Fin de un año con pies de barro

Editorial

Hoy termina el año 2018. Sin lugar a dudas, uno de los peores años desde la recuperación de la democracia, hace tres décadas y media. Hay muchos datos, tanto oficiales como privados, que sostienen esta afirmación; entre ellos, se destaca la variación de los precios de los alimentos y de los demás bienes y servicios, como puede verse en los títulos de la edición de este mismo día en nuestro diario.

Desde 2008, a través de su Instituto de Estadísticas (Inedep), el Defensor del Pueblo de Córdoba mide la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y, sobre esa base, la Canasta Básica Total (CBT). Por debajo de la primera, las personas o los hogares son indigentes. Por debajo de la segunda, son pobres. Según el Inedep, la CBA para una persona (de entre 30 y 60 años) costó $ 3.075 en el mes de diciembre. Si se tienen en cuenta también los bienes y servicios no alimentarios, la CBT llegó a $ 7.658. El costo de los alimentos para un hogar (formado por un varón de 35 años, una mujer de 31 años, una niña de 8 años y un niño de 6), fue de $ 9.504; la CBT para ese hogar, alcanzó la cifra de 23.666 pesos.

La tasa de variación interanual (diciembre de 2017 a diciembre de 2018) de la CBA ha sido de un inaudito 52,47 por ciento. Con respecto a los gastos totales, en el último año se produjo un aumento del 55,59 por ciento. Es decir, lo que antes costaba 100, ahora cuesta 152 o 155 pesos, respectivamente.

A fines del año pasado, el gobierno nacional derrochaba optimismo y ratificaba promesas. El 28 de diciembre de 2017, en una recordada conferencia de prensa, el jefe de gabinete, Marcos Peña, dijo: “2018 va a ser mejor que 2017, así como 2017 fue mejor que 2016”.

A su lado, estaban: a la derecha, Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), y a su izquierda, los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, y de Finanzas, Luis Caputo. Primero Sturzenegger y después Caputo, ambos se fueron del Gobierno.

Quedan Peña y Dujovne y, en este momento de evaluaciones de fin de año, ya queda claro que por ignorancia o mala fe los dos funcionarios más importantes del gabinete macrista mintieron: 2018 fue peor, mucho peor que 2017 y que 2016. Al finalizar este período la realidad demuestra que aquella postura optimista del presidente Mauricio Macri y de sus funcionarios y aliados estaba errada.

El oficialismo creyó, o quiso hacernos creer, que “lo peor había pasado” y que, finalmente, el país se encaminaba a la tantas veces prometida “revolución de la alegría”, sin inflación y con crecimiento. Con el aumento de la CBA y de la CBT, 2018 ratificó que la mentira tiene pies de barro.

31 Diciembre 2018
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