Revuelo radical por expulsiones y autorizaciones

El carnicero de Urca

Me lo venían haciendo al chiste, pero desde el martes de la semana pasada fue mucho más intenso: ese del que todos quieren la heladera llena de asado, por lo que decía Alberto Fernández en campaña. Yo no me prendo. Ustedes saben, más allá de lo que diga cada uno de la grieta, me he mantenido bien al margen de todo, y me encanta cuando en mi carnicería se habla de política, pero me molesta (y hasta me perjudica en las ventas) cuando es en tono de chicana o agresión.

Lo mío está puesto en los pedidos de fin de año y en concentrarme en escuchar algunos datos que tienen ciertos clientes para ir compartiendo con ustedes estos escritos… que tal vez ya vayan llegando a su final con el cierre de este agitado 2019.

Entre el movimiento que tuve esta semana, pasó el viernes un viejo conocido de la casa, un vecino, cliente de toda la vida que es más radical que Yrigoyen y Alem juntos.
Ya con la cara me lo decía todo. Antes de hacerme el pedido me empezó a contar de la desorientación que tienen en Córdoba, con los bloques partidos, de pocos integrantes y sin casi intendentes de peso.

Me dijo que había pasado la noche anterior por la Casa Radical y se dio con que le pidieron a una legisladora que fue en la lista de Mestre, pero que se pasó al bloque de Negri, que renuncie a la banca; y que echaron del Comité a una de las vicepresidentas que fue en la lista de Negri.

Estaba tentando a preguntarle, sin que me hiciera aún el pedido, si habían hecho algún balance o autocrítica de la gestión municipal, pero el hombre estaba muy indignado: “El tema es que echan a los que se van con otros correligionarios, pero premian a los que se juntan con los peronistas”, bramó el veterano radical.

Lo miré con cara de cómo es eso, y me contó que a una de las secretarías del Tribunal de Cuentas en la gestión radical, le ofrecieron seguir en la administración peronista y el partido la autorizó con gusto.

Me dijo que la mujer en cuestión (de la que retuve sólo el apellido: Giordano), ya había estado envuelta en una polémica, cuando se conoció que compartía estudio jurídico con los socios de Cotreco, mientras era proveedor municipal del servicio de recolección de residuos.

Yo seguía esperando que hiciese el pedido. Pero este buen señor continuaba. Según él, el cargo del Tribunal de Cuentas no es menor, porque “sería una señal de que a Mestre no le van a hurgar mucho los números que dejó”, dijo, aunque tampoco estaba muy convencido en eso.

Después de todo eso, me pidió un matambre y un vacío.

Nos vemos el lunes.

 
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