Los exponentes de la “viveza criolla”

Por Manuel Norverto

“La Argentina de los vivos se terminó” fue una de las frases producidas por el presidente Alberto Fernández que, sin lugar a dudas, más repercusión tuvo durante la cuarentena dictada por el gobierno nacional para frenar la velocidad de propagación del coronavirus. Con esa máxima, el mandatario argentino apuntó a aquellos habitantes que violaron el aislamiento social y obligatorio y a los comerciantes que se aprovecharon de la situación remarcando los precios de sus productos y deslizando la posibilidad de un desabastecimiento.

Sin embargo, la viveza, y sobre todo la “viveza criolla”, que nos representa a los argentinos frente al resto del mundo, va más allá de algunas personas que salieron de sus casas cuando no lo tenían permitido o de quienes subieron los valores de sus mercancías para sacar alguna ventaja. Los máximos exponentes de esta viveza en estos tiempos han sido los grandes empresarios, que han utilizado beneficios estatales para el pago de salarios de sus miles de empleados.

En esta situación se encuentran empresas multinacionales como Renault, Techint, Viacom, Volkswagen, entre otras, que solicitaron y resultaron beneficiarias del flamante programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP). De esta forma, el Estado se hizo cargo del 50% de los sueldos de esas compañías que generan millones de pesos por mes y que no necesitan (en el sentido más estricto de la palabra) una ayuda para hacer frente a los salarios de sus trabajadores pese al parate en la producción. La solidaridad que tanto exigen los integrantes del Gobierno no se vio reflejada en estos casos.

No está de más señalar que el Estado tiene gran responsabilidad en esta situación: destina fondos millonarios que agravan la recesión a empresas a las cuales no les es menester recibir dichas cifras. Sin embargo, el mayor problema aparece al conocer que cientas de micros, pequeñas y medianas empresas (mipymes) que se encuentran ahogadas y en profundo riesgo debido al derrumbe de la producción, que en muchos casos llegó a cero, no han podido acceder a este auxilio estatal.

En este sentido, en los últimos días se difundieron diferentes informes que reflejan esta irregularidad. Uno de los estudios llevados a cabo por la Fundación Observatorio Pyme (FOP) disparó que el 41% de estas empresas no pudo recibir asistencia. Con esto, las preguntas que quedan por responder son porqué los grandes empresarios sacan ventaja incluso en estos contextos de gran depresión económica y porqué el Estado otorga beneficios a quienes tienen el poder y la espalda para afrontar los salarios pese a la parálisis comercial y se los niega a las pequeñas firmas que son, en gran parte, el motor de nuestra economía.

 
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