Macri en Córdoba, las cosas cambiaron

Editorial

El presidente de la Nación, Mauricio Macri, estuvo en Córdoba. No es la primera vez, por cierto. El primer mandatario ha visitado muchas veces esta provincia que, según él mismo ha reconocido, le dio el triunfo electoral en la segunda vuelta al enfrentar a Daniel Scioli. Sin embargo, muchas cosas han cambiado desde entonces. “No está fácil la cosa”, como dijo el líder de Cambiemos.

Las relaciones con el gobernador de la Provincia, Juan Schiaretti, siguen siendo amigables en lo personal y correctas en lo institucional. Pero ya no bailan juntos la canción de Gilda, ni chocan las colas, como lo hicieron en Hernando hace casi dos años, en noviembre de 2016. Parafraseando aquella canción, no se arrepienten de ese amor, aunque les duela el corazón.

“Pasaron cosas”, como dijo el presidente Macri al justificar la vuelta al Fondo Monetario Internacional. Pues bien, esas cosas que pasaron no fueron buenas para el país ni para el gobierno de Cambiemos. De hecho, la visita presidencial sirvió para ratificar explícitamente el severísimo ajuste en marcha y, particularmente, para reconocer la suba de la presión impositiva que se viene.

En contra de las promesas electorales y de lo dicho el día anterior ante empresarios de la Región Centro, en la Sociedad Rural de Río Cuarto, el mismo presidente reconoció que su gobierno aumentará los impuestos. Así, arrió una de las últimas banderas de su campaña proselitista. Por supuesto, lo lamentó, como lamenta casi todas las medidas económicas que toma últimamente.

Como anécdota, el jefe de Estado se cortó el pelo en Coronel Baigorria. Un episodio salido de los manuales de marketing que, inspirados en Durán Barba, buscan generar empatía con la ciudadanía. Sin embargo, las cosas cambiaron y, hoy por hoy, nada aporta a la angustia y la preocupación de millones de argentinos que sufren la inflación y la recesión. Todo lo contrario, linda con la banalidad.

Alguna vez, siguiendo ese mismo manual, durante la campaña electoral de 2017, el presidente Macri visitó una pollería en la capital cordobesa, en Villa Azalais, rodeado de gente que fue a verlo y vitorearlo. Hoy, Luis Almada, el pollero que lo recibió, le reclama que cumpla el compromiso de ayudar a una fundación que, por el incumplimiento presidencial, debió clausurarse.

Entre las muchas declaraciones que se escucharon, Ramón Javier Mestre, intendente de Córdoba y precandidato a la gobernación por Cambiemos, dijo sobre Mauricio Macri: “Es positivo que tome contacto con la gente y con la realidad”. Semejante dicho sería esperable de un opositor y no de un aliado. En medio de tantas malas noticias de la política económica, pasó desapercibido, pero es un sano consejo.

Las cosas cambiaron, sin dudas. El contacto con la gente es escaso, casi nulo. El contacto con la realidad es dudoso, a juzgar por la cerrada defensa de lo que se hace. El presidente se lamenta por lo que decide. Pero no hay autocrítica ni apertura a otras alternativas. Las cosas han cambiado y Cambiemos debería entenderlo mejor que cualquier otra fuerza política. El 2019 está llegando.

05 Noviembre 2018
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