La vieja promesa hecha por Schiaretti a Accastello

El carnicero de Urca

Se movió un poco la cosa, con el tema de que ya arrancaron las juntadas de fin de año. Y como la gente piensa dos veces antes de ir a un restaurante o pedir comida hecha, la opción de cocinarse gana terreno y más de uno compra carne.

Esta semana que pasó me encargaron dos patas. No pregunté si tenían horno que les entrara, pero para mí es una gran ventana.

Mientras tanto, sigo tomando pedidos para las fiestas, y pensando que capaz me vaya unos días, cuando arranque 2020. Los chicos están muy insistentes con las vacaciones.
Todos los que entran preguntan qué va a pasar desde mañana en adelante, y yo no dejo de sacar cuentas de cuántos gobiernos lleva la carnicería. Imagínense que yo empecé como cadete de mi viejo, y todavía vivía Perón.

Los años me enseñaron a no generar grandes expectativas nunca.

Y mientras tanto, le sigo dando para adelante. Como le estaba dando cuando cayó un viejo conocido de la casa, uno que trabaja en el gobierno provincial desde hace años y conoce como pocos esos pasillos.

Quería una colita de cuadril para hacer rellena, y mientras le buscaba una con poca grasa se puso a contarme del nuevo gabinete de Schiaretti.

Sin que yo le preguntase nada, iba repasando nombre por nombre, y a quién respondía cada uno. Ya estaba más que perdido, porque en algunos casos no conocía ni al ministro ni al padrino.

Hasta que llegó a Accastello. Le dije que creí que era kirchnerista y que estaba enfrentado con el gobernador, pero mi cliente me empezó a explicar que fue candidato en su departamento a legislador, y que arregló después de la muerte de De la Sota.

Lo mire para que siguiera, y el hombre siguió. Me dijo que en aquellos días, Schiaretti estaba “un poco desorientado”, y quería que no se le desparramara el peronismo, por eso empezó a ofrecer cosas a varios que se habían ido.

Me dijo que a Accastello le ofreció ser legislador, y que al villamariense, que fue menemista, delasotista, kirchnerista entre otros “istas”, le pareció medio poco. Y Schiaretti, que estaba temeroso por tener que enfrentar el proceso electoral sin De la Sota, le tiró con la promesa de un ministerio.

“Después la cosa cambió y Schiaretti ganó con la fusta abajo del brazo. Pero el Gringo es de cumplir ese tipo de promesas, le dio Industria, y se está comprando un lío interno”, siguió.

Es que parece que hay varios que no lo quieren mucho a Accastello, y que no le perdonan que se haya ido y enfrentado al peronismo cordobés.

Pesé la colita de cuadril, le cobré, lo saludé y lo acompañé hasta la puerta. Cuando volvía, me acordé de lo que estaba pensando de los años que llevamos en la familia con la carnicería y lo que nos cuesta hacer cada peso. Pero, bueno, debe ser el cansancio de fin de año.

Nos vemos el lunes.

 
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