tuviera en cada claustro.

¿Qué se vota, dónde y quiénes votan?
La primera elección directa en la Universidad Nacional de Córdoba no sólo elegirá a los nuevos integrantes del Rectorado, sino que también se podrán en juego otros cargos. Todos los integrantes de la comunidad universitaria están habilitados para votar, ya sean docentes como estudiantes, graduados y no docentes. Estos cuatro claustros votarán al próximo Rector/a y Vicerrector/a. Los interesados pueden chequear los padrones en elecciones.unc.edu.ar.

Pero además, los estudiantes elegirán a sus representantes para los Centros de Estudiantes, los Consejos Directivos y el Consejo Superior de la universidad.

La votación se llevará a cabo con el sistema de Boleta Única, hoy de 8 a 20 horas, en todas las facultades de la UNC. Los votantes deberán concurrir a sus casas de estudio para emitir su voto, ya que los padrones están divididos por facultad.  Los electores deben llevar su DNI a la mesa de votación: en el caso de los estudiantes, también pueden votar con su libreta o credencial estudiantil.

16 Mayo 2019
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