El país necesita liderazgo, no coaching

Editorial

Durante la semana pasada, el presidente de la Nación, Mauricio Macri, dijo: “La inflación ya está bajando”. A las pocas horas, el Instituto de Estadísticas y Censos (Indec) publicó que los precios habían aumentado un 2,9 % en enero, es decir, por encima de la suba registrada en diciembre. La interanual ascendió a casi el 50 %.

Los partidarios de la gestión de Cambiemos, podrán decir que el presidente se equivocó porque estaba desinformado o mal informado. Sus críticos podrán sostener que Macri mintió a sabiendas, tratando de ocultar o disimular la realidad. Unos y otros podrían tener razón. La primera hipótesis es mala y la segunda es peor.

Más allá de sus intenciones o estratagemas, los dichos del primer mandatario fueron imprudentes y temerarios. A la luz de los datos oficiales que lo contradijeron, también fueron contraproducentes. Lamentable pero real, la palabra presidencial está devaluada, tanto o más que la moneda nacional. Esto no es bueno para el gobierno ni para el país.

Las promesas de la campaña electoral no se han cumplido. La primera y principal, pobreza cero, está muy lejos de cumplirse. Durante la gestión de Cambiemos, la cantidad de personas pobres ha aumentado y, lo que es peor, seguirá aumentando. Así lo ha reconocido la misma ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley.

El 1º de marzo del año pasado, con motivo de la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional, Macri repitió: “Lo peor ya pasó”. Se equivocó o mintió, lo cierto es que lo peor vino después, con casi un 48% de inflación y una recesión que registran todos los indicadores.

En tiempos electorales, el presidente de la Nación quiere dar buenas noticias y, entonces, vuelve a caer en el falso optimismo que ha motivado tantísimos yerros durante su mandato. Como si no pudiera contenerse, pronostica lo que la realidad desmiente de inmediato. Mauricio Macri debería aprender de sus errores y medir lo que dice.

El jefe de Estado ha dicho que entiende a la mucha gente enojada y angustiada “porque cuesta llegar a fin de mes”. Si realmente la entiende o pretende entenderla, no debe equivocarse ni debe mentirle. Decir que “tras las turbulencias del año pasado, es momento de poner foco en el crecimiento”, es mentira o, en el mejor de los casos, desinformación o mala información.

Esa gente enojada y angustiada no quiere el aliento del presidente. Esa gente quiere soluciones. La salida de la crisis requiere liderazgo, no coaching. El optimismo es verdadero si es informado y sincero. De lo contrario, es un falso optimismo que perjudica al que gobierna y, mucho más a los que son gobernados.

 
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar