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Inseguridad

La puesta en libertad de cuatro policías implicados en torturas a un detenido abrió nuevos interrogantes sobre la responsabilidad de las fuerzas de seguridad y el trato a los delincuentes en Argentina.
por Maximiliano Monti
De nuestra redacción

El video muestra a un hombre acostado boca abajo en el piso y con las manos esposadas a la espalda mientras es sometido por uno de los policías (el otro tiene la cámara) que lo levanta del pelo y lo deja caer. La acción es repetida a compás para que, al soltarlo, el detenido simule, a pedido de sus torturadores, sonidos de animales. Cada vez que el hombre guarda silencio o equivoca el sonido, recibe un golpe.

La grabación, que fue difundida el mes pasado por el diario tucumano La Gaceta bajo advertencia de que “las imágenes pueden herir la sensibilidad del usuario”, circuló por las redes y motivó la detención de varios policías por su presunta participación. Los cuatro implicados fueron puestos en libertad el jueves por orden del juez Juan Francisco Pisa por considerar que legalmente no corresponde que se dicte la prisión preventiva, aunque el proceso continúa.

El episodio recordó a las fotografías de una requisa humillante a decenas de menores en el Servicio Penitenciario Provincial de San Luis el año pasado y la tortura por asfixia con bolsas de plástico que policías perpetraron en 2012 a detenidos en Salta. Sumó, a la vez, una nueva arista al desgastado debate sobre el destino de los delincuentes en la Argentina que la televisión nacional reanudó con la explosión mediática del actor y director Ivo Cutzarida.
Cutzarida: A mí qué carajo me importa la razón por la cual vos salís y matás. Yo te quiero muerto o preso.
Fabián Doman: ¿Están a favor de la pena de muerte?
Cutzarida: En algunos casos sí. (…) Yo estoy en contra de esta política garantista. (…) Te puedo asegurar que el 95% de la gente que está detrás de esa cámara piensa igual que yo.

Las causas sociales y la posición de la opinión pública sobre la criminalidad, que Cutzarida expresó en una emisión del magazine televisivo “Nosotros al mediodía”, fueron también analizadas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP) en su informe 2013/2014 “Seguridad Ciudadana con rostro humano: diagnóstico y propuestas para América Latina”. El estudio empieza con una paradoja: “En la última década, la región ha experimentado un crecimiento económico notable así como la reducción en sus niveles de desigualdad, pobreza y desempleo. Pese a ello, han aumentado el delito y la violencia”. Contra el desinterés confeso de Cutzarida, el análisis señala que “los cambios en la estructura familiar y deficiencias en el sistema escolar han generado condiciones que inciden en la criminalidad”. Por ejemplo, destaca, más del 80% de los presos consultados no completó 12 años de escolaridad.

Las estadísticas sociales del UNDP revelan que solo el 17,7% de los argentinos aprueba la justicia por mano propia y apenas el 5,8% aprobaría una “limpieza social” de personas consideradas indeseables. A su tiempo, casi el 60% cree que la mejor medida para enfrentar la delincuencia es hacer leyes más duras tanto como crear programas de prevención. Recomienda, además, proteger a las personas más afectadas por la violencia, prevenir la delincuencia impulsando un crecimiento incluyente e incrementar las oportunidades reales de desarrollo humano para los jóvenes. “Es imprescindible”, cierra el estudio, “reconocer el fracaso de las políticas de mano dura (…) y dejarlas de lado”.

Días después de visitar a Doman en Canal 13, Cutzarida insistió en la mesa de Mirtha Legrand que su palabra encarna “el sentir de la gente que se levanta para trabajar, estoy hablando de que la inseguridad y la impunidad van de la mano. Mi madre iba todos los días a misa, así que yo sé qué es lo que está bien y lo que está mal".

Como si adivinara el futuro, un año atrás, el Relator Especial sobre la tortura para la Onu, Juan Méndez, declararía a su paso por una radio peruana que “la inseguridad ciudadana no se soluciona con mano dura. (…) Lamentablemente, es por ahora una batalla perdida en la conciencia pública. La gente está muy influenciada por la televisión. Yo no dudo que hay inseguridad (pero) si tenemos cárceles que son un hervidero (…) lo único que estamos generando es un nuevo ciclo de criminalidad”.

Periodista: El político parece actuar en América latina en respuesta al pedido de mano dura de la población. ¿Cómo se puede encarar eso?
Juan Méndez: Tengo presente que algunas de las medidas más promisorias se acaban el día en que hay una elección y los políticos se hacen elegir con un mensaje de mano dura, de meter bala, de pena de muerte.

La viralización del minuto y medio de torturas en Tucumán ofreció otra dosis de anabólicos a un medio que siempre sube la apuesta. El protagonismo del discurso de mano dura tendrá ahora que interpretar, a su manera, la teoría de la puerta giratoria en la Justicia para los uniformados que deberían garantizarla. La audiencia decidirá si usa el control remoto: para Cutzarida al “tipo que sale a matar hay que hacerlo mierda”, para la ONU “no existe una bala de plata para hacer frente a los retos de la seguridad ciudadana”. 

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