Sin tiempo para disparates

Editorial 

La situación económica y social del país es muy difícil. Para todos los argentinos, en particular para aquellas personas que tienen menos recursos y menos oportunidades. Las estadísticas oficiales que proporciona periódicamente el Instituto de Estadísticas y Censos (Indec) lo muestran claramente y sin lugar a dudas.

Como consecuencias directas de la inflación y de la recesión, han aumentado el desempleo, la indigencia y la pobreza. La crisis va mucho más allá de la campaña electoral. El venidero 27 de octubre, el electorado decidirá si las culpas están más en el pasado o más en el presente. Sobre esa base, definirá quiénes tendrán la responsabilidad de superarla.

En el primer caso, reelegirán al presidente de la Nación, Mauricio Macri, o, por lo menos, le darán la chance de disputar un ballottage. En el segundo caso, ratificarán los resultados de las elecciones primarias y, de esa manera, convertirán a Mauricio Macri en el primer presidente que intenta y no obtiene su reelección en la toda la historia argentina.

Mientras se desarrolla la puja electoral, tanto el candidato oficialista como sus contrincantes vienen demostrando una destacable madurez política. Hasta ahora, la campaña no ha mostrado agravios de unos a otros ni chicanas cruzadas. Las críticas son parte de cualquier compulsa electoral y hacen falta a los fines de esclarecer las propuestas de cada uno.

Los disparates no provienen de ellos sino de algunos personajes que espetan opiniones altisonantes, sin ton ni son. Son los casos de Dady Brieva y de Luis Brandoni. El comediante propuso “una Conadep del periodismo”. El actor puso en duda los resultados de las Paso y sostuvo la posibilidad de un fraude en las elecciones del 27 de octubre.

Muchos más dañinos son los dichos de algunos “intelectuales” adictos al kirchnerismo, súbitamente reaparecidos. Es el caso de Horacio González, uno de los fundadores de Carta Abierta.

La reivindicación que González hizo de la guerrilla de los 70 y, en particular, de la violencia política, es inaceptable y debe ser repudiada sin medias tintas. Sin mezclar ese repudio con la campaña electoral, como desafortunadamente han hecho Graciela Fernández Meijide y Santiago Kovadloff, entre otros defensores de gestión de Cambiemos.

La crisis que sufre nuestro país no da para que algunos personajes del espectáculo tiren frases temerarias sobre el futuro. Mucho menos para que, desde una pose de intelectualidad sobrevaluada, se revuelva un doloroso pasado. La Argentina está en crisis y lo más importante es saber qué harán los candidatos para superarla. No hay tiempo para disparates.

 
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