Sally Horner, el caso Lolita

Mujeres del cine | Por Lucas Gatica

Muchos hemos leído la obra más conocida de Vladimir Nabokov (San Petersburgo, 1899): “Lolita”. Pero poco conocida es la historia de su musa inspiradora.
Terminaban los años cuarenta y un caso policial sacudía a la sociedad estadounidense. Nabokov leyó en algún momento las noticias del episodio y ¡zaz!, encontró tema de inspiración. Hacía tiempo que el autor ruso estaba sumergido en una crisis creativa, sin encontrarle salida a su pulso literario. Con Sally Horner tomó fuerza y se lanzó a un nuevo proyecto.

La joven Horner había desaparecido a días de haber cumplido once años, en junio de 1948. Luego se supo que fue secuestrada por un pederasta llamado Frank La Salle. La niña pasó casi dos años en paradero desconocido, hasta que pudo escapar y volver a su casa.

Recientemente fue publicado el libro “The Real Lolita: the kidnapping of Sally Horner” de Sarah Weinman, quien ahonda en el caso de Horner y en el personaje de Lolita. La autora parte de los hallazgos de un académico ruso, Alexander Dolinin, experto en la obra de Nabokov, que en 2005 reveló los increíbles parecidos entre Sally Horner y el personaje de la novela, Dolores Haze. Ambas tenían rasgos físicos similares, hijas de madres viudas, secuestradas casi a la misma edad y retenidas con métodos idénticos. No obstante, el camino que tomaron fue diferente, una devino en mito literario y la otra quedó relegada al olvido.

La historia comienza en Camden, New Jersey. Sally estaba con un grupo de chicas que la incitaban a robar un cuaderno de una tienda. Ella quería formar parte del grupo y, aunque nunca había robado nada, ingresó a la tienda y escabulló el cuaderno en su mochila. Al salir un hombre la detuvo: “Soy un agente del FBI. Estás detenida”. Este supuesto hombre de la ley le dijo que tenía que enviarla a un reformatorio. Sally no paraba de llorar y La Salle la dejó irse con la condición de que debía mantener contacto y obedecer a sus futuras órdenes. Con el tiempo sabríamos que La Salle no era agente del FBI, sino un simple mecánico cincuentón con un historial de abusos sexuales a menores.

Poco tiempo después del incidente en la tienda, La Salle le dio a Sally su primer misión para evitar el reformatorio: viajar junto con él a Atlantic City, la ciudad de los casinos y la timba de la Costa Este yankee. Fue el propio La Salle quien llamó a la madre de Horner para pedirle autorización, haciéndose pasar por el padre de una hipotética amiga de la chica.

Al principio la madre dudó, pero finalmente accedió a que su hija viajara y se diera unas minivacaciones en casa de su supuesta amiga. La acompañó a tomar el autobús y no volvió a verla hasta casi dos años después, cuando Sally logró escapar del cautiverio y pudo llamar a su familia desde California gracias a la ayuda de una vecina. Se salvó del monstruo de La Salle pero moriría dos años después en un accidente de tráfico. El destino parecía estar encarnizado con ella.

“La historia de Sally contaba para Nabokov, porque no hubiera podido acabar Lolita sin haber leído sobre su secuestro”, sostiene Weinman. Y el mismo Nabokov incluyó una referencia del caso Horner en las paginas finales del libro: “¿Quizá había hecho con Dolly lo mismo que Frank La Salle, un mecánico de 50 años, había hecho en 1948 con Sally Horner, de once?”.

Por dar solo un paralelismo entre la novela y el caso real, La Salle fue condenado a 35 años por violación y el protagonista de Lolita, Humbert Humbert, habla de su temor de ser “condenado a 35 años por violación”. Sin embargo, el autor siempre negó que Lolita estuviera inspirada en la historia verídica de Sally Horner. “Lolita nunca tuvo un original. Nació en mi propia mente. Nunca existió”, afirmaba el ruso. Posición contraria a la que señala Weinman en su libro.

El calvario que vivió Sally Horner todavía lo siguen viviendo muchas niñas y mujeres a lo largo y ancho del globo. Vale rescatar su historia para subrayar que cada vida vale e importa.

 
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