La justicia debe ser independiente, siempre

Editorial

La forma republicana de gobierno descansa sobre dos pilares fundamentales. Por una parte, la alternancia en el ejercicio del poder. No es bueno que un gobernante o un partido se perpetúen en el ejercicio de las funciones públicas. Por la otra, la independencia del Poder Judicial. Sin una justicia independiente, la República es una ficción.

Lamentablemente, no pocas veces, la independencia del Poder Judicial ha sido malentendida por sus mismos integrantes. Hasta ahora, los encargados de impartir justicia se han escudado detrás de ese noble argumento para justificar algunas acciones no tan nobles, como no pagar el impuesto a las ganancias, por ejemplo, o no rendir cuentas de sus decisiones.

Durante la semana pasada, la Corte Suprema de Justicia de la Nación pidió al Tribunal Oral Federal Nº 2 (TOF 2) el expediente a partir del cual se juzgará a Cristina Fernández de Kirchner y algunos de sus principales funcionarios, por supuestos hechos de corrupción en concesiones de obras públicas durante su presidencia.

El día que la Corte pidió el expediente al TOF 2, funcionarios y aliados del gobierno dijeron que la Corte no era independiente y que había cedido a una operación política de Alberto Fernández para que el juicio se suspendiera y, así, favorecer la candidatura presidencial de Cristina Fernández. No presentaron ninguna prueba de semejante acusación.

A los pocos días, en la misma semana, la Corte devolvió el expediente y aclaró que no había motivos para suspender el inicio del juicio oral. Entonces, los partidarios de Cristina Fernández dijeron que la Corte había cedido a la presión del gobierno nacional para perjudicar su candidatura. Tampoco presentaron ninguna prueba de su acusación.

Así las cosas, todos los actores políticos involucrados en la grieta entre el oficialismo macrista y la oposición kirchnerista, piensan que la Corte no es independiente. Solamente difieren respecto a quiénes responden sus miembros y qué intereses políticos se beneficia o se perjudican a partir de sus decisiones.

Semejante situación de descreimiento respecto al máximo tribunal de la justicia argentina es tremendamente perjudicial para el funcionamiento de la forma republicana. Todos sospechan de la independencia de los miembros de la Corte y hacen acusaciones sin pruebas, aupados por medios de comunicación que militan a ambos lados de la grieta.

Los sufrimientos del pueblo argentino merecen que sus dirigentes, oficialistas y opositores, obren con la responsabilidad política que la hora impone. Si hay pruebas de presiones, tienen la obligación de denunciarlas en tiempo y forma. La justicia no es independiente cuando los beneficia y dependiente cuando los perjudica.

20 Mayo 2019
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