La regla del vale todo

La regla del vale todo
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por Ernesto Kaplan
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“Desde su origen en 2002, el partido de Juez es un espacio movimientista que sumó a gente de izquierda, de derecha y de todos los sectores de la sociedad”. Con esas palabras, Juan Pablo Quinteros, apoderado del Frente Cívico en nuestra provincia, justificó días atrás la decisión de dicha fuerza de iniciar un romance de estación con el Pro con miras a las elecciones del año próximo. El senador nacional, que hace poco más de una década se mostraba como la contracara de José Manuel de la Sota, hoy decidió girar a la derecha y apoyar públicamente la candidatura presidencial de Mauricio Macri. Desde el peronismo entienden que el viraje del exintendente capitalino no debería sorprender a nadie. “Se sacó la careta progresista y volvió a sus orígenes más conservadores”, razonó un dirigente del PJ que peina canas y que no dudó en compararlo con un camaleón.  

Al borde de un ataque de nervios, Juez observa con preocupación la indefinición del radicalismo para sellar un gran acuerdo opositor, que permita enfrentar al delasotismo con alguna posibilidad de vencerlo en las urnas. Con dos derrotas a cuestas en los comicios provinciales de 2007 y 2011, el líder del Frente Cívico parece estar dispuesto a todo. Tras hacer las paces con el macrismo, ahora le apunta a un entendimiento con Ramón Mestre, el último gran escollo que le permitiría darle forma al Frente Amplio Unen en Córdoba. Una alianza en ciernes que no logra salir de la función básica “recalculando” de cualquier GPS. Para sortear esa encrucijada, cuenta con el aval del referente histórico de la UCR, Miguel Nicolás. Como parte de un guión de un film de ciencia ficción, Juez no descarta sentarse a negociar un acercamiento con Olga Riutort, su acérrima enemiga del pasado. A su vez, la concejala del bloque Eva Duarte podría cerrar filas con el diputado del Frente Renovador, Sergio Massa. Como se sabe, la necesidad tiene cara de hereje.


El plan del exgobernador
En momentos en que Mestre deshoja la margarita para resolver si finalmente irá por la reelección en el municipio o pegará el salto para disputar el sillón que De la Sota dejará vacante en El Panal, Juan Schiaretti, el principal socio político del Gobernador, abandonó el bajo perfil que lo caracterizó en el último tiempo y debutó en la red social Twitter con una promesa. Aseguró que, en caso de suceder al actual mandamás del Centro Cívico impulsará obras de cloacas para nuestra ciudad, con una inversión estimada en 200 millones de dólares. La estrategia del diputado nacional de Unión por Córdoba se divide en dos. Por un lado, intenta instalar al jefe municipal radical como el rival a vencer por el peronismo en la carrera por la sucesión provincial. La jugada apunta además a desarticular el rompecabezas de la oposición, tendiente a que la UCR, el Pro y el juecismo vayan juntos en una misma boleta. Por el otro, tiene como objetivo marcar la cancha dentro del PJ, donde Schiaretti encontró dos posibles competidores. Se trata de los ministros Martín Llaryora y Daniel Passerini, quienes ya blanquearon su pretensión de disputarle la postulación para presidir el Ejecutivo cordobés.

El plan del exgobernador dio sus frutos, debido a que Mestre inmediatamente puso el grito en el cielo y le recordó al legislador que cuando éste estuvo a cargo de la Provincia se la pasó construyendo “proyectos faraónicos” en lugar de hacer cloacas. Citó a modo de ejemplo la nueva sede de la Casa de Gobierno, la Terminal de Ómnibus II, y el Faro del Bicentenario. Lo que el Lord Mayor no tuvo en cuenta es que su réplica volvió a instalar a Schiaretti en el centro de la escena, que es precisamente lo que el diputado estaba propiciando.

Claro está que la sobreexposición también tiene sus costos. Cuando en el acto por el Día de la Lealtad del 17 de octubre, Schiaretti se mostró en todo momento junto a De la Sota en el predio de Ferial (ingresaron a la par y compartieron la mesa central), desató cortocircuitos internos con los citados Llaryora y Passerini. Aunque la decisión de mostrar esa foto fue del Gobernador, la evidente muestra de respaldo hacia la candidatura del diputado cayó como un baldazo de agua fría para los funcionarios que encarnan la renovación del justicialismo cordobés. Por tal motivo, se apuraron en anunciar que participarán de la interna en la que se resolverá el ganador. Mientras tanto, la realización de las Paso en Córdoba, como reclama el villamariense Eduardo Accastello, forma parte de un escenario utópico.    

Por su parte, el Gobernador recorre el país con la firme intención de apuntalar su sueño presidencial. Lo hace acompañado de un equipo de asesores, que le recomienda no descuidar la gestión en Córdoba. El fantasma del acuartelamiento policial de diciembre de 2013 no deja de estar presente. Pese a ello, los recientes apagones de la Epec, más allá de las responsabilidades compartidas con la Nación por la falta de inversiones en obras de infraestructura para el sector energético, pusieron sobre el tapete la discusión acerca de cuáles son las prioridades de su Gobierno.


“Mogólico”
Finalmente, cabe agregar que mientras los oficialismos provincial y municipal acentúan los cortes de cintas; y los opositores se amontonan para llegar al poder a cualquier precio, la ciudadanía sigue esperando soluciones a sus problemas cotidianos. Lo que ocurrió hace siete días en la sesión del Concejo Deliberante de Córdoba demuestra que las prioridades de unos y otros son diametralmente opuestas. La mezquindad de ciertos ediles, embarcados en una decadente batalla dialéctica tendiente a posicionarse en el comienzo de la campaña electoral, derivó en un papelón. Cuando el padre de una menor que padece Síndrome de Down iba a ser distinguido con un beneplácito por su campaña “Hablemos de Síndrome de Down”, el exabrupto del concejal opositor, Eduardo Serrano (PJ),  que tildó de “mogólico” al viceintendente Marcelo Cossar ocasionó que Francisco Bedini se retirara ofendido del recinto.

Los pedidos de disculpas llegaron tarde. Es que el daño ya estaba hecho. La impotencia que sintió ese hombre al abandonar el lugar fue una reacción natural hacia el comportamiento paleolítico que mostraron representantes de ambos bandos en el Concejo Deliberante, una institución que debería ser seria, inclusiva y, por sobre todas las cosas, democrática. Así estamos.

@ernestkaplan

 
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