3 del 3 del 2020

El ojo de Horus | Judiciales

Si bien la especialidad del Ojo de Horus no pasa por las primicias, considerando que Papá Noel ya está preparando sus bolsos, regalaremos a nuestros lectores un anticipo sobre un sabroso juicio, a partir de un desgraciado episodio, que ya tiene fecha de inicio y que -sin dudas- será de altísimo impacto mediático. Se trata del hollywoodense robo ocurrido en la madrugada del 16 de febrero de 2017 en un edificio de la primera cuadra de calle Rondeau, en el corazón de Nueva Córdoba. Las vainas servidas estaban esparcidas por toda la calle y los policías lloraban por la muerte del joven agente Franco Ferraro, quien fue sorprendido por los delincuentes durante la huida. En ese tiroteo, también murieron dos “carteludos” del robo cordobés: Ricardo Serravalle y Ricardo “el ciego” Hidalgo. Habían ido a robar mucha plata a un departamento del séptimo piso de un tal Guido Romagnoli. La impecable investigación del hecho correspondió al fiscal Rubén Caro. Ahora, la Cámara Octava del Crimen deberá juzgar a tres presuntos integrantes de la banda y a dos tíos de uno de ellos, acusados de encubrimiento. El juez Marcelo Jaime presidirá el Tribunal y si no se cruza ninguna lechuza, las audiencias comenzarán el martes 3 de marzo de 2020.

Pirañas

Por estos días, hechos vandálicos ocurridos en diferentes lugares de nuestra ciudad se ventilan en Tribunales en distintas instancias. Por un lado, entre 30 y 40 jóvenes que rompieron autos particulares y tiraron piedras a la policía en la Plaza Sarmiento, en plena avenida Pueyrredón y frente al edificio Nazareno IX. Dicen los habitantes de los confortables departamentos que las hordas provienen de la “villa de atrás”, enojados porque son denunciados sus robos y ataques a ocasionales transeúntes sorprendidos por la velocidad con la que actúan estos precoces ladrones. Por otro lado, las condenas que se impusieron en la Cámara Sexta a una decena de menores y apenas mayores de edad, quienes habían copado barrio Hipólito Yrigoyen arremetiendo con un coraje inusitado. Sólo dos hechos sirven de ejemplo para mostrar la ferocidad de estos muchachos. El hostigamiento brutal al que sometieron a la vecina Olga Barrionuevo, a quien obligaron a mudarse de la ciudad, y además el robo a una conocida peluquería a la que entraron como un tropel sobre la hora del cierre. Actúan como batallones desenfrenados y sólo tienen ente 13 y 25 años. Sin dudas, son la clara expresión de un problema social creciente, muy posiblemente surgido de la marginalidad, la miseria, la soledad y la desprotección. Son peligrosas pandillas cordobesas, que al igual que en el Amazonas, se comportan como pirañas.

“No envidies la riqueza del prójimo” (Homero). Pero cuando la envidia es sana, entonces envidiemos. Desde hace varios años, el gremio de los judiciel club, destinada a juntar unos pesos para viajar y competir con otros equipos; nada raro.

Nada raro, sí, hasta que a uno de los policías se le ocurrió decomisar las cajas “porque se había cortado la cadena de frío” y eran riesgosas para el consumo. Sin acta de secuestro alguna, y para sorpresa de los jóvenes damnificados, los agentes se llevaron los ravioles y tallarines al móvil de la fuerza. Dos horas después, las cajas seguían en el asiento trasero, pero una de ellas estaba abierta.

La acusación es la de abuso de autoridad, coacción y hurto.

Veremos qué argumento ensaya ahora la defensa durante el juicio en la Cámara Once. Si por mí fuera, les hablaría a los jueces con el estómago…” la culpa fue de los Bettini… ¡Hacían tallarines y ravioles taaaaaan ricossssss!

 
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