Irrespirable

El ojo de Horus

Las diferencias internas en la devaluada Corte Suprema de Justicia de la Nación incluso se manifestaron en las resoluciones vinculadas al Coronavirus. En junio de 2003, luego de un pedido público del entonces presidente Néstor Kirchner, finalmente renunció Julio Nazareno, quien durante varios años le puso apellido a aquella Junta de cortesanos que pasó a la historia, repleta de penas. Con la llegada de juristas muy prestigiosos como Carmen Argibay y Eugenio Zaffaroni, la oxigenación volvió a reposicionar al Poder Judicial ante una sociedad descreída y golpeada por la crisis de 2001. Sin embargo, fue en diciembre de 2004 cuando asumió un juez egresado de la Universidad Nacional del Litoral: Ricardo Lorenzetti. Fue él quien asumió la presidencia del Cuerpo en el año 2007 para dejarla recién en 2018, cuando se la arrebató Carlos Rosenkrantz. Como esas albahacas que se achicharran con el frío, así está hoy Lorenzetti, quien en un momento de su presidencia priorizó sus intereses políticos y mediáticos arrastrando con esta decisión particular el prestigio de una Corte que había empezado a aletear. Rosenkrantz, en tanto, se muestra con gesto adusto como quien se sostiene en el aire sabiendo que en cualquier momento se puede caer. Cuando acá, en los tribunales federales y provinciales diferentes magistrados dan su visión sobre la actual Corte casi todos coinciden sin matices… es imperioso un recambio de ministros, la actual Corte quema demasiado aceite… y entre ellos el clima es “irrespirable”.

Siete años

Hay dolores que se clavan en una sociedad como espinas en un pie. El crimen de Álvaro Zarandón el 8 de febrero del año 2013 se convirtió en una herida sin cicatrizar para la gente de Laboulaye. Álvaro sólo tenía 16 años y aquella noche se fue a la casa de su amigo Enzo Gómez. Sin embargo, en un operativo policial “confuso y jamás esclarecido” -del que participaron varios policías- el cabo Maximiliano Celi lo mató. La sospecha, no únicamente de la familia, es que allí se inició una cadena de encubrimientos que se consumó con un juicio, en el que Celi resultó absuelto. Las sucesivas apelaciones llevaron la causa al Superior Tribunal que resolvió anular el juicio y ordenó la realización de uno nuevo, que será con jurados populares y comenzará el próximo 14 de abril en Río Cuarto. ¿Fue un caso de gatillo fácil? ¿Qué fue lo que realmente sucedió durante aquella madrugada? ¿Hay un pacto de silencio entre los policías? ¿Fraguaron la prueba? … Demasiadas preguntas, demasiadas… La Justicia de Córdoba debe una explicación… y eso que ya pasaron siete años.

 
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