Devaluación

El ojo de Horus

Cuando una construcción nos deja con la boca abierta por su tamaño y sus formas solemos calificarla de “faraónica”. Pues bien, el Polo Judicial que se está levantando en barrio Observatorio, pegadito a Tribunales II y en los terrenos de la ex Secretaría de Trabajo, se merece, sin dudas, dicho calificativo. Pero al mismo tiempo, sobre calle Fructuoso Rivera, se está construyendo el Módulo Tecnológico donde funcionará el nuevo Data Center, los nuevos juzgados, y la flamante sala de video conferencias.

Los trabajos comenzaron hace poco más de un año cuando el presupuesto era de 260 millones de pesos y el dólar cotizaba a 18 pesos. Por supuesto, los sucesivos saltos de la moneda verde provocó, a pesar de los pagos completados, que el costo actualizado supere los 600 millones de pesos y por lo tanto un estiramiento en los plazos para la terminación de la obra. Un alto funcionario judicial intento dar una explicación medianamente cuerda: “No solo el nuevo edificio es faraónico… también fue faraónica la devaluación”.

Pum pum

Las balas matan. Lamentablemente, en no pocos barrios de Córdoba la violencia urbana se multiplica de un modo alarmante, y encuentra en los jóvenes un campo fértil para crecer con una ferocidad jamás vista antes. Es esa línea inexistente para muchos jóvenes que pasan de jugar a los cowboys con sus revólveres de plástico, a tener en sus manos una poderosa pistola para cometer locuras que imponen despiadadas tragedias por sobre un mundo de fantasía y juguetería. Danilo Sabadín estaba contento porque había comprado una 9 milímetros. Era el 24 de diciembre del año pasado y en vez de tirar cañitas voladoras salió a probar el nuevo fierro con tiros al aire.

En medio de los festejos navideños, junto a un grupo de amigos, la droga era consumida como pan crocante hasta que el Chelo Quinteros le negó un nuevo “saque”. Entonces, Sabadín lo amenazó con su flamante juguete y le descerrajó un plomo en la frente. ¿Pero cómo? Si eran entrañables. Fue un fatal error. Ya no se puede volver el tiempo atrás, no es como en los juegos de la infancia cuando la muerte es reversible hasta el infinito. De grandes, las balas matan, aunque al igual que las de mentirita también hagan pum pum.

 
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