Eurnekian enojado por los atrasos del ex Batallón

El carnicero de Urca

Sin entusiasmarnos, el fin de semana largo (o semilargo, dependiendo para quienes) trajo algún movimiento. El sábado fue agitado, después de unos días más que tranquilos. Lo mismo yo soy de los que abren los lunes semiferiados. Los principios de semana, en todo caso, no suelen ser de mucho movimiento. Pero a ustedes no les interesa tanto el movimiento en la carnicería como lo que me cuentan algunos de los clientes que pasan por ella.

Entre viernes y sábado, les decía, estuvo movidito y vinieron varios de los que tienen datos interesantes. Una pena que a algunos de ellos no les pude dedicar mucho tiempo. Me contaron cosas de la campaña, de los gabinetes (provincial y municipal) que se vienen, de las internas (grandes y chicas) que se cocinan. Pero entre tanto fárrago de misceláneas políticas, me sorprendió lo que me comentó un veterano cliente, dueño de una empresa de primera línea, que ya está medio retirado de la actividad pero sigue al tanto de todo lo que pasa en Córdoba.

Viene poco a la carnicería. Pero cuando quiere unos buenos bifes de chorizo cortados bien gruesos, se acerca pacientemente, bastón en mano, al mostrador.
Me dijo que había estado hace unos días en Buenos Aires y que se lo cruzó a Eurnekian, el dueño de los aeropuertos, una megacorporación inmobiliaria y emprendimientos en unos cuantos rubros más.

Y me dice que este señor, empresario tan importante, está “muy enojado con Córdoba”, porque no puede avanzar con su proyecto del ex Batallón 141: esa zona verde que la Muni de Mestre decidió urbanizar y que tanta polémica generó en su momento, por la oposición de los vecinos. “Es que viene muy lenta la cosa”, me confirmó mi viejo cliente.
Y bajando un poco la voz, acercándose al mostrador, me comentó que su colega, Eurnekian, es un “jugador grosso”, que ha negociado no sólo con todos los gobiernos en la Argentina, sino que trata con administraciones de otros países del mundo, algunos de los cuales “bastante más flojos en transparencia” que nosotros, dijo. Pero que, a pesar de eso, “el armenio está sorprendido por las dilaciones cordobesas” para el emprendimiento inmobiliario del antiguo Batallón 141.

“No sabe lo enojado que estaba el hombre”, me dijo mi cliente, ya levantando un poquito la voz. Y agregó: “Mejor no digo la palabra que usó para referirse a las autoridades locales”.

Y yo respeté su silencio. Le pesé los bifes de chorizo, le cobré y lo acompañé a paso lento hasta la puerta.

Me quedé pensando en que debí preguntarle un poco más: nombres… o montos. Qué se yo. Pero, mejor así, para qué preocuparme al vicio.

Nos vemos el lunes.

© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar