Autorizan trasplante entre personas sin vínculo sanguíneo

El juez en lo Civil y Comercial de 14º Nominación de la ciudad de Córdoba, Julio L. Fontaine (h), autorizó ayer que una mujer pueda donar un riñón para que sea trasplantado a su concuñada, esposa de un hermano de su marido, quien padece una insuficiencia renal crónica y cuya vida corre peligro, aunque entre ambas no hay vínculo de sangre ni cumplen los requisitos de relación que exige la legislación vigente.
 Fuentes judiciales dijeron que el magistrado hizo lugar al pedido efectuado por E.S.C., con el patrocinio de la asesora Letrada Civil María Belén Carroll de López Amaya, "para que se permitiera la ablación de riñón a favor de A.B.S.", ya que por ser concuñada "no se encontraba comprendida dentro de los parientes autorizados a efectuar tal donación, según la ley 24.193".
 
La peticionante había argumentado que su concuñada, de 46 años, está en lista de espera del Incucai, para un trasplante renal de un donante cadavérico, desde 2014. La paciente se somete a diálisis desde noviembre de 2013, lo que le ha ocasionado problemas de trombosis y accesos vasculares en diversos lugares del cuerpo. Al resolver, el juez consideró que la autorización resultaba inexorable debido a que la ley 24.193, en principio, limita la posibilidad de una donación entre personas vivas a "cónyuges o convivientes (con ciertas características) o a parientes consanguíneos o por adopción hasta el cuarto grado, siempre mayor de 18 años y capaz".
 
Por ello, el juez procedió a estudiar si la potencial donante tenía información suficiente, si el consentimiento para la ablación era libre, si el trasplante era necesario y si existía un fin económico en la donación, entre otros elementos. Tras ese análisis, el magistrado concluyó con que no había motivos para impedir la ablación, cuestión a lo que tampoco se opuso la fiscal Civil, Comercial y Laboral de 1º Nominación, Alicia García de Solavagione. El juez resaltó que el acto de la donante, "si bien puede ser retractado en cualquier momento antes de la intervención quirúrgica, es un profundo acto de amor hacia otra persona, no sólo dándole salud, sino la oportunidad de vivir, y por ello ni el derecho ni el Estado pueden ser ajenos a tan noble acto, en la medida en que no existan razones que lo prohíban".
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