La Gendarmería no forma ciudadanos

Editorial

En medio de la campaña electoral, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, por medio de una simple resolución ministerial, ha creado el denominado “Servicio Cívico Voluntario en Valores”. Vale destacar que no ha sido un Decreto del titular del Poder Ejecutivo, Mauricio Macri, ni mucho menos una ley debatida en el Congreso Nacional.

La ministra Bullrich, sin ninguna consulta previa ni estudios que fundamenten los supuestos beneficios de la iniciativa, ha tomado una decisión controvertida. Hasta ahora, ha recibido una gran cantidad de críticas y solamente ha tenido el relativo apoyo público de su colega, el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro.

Se afirma una y otra vez que no se trata de la vuelta del servicio militar obligatorio que fuera eliminado durante la presidencia de Carlos Saúl Menem, después de la muerte del soldado Carrasco, en 1994. Pero no sería la vuelta de la “colimba” adonde habría que direccionar las críticas.

Se supone que la iniciativa de la ministra de Seguridad buscar educar en valores democráticos y republicanos a los jóvenes que no estudian ni trabajan, los “Ni-Ni”. Y es precisamente ahí donde su proyecto falla. ¿Por qué son estos jóvenes los destinatarios y no todos? A primera vista, los que no trabajan ni estudian son los que carecen de estos valores. Inaceptable.

Sin embargo, la crítica más profunda tiene que ver con la institución a cargo de enseñarles los valores de los que carecerían esos jóvenes. La ministra Bullrich y, paradójicamente, el ministro Finocchiaro, piensan que debe ser la Gendarmería Nacional, no la escuela como cualquier desprevenido podría suponer.

Sin dudas, los jóvenes que no estudian ni trabajan deben ser destinatarios de políticas públicas que los tengan como beneficiarios directos e inmediatos. En la Argentina, la crisis económica y social, la inflación y la recesión generadas por las políticas de este Gobierno, han multiplicado la cantidad de personas en situación de vulnerabilidad y deben ser atendidas con preferencia.

Pero son las políticas de educación -formal e informal- y de empleo juvenil las que deben dar soluciones a la problemática, que amenaza el presente y el futuro de esos jóvenes y del país en general. Y no es solución enviarlos a los cuarteles de la Gendarmería, para que el personal militar y policial los instruyan en valores para convivir en sociedad.

Aunque los datos estén lejos de ser confiables, la Gendarmería puede tener una buena puntuación en las encuestas de opinión sobre imagen institucional, y, si acaso, las causas de ese posicionamiento social deberían ser indagadas. Pero eso no acredita “ejemplaridad” para educar ciudadanos, como erróneamente ha dicho la ministra de Seguridad. Es necesario que el presidente Macri corrija este dislate o se responsabilice de sus consecuencias.

22 Julio 2019
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