La depresión de la “Cuca”

 

El ojo de Horus

En su vida terrenal los espíritus transitan por diferentes caminos, a veces predestinados y a veces elegidos. Mirta Graciela Antón, alias "la Cuca" (por cucaracha), ingresó a la Policía de Córdoba en 1974, cuando sólo tenía 20 años. Rápidamente se integró a los grupos de tareas del D2 de Informaciones y dio riendas sueltas a su vocación represiva. Por la dependencia de lo que es hoy el Archivo de la Memoria, en barrio Güemes, se estima que pasaron no menos de 10.000 secuestrados.

La mayoría de los sobrevientes recuerdan a la fallecida Tía Pereyra y a la infame Cuca Antón. Su debilidad por torturar con lo que sea, y su especialidad en clavar los tacos agujas de sus zapatos en los pezones y en los testículos, le dieron una fama inolvidable. La rúbrica personal es que, además, gritaba y se reía alocadamente mientras "metía palo" y las víctimas se retorcían por el dolor insoportable. Con tantas pruebas de aquellas torturas, Mirta Antón fue condenada a prisión perpetua, que hoy cumple alojada en la cárcel de Bouwer.

En los últimos días, su defensa pidió la domiciliaria ya que la “Cuca” habría intentado autoeliminarse. Ahora debe resolver el Tribunal Federal N°1, aunque los informes del perito de la Corte Suprema de Justicia indican que el tratamiento que recibe es el adecuado y que ya no tiene ideas suicidas. Más allá de esta contingencia, lo innegable es que Antón pasó de la omnipotencia a la impotencia, sin escalas intermedias. La impunidad de aquellos años locos la habían convertido en intocable. Pero ahora, con tiempo de sobra y en el medio de la nada, seguramente se volvió susceptible, incluso de su propio infierno… tal vez sea ese el principal causante de la depresión que padece.

Buenas señales

La última reforma previsional en Córdoba ha motivado un sinfín de presentaciones judiciales que van desde recursos de amparos hasta acciones de inconstitucionalidad con medidas cautelares. Y si bien la reglamentación morigeró aspectos de la polémica ley, las distintas resoluciones por ahora van en un mismo sentido. Recordemos que un par de jubiladas ya lograron una resolución favorable de la Cámara Tercera en lo Contencioso Administrativo; tras lo cual los gremios y hasta la propia Asociación de Magistrados fueron directamente al Superior Tribunal, logrando ya la admisión en lo que puede considerarse como un primer logro. También se conocieron los primeros dictámenes de la Fiscalía General que respaldan los reclamos, por lo tanto, los planteos progresan acompañados por movilizaciones, banderazos y protestas callejeras.

En los pasillos de Tribunales dicen que si se perfora el 82% será difícil para el TSJ fallar en contra de los antecedentes, la historia y las razones jurídicas. De todos modos, no hay plazos fatales y por lo tanto la presión de los reclamos puede convertirse en un motor para apurar los tiempos. Además, todos dan por seguro que resuelva lo que resuelva el máximo tribunal provincial la palabra final la tendrá la Corte Suprema, ya que las apelaciones serán inevitables. Por ahora, en este primer tramo de la disputa, los patrocinantes están conformes con el "despegue de las presentaciones". Dicen que si bien nada es seguro, las primeras decisiones de los magistrados pueden interpretarse como buenas señales.

 
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