Cristina es como el sol: aunque no la veamos, siempre está ahí

El carnicero de Urca

El movimiento en la carnicería se parece mucho al clima. Pasa del frío intenso al calor tropical. A veces las ventas se mueven como para empezar a entusiasmarse y otras son largas las horas que no se abre la puerta. El frío me suele venir un poco mejor, por el tema de menos consumo de electricidad, pero con los calorcitos se dan un poco más de ventas. Pero, bueno, el día que salgamos del parate económico, supongo que el movimiento va a ser un poco más parejo, más allá de frío, calor, viento o lluvia.

Ya sé que este espacio no es para que yo les diga lo que pienso o dejo de pensar sino para que les cuente lo que escucho de mi caracterizada clientela, que es la que tiene la posta. Uno de ellos es un abogado joven, que supo estar en algunas reparticiones nacionales con el kirchnerismo, y ahora combina su tiempo entre su estudio y asesoramiento para dirigentes políticos. Está haciendo algunas cosas para el Frente de Todos, en Córdoba, pero no está “super metido”, según me dijo antes de pedirme unas costeletas anchas para hacer a la parrilla.

Antes de prender la sierra, le pregunté cómo andaba todo por ahí, y se largó a contarme de los tironeos y peleas de cada uno de los grupos (que, al parecer, son más que “varios”).

Me dijo que el último gran tole tole fue por los carteles en los que aparece Alberto con los primeros candidatos a diputados nacionales, pero no Cristina. Es más, el nombre de Alberto está “en grande”, y a la ex presidentta ni la nombran, según me dijo, en unas gigantografías que instalaron en avenidas (yo no vi, por cierto).

Y dice mi cliente que los K “históricos” están furiosos: que, claro, entienden que CFK en Córdoba tiene mucho rechazo, pero que “no se puede ningunear a la jefa”. Le pregunté si iba a venir por Córdoba en la campaña, y me dijo que no creía, que casi no estaba haciendo campaña en ningún lado, más allá de las presentaciones de su libro, y que estaba a pleno con el tema de su hija Florencia en Cuba.

Me siguió contando otras peleas que tienen en el Frente de Todos local, pero yo ya había prendido la sierra para cortarle las costeletas anchas, así que no lo escuché.

Le cobré, lo saludé con un fuerte apretón de manos y me quedé pensando en cómo es el poder, que se tiene aunque a uno no lo vean, y en la suerte que tengo de trabajar solo en la carnicería, así no tengo una interna con nadie.

Nos vemos el lunes.

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