¡Qué oportuno!

La calle anda diciendo

¡QUÉ OPORTUNO! 

¡Buenas, queridos lectores! Después de una larga -y estricta- cuarentena en mi casa (el Panal, Zzz… Zzz…), bien guardadita, que es lo único que se puede hacer frente a este bicho para el que no tenemos ni tratamiento ni vacuna, salí un poco con la autorización de este fin de semana. No fui muy lejos, porque son sólo 500 metros y yo soy buena ciudadana, pero como ahora tengo la Legislatura aquí nomás, casi frente a casa, me di una vuelta, revoloteando por los pasillos y escuché algunos retazos de conversaciones por demás interesantes. Porque una de las cosas inesperadas que ha traído la pandemia es el crecimiento de la figura del vicegobernador, el Manu Calvo.

La Legislatura era el reino del doctorcito Oscar González, desde tiempos inmemoriales; pero el Manu de Las Varillas llegó, y desde el primer día se hizo cargo “realmente” del poder interno, limpiando y vaciando a todos los equipos del gonzalismo. Y ahora, como el Gober “The Gringo” es un hombre que integra los grupos en riesgo y lo cuidan con extrema precaución, el Manu campea a sus anchas también por el Panal: ha aprovechado el momento y está en la repartija de ambulancias; recibiéndolo al ministro de Salud, Ginés, en los nuevos hospitales modulares; en cada paso de la estrategia sanitaria en el interior; y hasta -representando a Schiaretti- en las reuniones con Alberto en Olivos. El hombre justo en el lugar justo en el momento oportuno. Y, dicen en los pasillos, anda tomándose las medidas para encargar trajes de futuro candidato… Zzz… Zzz… 

MÍSTICA AMARILLA

La hiperactividad presidencial contra el coronavirus ha dejado un tanto descolocada a la oposición, que, entre la enorme deuda legada a la actual Administración y el inoportunísimo cierre de hospitales de Marijú Vidal en Buenos Aires, no tiene muchas aristas de donde agarrarse para pegar. Encima, cuando encuentran una, como el caso de la supuesta insuficiencia de los testeos por el Covid-19, vienen los científicos del Conicet que ellos estuvieron a punto de vaciar y encuentran en tiempo récord un test nacional, masivo y barato.

Parece que hubo algunas llamadas colectivas por Zoom entre Mauricio, Pato B., Negri y Laura Elenita Rodríguez Machado, donde se decidió que la arista desde la que se agarrarían sería el Congreso. Y la cordobesa ex coequiper de Germán Kammerath fue la encargada de hacer presencia en la sesión del Senado, donde se pondría a prueba la modalidad remota. La cuestión era no dejarle el protagonismo a Cristina en exclusiva, y remarcar la “épica valentía” (Zzz…) de Córdoba, desde donde un sector del PRO sueña con el relanzamiento de Mauricio hacia ese mismo ámbito, el Senado. Y la cordobesa se arremangó y allá fue, en la “caravana de la libertad”, en coche hasta la Capital para asistir a la histórica sesión que, en el medio de las pantallas, pareció una imagen de la Guerra de las Galaxias; y se plantó en su banca con un barbijo amarillo… ¡pero se olvidó de cubrirse la nariz…! Así, Laura, no hay épica posible… 

QUE DIOS NOS AYUDE

En los tres meses (laaargos, muy laaargos… Zzz…) de gobierno peronista que llevamos en la ciudad de Córdoba, son pocas las oportunidades que hemos tenido de ver a nuestro nuevo Lord Mayor, Martincito Llaryora. Tan notoria fue su ausencia de todos lados -de la calle, de los medios, de las fotos políticas- que cierto chascarrillo del rápido humor cordobés que escuché en los pisos altos del Panal decía que el Intendente seguía buscando la entrada a Córdoba desde la autopista que viene desde San Francisco, sin hallarla.

“Será una cuestión estratégica”, le contestó un viceministro al que había contado el chascarrillo. Será, no sé, pero la cuestión es que el tan bajo perfil del nuevo jefe del Palacio 6 de Julio comenzaba a ser preocupante, y la semana pasada la tortilla pegó un vuelco brusco: Martincito mostró los dientes, sacando de las sombras el ajuste a los sueldos de los municipales por vía de la reducción de horas, en el marco justificatorio de la pandemia. Osada, la movida. Y a renglón seguido, decidió que una de sus primeras fotos fuera hincado de rodillas, rogándole a la virgencita. Mmm… ¿y si prueba con una comunicación política más equilibrada, digo yo? Zzz… Zzz… Zzz… 

Raimunda, la avispa 

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