Milagros

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CASI TODO  ES OTRA COSA

por Ernesto Kaplan

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El proceso de canonización del cura Brochero vino a confirmar una vez más que los milagros existen. Al menos, en términos eclesiásticos. De todos modos, si se llegaran a considerar cuestiones un tanto más terrenales, no me caben dudas de que el resonante triunfo logrado el domingo pasado por Boca Juniors sobre River Plate en el mismísimo estadio del actual campeón de América, también podría ser contemplado para ingresar en esa categoría. ¿Cuánto tiempo más demandará que Carlos Tévez sea convertido en “santo”? No lo sabemos, pero de lo que sí podemos estar seguros es que en política, tales intervenciones divinas no tienen cabida. Por más que ciertos gobernantes se sientan iluminados por superpoderes que les hagan perder la brújula, los valores y el orden de prioridades. 
 
Alguna vez, Albert Einstein dijo aquello de que la vida puede ser afrontada de dos maneras posibles: “una es como si nada fuera un milagro; la otra es como si todo fuera un milagro”. En lo personal, prefiero inclinarme por la primera opción aunque durante las campañas electorales intenten hacernos creer que habrá soluciones para todos los males de la humanidad. Bache cero, desborde cloacal cero, tasa vial cero, deuda con la Caja de Jubilaciones cero, pobreza cero. Y sigue la lista… Entiendo que creer en gran parte de lo que nos vienen prometiendo los candidatos en sus spots y apariciones mediáticas deriva en creernos cualquier cosa. Las consecuencias saltan a la vista cuando caminas las calles de tu barrio el resto del año. La alternativa es no creer en nada, lo que puede implicar que acabemos avalando con nuestro voto a dirigentes con discursos antisistema. Son esos Mesías que aparecen de vez en cuando, sin decirte con claridad lo que van a hacer en caso de acceder al poder. ¿Hace falta que te lo recuerde? Vos sabes muy bien hacia dónde se dirigen. Por lo general, se conducen a contramano de cualquier construcción democrática.  
 
No necesitamos comprobarlo científicamente ni revisar alguna vieja profecía. Cuando terminan las actividades proselitistas y se suspende la pauta publicitaria, los ciudadanos nos topamos con un baño de realidad difícil de digerir. Es la certeza de que los milagros, en nuestras actividades cotidianas, suelen pasarnos por un costado. Una vez culminados los comicios municipales, muchos de ustedes se estarán preguntando por las asignaturas pendientes que presenta la ciudad de Córdoba. Al mismo tiempo, en la batería de promesas que nos harán todos los postulantes rumbo a las elecciones presidenciales del 25 de octubre próximo. Pero antes de que ingresemos en esa carrera frenética por lograr nuevas adhesiones, sería conveniente revisar algunas zonas grises.
 
Como se sabe, esta capital permanece con asuntos de fondo por resolver como es el caso de la licitación del servicio de higiene urbana, que quedó en el freezer a principios del presente año. El proceso se encuentra en análisis de una comisión evaluadora que deberá decidir si los costos de la prestación, que se dispararon casi en un 190 por ciento desde el año 2012 a la fecha, se justifican. Lo cierto es que con la reelección asegurada, todo parece indicar que el intendente Ramón Mestre avanzará con la adjudicación definitiva –por ocho años- a las empresas Lusa y Cotreco.   
 
Acciones conjuntas
Mientras tanto, cabe recordar que el gobernador electo, Juan Schiaretti, se comprometió en reiteradas oportunidades a tener “un excelente vínculo institucional” con el Palacio Seis de Julio, cualquiera sea su inquilino. En ese sentido, confirmó que el 11 de diciembre, es decir un día después de asumir, irá a la Municipalidad de Córdoba para firmar con Mestre la licitación que permitiría iniciar una ambiciosa obra de cloacas en nuestra ciudad. Los titulares de los Ejecutivos provincial y municipal tendrán que sentarse a negociar otro tema por demás sensible: la necesidad de expropiar un terreno para enterrar la basura que se genera en esta capital y en 15 municipios del Gran Córdoba. Aunque se caiga de maduro, nunca está de más rememorar que la Municipalidad necesita de la Provincia para encarar las obras de infraestructura que reclaman todos sus vecinos. El propio Mestre admitió la semana pasada, en una entrevista con este diario, que no posee “una varita mágica” para resolver los inconvenientes de fondo. Es de esperar entonces una relación madura entre ambas administraciones, que redunde en beneficios concretos para todos los habitantes.
 
Por otra parte, se puede agregar que la expectativa inicial que exhibieron algunos candidatos a intendente de la oposición por lograr una victoria durante la reciente campaña en nuestra ciudad, se estampó de frente con una especie de ómnibus sin frenos, consistente en la disparidad de oportunidades que se observó a la hora de dar a conocer las distintas plataformas de gobierno. La falta de equidad en el reparto de los espacios publicitarios; y el uso de las estructuras del Estado municipal con fines proselitistas, mediante cortes de cintas diarios para inaugurar microobras, terminaron inclinando la balanza a favor del oficialismo de Juntos por Córdoba. Estos vicios de la vieja política perjudicaron a los postulantes más “chicos”, es decir, a los que carecieron de presupuestos millonarios para difundir sus ideas.
 
Finalmente, se torna necesario acotar que el escaso caudal de votos logrado por Mestre en la revalidación de su mandato podría servir como disparador para imaginar cambios en la Carta Orgánica y en el Código Electoral Municipal. Uno de ellos podría ser la controvertida cláusula de gobernabilidad que le garantiza una mayoría automática en el Concejo Deliberante a quien se adjudica las elecciones. ¿Es legal? Sí. ¿Es justo? No. La otra modificación pendiente pasa por contemplar la posibilidad de que se habilite el ballottage, lo que permitiría dotar de mayor legitimidad al ganador.       
 
En conclusión, vale recordar que si permanecemos de brazos cruzados, no podremos esperar que un milagro del Cura Gaucho venga a nuestro rescate. El papa Francisco podrá tener las mejores intenciones. Pero como todos ustedes saben, por el momento sólo atiende en Roma.   
      
@ernestkaplan
 
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