El planeta está que arde

Editorial 

El viernes pasado miles y miles de jóvenes salieron a las calles a protestar contra el cambio climático. En paz, con un mensaje claro y contundente, coparon las calles de ciudades de muchos países, a lo largo y a lo ancho de todos los continentes. La protesta fue particularmente importe en los Estados Unidos de Norteamérica.

A través de los medios de comunicación y de las redes sociales, se pudo apreciar a jóvenes del mundo entero en una acción colectiva pocas veces vista. Las imágenes mostraron una gran diversidad de etnias y culturas reunidas a partir de una movilización a escala planetaria. Sin distinción de clases sociales, todos inspirados por una misma lucha.

A partir de un movimiento iniciado el año pasado por una joven sueca, Greta Thunberg, millares de personas reclaman a los líderes del mundo que adopten medidas para limitar el calentamiento global y, de esa manera, evitar sus devastadoras consecuencias sobre la vida humana en el planeta que habitamos. Así de sencillo y así de complejo.

Esta vez, la movida juvenil estuvo especialmente dirigida a los líderes reunidos en la Cumbre de Acción Climática de la Organización de Naciones Unidas. En un acontecimiento inédito, la ONU fue sede de la Cumbre de la Juventud sobre el Clima. Ahí, el secretario general del organismo internacional, António Guterrez, escuchó a la joven sueca.

Vale destacar que Greta estuvo acompañada por Bruno Rodríguez, un joven argentino, elegido entre miles para desempeñar esa representación. Las palabras de Bruno sonaron con una claridad y contundencia incomparables: “Nuestra generación tiene que generar los caminos para hacer que este planeta sea habitable, sin crisis ecológica y ambiental”.

El argentino de 19 años sostuvo, además, que la comunidad científica fue clara: estamos experimentando una crisis existencial. “Los líderes de nuestro planeta tienen que hacer un cambio radical. Esos cambios, como en todas las ocasiones, ocurren de arriba hacia abajo. Hoy, millones de personas demandan un cambio”. Impecable.

La esperanza que despiertan estos jóvenes choca contra la tozudez del presidente de la primera potencia mundial, Estados Unidos. Desde un negacionismo tan obstinado como infundado, Donald Trump desconoce el problema y, por lo tanto, nada hará al respecto.

A su imagen y semejanza, el presidente brasilero, Jair Bolsonaro, contribuye al calentamiento global y el cambio climático, facilitando la devastación del Amazonas a favor de intereses económicos. Esta temeraria actitud ha provocado el repudio de países europeos como Alemania, Francia y Austria, condenando el tan promocionado pacto entre la Unión Europea y el Mercosur. Es hora de que el gobierno argentino se expida sobre el tema.

 
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