El infiel

Judiciales

La Cámara Nacional de Casación Penal ordenó que se investigue a un ex empleado del fiscal Enrique Senestrari por haber revelado al portal de noticias Infobae y a un importante diario cordobés información valiosa y reservada sobre aspectos de la causa CBI (la desaparecida financiera). En el caso del portal nacional de Daniel Haddad, manifiestamente crítico de Senestrari. Tiempo atrás, la denuncia por el presunto delito de violación de secreto de sumario fue desestimada por el juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja y luego por los jueces Abel Sánchez Torres y Luis Rueda de la Cámara Federal.

Sin embargo, la jueza Liliana Navarro entendió que el hecho se tenía que revisar y de algún modo anticipó la postura de Casación. Ahora, la fiscal Graciela López de Filoniuk deberá investigar la serie de WhatsApps de un canal interno que llegaron a manos de periodistas que publicaron la información secreta. En la Torre del Parque Sarmiento sospechan que el “filtrador” sabía lo que hacía y que para nada fue un descuido. En la pequeña jungla que pareciera ser la Justicia Federal, también hay límites, a veces algo borrosos, pero límites al fin. Incluso, los que convierten a un trabajador en infiel.

Ácaros

Mientras en la Cámara Octava se lleva adelante el juicio por el crimen de María Eugenia Cadamuro, con el hijo Jeremías Sanz como único acusado, en Jesús María el fiscal Monti avanza sobre los presuntos cómplices, como el amigo Nicolás Rizzi, detenido hace una semana por presuntamente haber ayudado a Sanz en la sepultura de los restos. Es más, todavía falta develar un ADN femenino que podría corresponder a Mabel, la hermana de la víctima, o Guadalupe, hermana de Jeremías. En tanto, el mosaico de pruebas para el actual juicio y un eventual segundo se completa de manera sólida y en lo que respecta a la autopsia llega hasta lo invisible.

Los restos de Cadamuro fueron incluso estudiados por una experta en Acarología y el efecto de estos microscópicos arácnidos sobre los cadáveres. Al comprobarse la existencia de “bichitos” diferentes, los forenses pudieron confirmar que el cuerpo antes de ser enterrado en un campo de Villa Gutiérrez, fue escondido muy posiblemente en un galpón. El dato puede resultar de particular importancia para reconstruir lo ocurrido después de los dos escopetazos mortales. Cuando los jueces y fiscales logren completar el rompecabezas total del dramático hecho, sin dudas, una de las piezas llevará el nombre de ácaros.

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