Civilización i barbarie

Otro día en el Paraíso
¡Sombra terrible de Facundo! voi a evocarte, para que sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a esplicarnos la vida secreta i las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! Tú posees el secreto: revélanoslo.


por Federico Racca
Especial para HDC


Estoy triste, muy triste porque Unquillo llora, Río Ceballos llora; Mendiolaza, Villa Allende, La Granja, Agua de Oro y la hermosa Ascochinga lo hacen. Una riada bajó de los cerros y arrasó con casas, puentes, calles, gente e ilusiones. Ando por Río Ceballos, lo camino, lo recorro y lo que observo es una gran destrucción. Rezo para que nuevas nubes no descarguen su jugo sobre nosotros, para que los pobrecitos que viven en las lomas cubiertas de barro no sufran nuevamente, para que las casas emparchadas con nylons y chapas roñosas no sucumban.

La ayuda comienza a llegar. Los autos se amontonan con colchones, ropa y leche en polvo. Viene gente de a pie que carga más provisiones que las que puede acarrear. Se detiene un camión de supermercados Valig y dona cajas de comida, detrás otro de Cordiez y baja cuatro palets de agua. Llegan la gendarmería, el ejército, Cáritas, los muchachos de la Cooperativa de Luz y Fuerza. Aparecen camiones, camionetas, palas y mulitas. Hay funcionarios, ministros y secretarios del municipio, de la provincia y de la nación, pero nadie sabe qué hacer con todo lo que llega. Las órdenes son encontradas, se vive un desconcierto que ninguna autoridad atina a encarrilar.

Cuando todo parece perdido, sin ninguna posibilidad de encarrilarse, aparecen cientos de adolescentes, madres, padres, gente común de Río Ceballos que comienza a tomar las riendas del asunto, que se auto organiza y ataca los problemas. En el colegio Mariano Fragueiro los vecinos centralizan la ayuda. Son ellos mismos los que ordenan la ropa que llega; la doblan, arman pilas por tipo y talle y las etiquetan.

Mientras los políticos siguen encerrados discutiendo qué hacer, los vecinos hacen. Un amigo, el Robert Escribano, pasa un día entero en su auto llevando comida y colchones a donde nadie imaginaría que alguien vive. Sube los cerros, avanza por calles destruidas con su Honda bajito imaginando que es una 4x4. A Robert, hoy, no le importa nada, es un loco, es el ejemplo del vecino común de Río Ceballos, el paradigma de la autogestión ciudadana; en él uno puede representar a cada una de esas personas que agarraron la pala del cuartito de atrás y caminaron treinta cuadras preguntando en una casa llena de barro: “¿Les doy una mano?”

 Son miles los que ayudan, palean, acomodan, reparten, barren. Me dicen que en otras ciudades, la gente se organiza para juntar cosas y poderlas mandar a las Sierras Chicas.
Pareciera que la vieja dicotomía entre civilización y barbarie ha mutado. Sarmiento planteaba, sucintamente (el Facundo es mucho más profundo y complejo que esta reducción), que la civilización correspondía al mundo de la cultura y de la organización y que la barbarie era la incultura y, con ella, la anarquía. En catástrofes como la de las Sierras Chicas, donde hay una situación que excede la normalidad, pareciera que gran parte de la gente se coloca del lado del sentido común, de la solidaridad, de la existencia del otro, de la organización, es decir, de la civilización.

En cambio, nuestra clase dirigente parece cada día más incapaz, más sumergida en actos espasmódicos, incompetente para producir organizaciones duraderas, políticas sustentables o instituciones funcionales. Desconozco las razones de esta imposibilidad, también estoy incapacitado para plantear soluciones, y por eso vuelvo al Facundo de Sarmiento y leo: “Del seno del Salón Literario se desprendió un grupo de cabezas intelijentes, que asociándose secretamente, proponíase formar una logia que debia echar en toda la República las bases de una reaccion civilizada contra el gobierno bárbaro que habia triunfado. Proclama el acta que suscribieron:

CREYENDO
Que todos los hombres son iguales; que todos son libres, que todos son hermanos, iguales en derechos i deberes; libres en el ejercicio de sus facultades para el bien de todos; hermanos para marchar a la conquista de aquel bien i al lleno de los destinos humanos:

CREYENDO
En el progreso de la humanidad; teniendo fé en el porvenir; convencidos de que la union constituye la fuerza; que no puede existir fraternidad ni union sin el vínculo de los principios; i deseando consagrar sus esfuerzos a LA LIBERTAD I FELICIDAD DE SU PATRIA, i a la rejeneracion completa de la sociedad arjentina:

JURAN:
1° Concurrir con su intelijencia, sus bienes i sus brazos a la realizacion de los principios formulados en las palabras simbólicas que forman las bases del pacto de alianza;

 2° JURAN no desistir de la empresa, sean cuales fueren los peligros que amaguen a cada uno de los miembros sociales;

 3° JURAN sostenerlos a todo trance, i usar de todos los medios que tengan en sus manos para difundirlos i propagarlos;

 4° JURAN fraternidad recíproca, union estrecha i perpetuo silencio sobre lo que pueda comprometer la existencia de la asociacion.”

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