Democracias “sui generis” del otro lado del mundo

Crónicas artísticas | Por Nico Bonder

Gracias a los 36 años que llevamos de democracia en la Argentina, que hasta hace poco acompañada con el mismo sistema por el resto de Sudamérica, nos hemos acostumbrado a las urnas y sospechamos que este es el sistema de gobierno estándar. Pero, lamentablemente, la cosa no es tan así. Permítanme hacerles un resumen de cómo está el tema por los países que hemos andado en estos meses.

Indonesia

En este archipiélago de más de 17000 islas el presidente es electo por el pueblo de forma directa. La particularidad más llamativa es que para poder mantener unido un país con tanta diversidad religiosa y cultural, el gobierno nacional les dio a algunas regiones mayor autonomía y pueden establecer sus propias leyes. El ejemplo más conocido es el de Banda Aceh en la isla de Sumatra, donde se aplica la sharía, por lo que la ley islámica está por encima de las leyes ordinarias, y por la cual todavía hay gente condenada a latigazos o a ser lapidada.

Malasia

Tal vez tenga el sistema más extraño de todos. Es una monarquía constitucional, en la que el rey tiene un papel meramente decorativo y es elegido en un sistema rotativo por 9 de los 13 sultanes que lideran los estados federales. Sí, un rey rotativo, nada de imposición divina o hereditaria.
Además, cuentan con un parlamento se compone de dos cámaras, el Senado y la Casa de Representantes, después de todo son una ex colonia inglesa. Y los de la Casa de Representantes son quienes eligen al primer ministro.

Singapur

Nadie puede negar que Singapur es un ejemplo de prosperidad y transparencia, pero también de autoritarismo y nepotismo. Lee Kuan Yew ocupó el cargo de primer ministro desde 1959, poco después de la independencia hasta 1990, y luego de tener otro primer ministro por algunos años, en 2004 asumió el cargo el hijo del propio Lee Kuan Yew.
Todo esto se da a pesar que existen elecciones populares donde se elige al presidente, quien está a cargo de elegir al primer ministro. Pero con muy poco margen para la libre expresión y la libertad de prensa, y con una fuerte planificación y control ejercido por el gobierno, se hace muy difícil la posibilidad de un cambio de aire en el gobierno.

Tailandia

Lo de este país roza lo tragicómico, al estilo de Tato Bores. Hay un dicho en Tailandia que afirma que los campesinos eligen los presidentes y los de la ciudad los derrocan.
Durante el siglo XX en Tailandia hubo 12 golpes de estado desde 1932 (más 7 intentos fallidos).
El primer ministro actual, Prayuth Chan Ocha es un militar retirado que llegó al poder con un golpe, modificó algunas leyes y la constitución, y después de varios años llamó a elecciones y ganó. Él mismo creó los slogans y las canciones de su campaña…y también las cantó. Lo que se dice un candidato completo.
Una de las personas que quería disputarle la presidencia era una hermana del rey, pero este a través de declaraciones le sugirió (amablemente) que no lo hiciera, continuando la historia de una monarquía siempre amiga de los que tienen las jinetas sobre el hombro.

Myanmar

Tal vez el país con la mayor paradoja de la democracia. Después de haber tenido durante décadas un gobierno militar sanguinario, que silenciaba la oposición y las minorías con masacres, ahora el poder reside en Aung San Suu Kyi, una ganadora del Premio Nobel de la Paz, que encabeza un gobierno democrático sanguinario, que silencia las minorías con masacres.

Camboya

Todavía influenciada por el genocidio de los Jemer Rojo, Camboya sostiene una monarquía para usar al rey como símbolo de unidad y para recordar las antiguas épocas de esplendor del país.
El primer ministro actual, Hun Sen, pertenece al partido que ha estado al mando del gobierno desde que cayeron los Jemer Rojos en 1979, que habían tomado la capital en 1975, momento en el que Hun Sen era un militante de los Jemer Rojos. Con más o menos poder, ha estado liderando el país desde 1993, siempre en una coalición con el partido monárquico.
Antes de las últimas elecciones el principal partido opositor fue prohibido, hubo opositores presos y exiliados. Todo muy democrático.

Vietnam y Laos

La historia de estos dos países quedó atada desde lo que conocemos como la guerra de Vietnam y ellos llaman la Guerra Americana. A pesar de los millones de toneladas de bombas tiradas por los norteamericanos, en ambos países los comunistas se impusieron en las respectivas guerras civiles y hasta el día de hoy Vietnam y Laos son 2 de los 5 países considerados comunistas, junto a Cuba, China y Corea del Norte.
A pesar de la estrella amarilla y el rojo de la bandera, en la práctica, el comunismo económico en Vietnam duró mucho menos que la guerra y en 1986 el país se abrió al mundo y hoy se puede desayunar en Starbucks y almorzar una Big Mac.
En los dos países el sistema de gobierno es el mismo. El partido gobernante es el Partido Comunista, y la forma de elección del Poder Ejecutivo es esta: el pueblo elige a los representantes de la asamblea general del Partido Comunista (con diferente nombre en cada país), y por lo que nos contó un funcionario laosiano, estos suelen ser representantes regionales, y son quienes eligen al presidente, quien luego selecciona al primer ministro. Entre estos dos se dividen las tareas del ejecutivo.

Desde el punto de vista de nuestro sistema, nos costaría reconocer como democráticos muchos de estos países, pero sus habitantes se sorprenden cuando les preguntamos si pueden elegir a sus gobernantes, para ellos la respuesta es obvia y afirmativa. Pero la política no es un tema que se discuta demasiado, jamás alguien inició un tema relacionado, y ante nuestras preguntas generalmente recibíamos sonrisas y gambetas. Tal vez, fueron demasiados años de acostumbrarse a estar en silencio, aprendiendo a no preguntar. 

 
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