Punto de partida

Editorial

Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) que se realizaron ayer a lo largo y a lo ancho del país, fueron eso, ni más ni menos, un punto de partida. Desde lo formal, nadie ha ganado ni ha perdido. Al mismo tiempo, desde lo político, los candidatos de todas las agrupaciones participantes se han posicionado de cara a las elecciones generales del 27 de octubre.

Las Paso fueron creadas para que los partidos políticos o alianzas electorales definieran sus respectivos candidatos a cargos electivos (presidente y vice de la Nación, diputados y senadores nacionales). En esencia, se pensaron como una versión mejorada de las internas partidarias, con algunas características particulares.

En las Paso de ayer pudieron participar todos los ciudadanos que estaban habilitados para votar y no solamente los afiliados de cada partido. Por eso fueron “abiertas”. Además, se realizaron el mismo día. Por eso fueron “simultáneas”. Los electores fueron a votar porque, más allá de sus motivaciones, fueron “obligatorias”. Sin embargo, nada se decidió en la víspera.

Las tres características de las Paso son muy positivas. Esencialmente, incentivan la apertura de los partidos a la ciudadanía, garantizan la transparencia de los comicios y motivan la participación política. A pesar de ello, el ensimismamiento de todas las fuerzas partidarias que intervinieron, las convirtieron en la nada misma.

Todas las agrupaciones, sin excepción, presentaron “listas únicas”. Desde la oficialista alianza “Juntos por el Cambio” hasta el principal opositor “Frente de Todos”, pasando por las terceras vías como “Consenso Federal” y las restantes opciones a derecha e izquierda de la oferta electoral. Todas burlaron la esencia de las Paso.

Mauricio Macri no permitió las internas en Cambiemos y él designó al peronista Miguel Ángel Pichetto como su candidato a la vicepresidencia de la Nación. El Presidente lo hizo sin la intervención de su partido (PRO) y menospreciando la opinión de sus socios políticos, la Unión Cívica Radical (UCR) y la Colación Cívica (CC).

Del otro lado, Cristina Fernández de Kirchner designó, a solas, a Alberto Fernández como su candidato a la Presidencia de la Nación. Obviamente, sin la participación de su partido (Unidad Ciudadana). A continuación vino el alineamiento del Partido Justicialista (PJ), la sumatoria del Frente Renovador (FR) de Sergio Massa y otras fuerzas menores.

Así, las dos grandes coaliciones que compitieron ayer, se construyeron sobre la base de acuerdos de superestructura, relegando la participación de la ciudadanía. Ese mal ejemplo siguieron las demás agrupaciones. Por eso, ayer, los ciudadanos concurrieron a las urnas para avalar los candidatos que la clase política ya había definido.

12 Agosto 2019
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