Santa Fe: a contar todo de nuevo

Con el 95,45 % de las mesas escrutadas, Lifschitz le llevaba apenas el 0,11% a Del Sel. Ambos superaban por menos de un punto y medio a Perotti 

El desenlace de las elecciones generales celebradas el domingo en Santa Fe quedó finalmente atado al escrutinio definitivo que comenzará a realizarse este miércoles, luego de que el resultado del recuento provisorio confirmara la inédita situación de triple empate técnico entre el Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS), Unión Pro y el Frente Justicialista para la Victoria (FpV), con una ventaja para el socialismo de apenas 2.128 votos. La incertidumbre se incrementa porque hay más de 100.000 votos de 347 mesas sin contar o anulados que pueden torcer el escenario para cualquiera de los tres candidatos, si se suman los 60.000 votos (4,55 por ciento) que restan ser escrutados, más 2.463 votos que deberán ser definidos en el recuento definitivo por algún tipo de error en el trámite de conteo y 58.558 votos que fueron anulados pero deben ser revisados pues representan el 3,11 por ciento del total. Hay incluso 213 votos recurridos en toda la provincia en disputa porque a esta altura pueden resultar centrales para la definición. 
Con el 95,45 por ciento de las mesas escrutadas, el recuento provisorio daba ayer como ganador para la gobernación de Santa Fe al postulante del Frente Progresista Cívico y Social, Miguel Lifschitz, con el 30,69 por ciento de los votos, seguido por Miguel del Sel (Unión-Pro Federal) con el 30,58 por ciento, y Omar Perotti (Frente Justicialista para la Victoria), con el 29,25 por ciento. Es decir, una diferencia exigua de 0,11 por ciento entre el candidato socialista y el macrista, que apenas superan por un punto y medio al peronista.  
La polémica queda entonces servida, ya que por ejemplo los telegramas que informaban el resultado provisorio de un total de 304 de las 347 mesas que faltan computar “fueron desestimados por el Tribunal Electoral”, según se informó oficialmente, por algún error en el proceso de cargado. En ese contexto, el presidente de la Corte Suprema provincial, Roberto Falistocco, salió a afirmar que se actuará con la "prudencia y urgencia" que la ciudadanía reclama para saber cuanto antes el resultado final. El recuento definitivo arrancará entonces mañana a partir de las 8 de la mañana. 
Claro que las tensiones políticas no esperan para asomar. Mientras desde el oficialismo provincial y el FpV mostraron cautela en relación a los resultados de los comicios, desde el Pro salieron a cuestionar el escrutinio definitivo al asegurar que “hay muchas cosas extrañas”, y adelantaron que pedirán el recuento “voto a voto”. “La gente y nosotros queremos saber cuál es el resultado final porque, de lo contrario, vamos a empezar a desconfiar de la democracia", aseveró el postulante de Unión-Pro, Miguel Del Sel, quien exigió el conteo voto por voto “para que la gente sepa quién es el ganador realmente", ya que se trata "prácticamente de un triple empate". Su compañero de fórmula, Jorge Boasso, fue más allá al afirmar que, al igual que lo sucedido en las Paso del 19 de abril, el escrutinio “es bastante oscuro” y “vuelve a dejar a la provincia envuelta en el bochorno”. 
Por el lado del oficialismo provincial, el postulante Miguel Lifschitz aseguró que “no hay ninguna sospecha que pueda enturbiar” las elecciones y enfatizó que “el escrutinio definitivo va a aclarar cualquier duda que haya de cualquier partido”. Si bien se mostró confiado en que los números finales confirmarán su triunfo, e incluso “puede haber una pequeña ampliación de la diferencia” sobre las otras fuerzas políticas, pronosticó, Lifschitz destacó la necesidad de aguardar los resultados del escrutinio definitivo. “Se van a abrir las urnas y se van a contar todos los votos”, aseveró el socialista, que recordó que los comicios celebrados el domingo en la provincia fueron supervisados por “40 veedores internacionales y del país”. 
El único que podía celebrar era el kirchnerista Omar Perotti, quien fue el que más creció desde las primarias: del 20 por ciento de entonces subió a casi el 30, mientras que Del Sel se mantuvo en los mismos números y Lifschitz logró recuperar la ventaja de 3.393 sufragios que le había sacado el humorista. "Lo que debe tener alguien que va a tener que gobernar con sólo el 30 por ciento de los votos, es la legitimidad de que cada santafesino no tenga duda de que ha sido el ganador", planteó ayer Perotti, quien lamentó que el recuento provisorio se haya “paralizado" en el 95,45 por ciento de las mesas. "Queremos ahora resguardar la legitimidad del triunfo y que gane un candidato aunque sea por un voto", completó. Su compañero de fórmula, Alejandro Ramos, consideró a su vez que “el socialismo es el gran perdedor" de las elecciones, ya que "de cada diez santafesinos, siete quieren que se vaya".
El gobernador Antonio Bonfatti (FPCyS) salió a su vez a intentar llevar un poco de tranquilidad al destacar que su gobierno "garantiza la transparencia del proceso", aunque aclaró que "todo depende del Tribunal Electoral". Flaco favor le hizo el exgobernador Hermes Binner, que festejó el supuesto triunfo al asegurar que "nos entusiasma para seguir trabajando por una Argentina Progresista junto a (Margarita) Stolbizer". "Entre el primero y el tercero hay 20.000 votos de diferencia, y entre los que faltan contar hay 100.000 votos", aclaró a su vez desde la nación el ministro de Defensa, Agustín Rossi, mientras que su par de Transporte, Florencio Randazzo, destacó la “excelente elección realizada por el FpV” en toda la provincia. 
Ocurre que a nivel provincial la primacía se repartió entre el socialismo y el kirchnerismo: el FPCyS ganó cinco de las diez principales intendencias, incluidas las de Rosario y la capital provincial, en tanto el FpV se llevó las otras cinco localidades más pobladas. A nivel legislativo, el socialismo se consolidaba claramente en el primer lugar, con el 40,54 por ciento de los votos cosechados por la lista encabezada por el actual gobernador Antonio Bonfatti, que aventajó por 21,76 puntos a las restantes fuerzas políticas. Sin embargo, el FpV lograba posicionarse en el segundo lugar con el 18,78 por ciento de los votos para la lista encabezada por Héctor Cavallero, por encima de la lista de Unión Pro -liderada por Roy López Molina-, que cosechaba el 18,05 por ciento de los sufragios. 
 
 
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